Logra artista mexicano reinterpretar la obra de Pieter Brueghel.
A través del leguaje gráfico y las formas modernas, la obra de Pieter Brueghel, pintor flamenco muerto el 5 de septiembre de 1569, “El triunfo de la muerte”, adquiere un aliento contemporáneo en las manos del artista mexicano Artemio Rodríguez.
El creador mexicano presentó en Michoacán su exposición “Un grabado monumental y 80 ilustraciones para poemas de José Rubén Romero”, que incluye un mural en el que da cuenta de la percepción de la muerte en la Europa del siglo XV a la sombra de las guerras y las pestes.
Este trabajo de reinterpretación en mural de la obra Brueghel lo consiguió Rodríguez mediante la técnica de grabado en triplay, en una pieza aproximada de tres por cuatro metros, del que además hizo un tiraje de 10 piezas, de las que la mitad han sido adquiridas por museos en Nueva York, Los Ángeles y Michoacán.
Pieter Brueghel, considerado una de las grandes figuras de la pintura flamenca del siglo XVI, mejor conocido como “El viejo”, plasmó en cada una de sus obras paisajes y escenas campesinas que lo hicieron trascender más allá de su muerte.
Fue un maestro del trazo y del color, su obra es producto de una visión panorámica del mundo y abarca desde la pintura religiosa alegórica hasta las sencillas escenas de la vida campesina transformadas en arte.
Nacido en 1525 en la ciudad de Breda, Brabante (hoy Holanda), Brueghel fue el mayor y el más destacado de una familia de artistas que trabajó hasta el siglo XVII.
Fue discípulo de Pieter Coecker y en 1551 ingresó al gremio de pintores de Amberes. Más tarde, viajó a Francia, Italia y Suiza, donde cultivó el pintar de los artistas del Renacimiento.
Asimismo, permaneció una temporada en el taller de un maestro siciliano, donde logró una importante colección de dibujos sobre el paisaje de los Alpes.
Con la técnica obtenida en Italia, Brueghel realizó obras con ciertos temas moralizantes en los que se incluyeron ilustraciones a refranes típicos, algo que en esa época también habían realizado algunos pintores como El Bosco.
Después, se trasladó a Bruselas (1551), donde contrajo matrimonio con María Coecker, con quien procrearía a sus dos hijos: Pieter y Juan, siendo ésta su época de mayor producción pictográfica.
Según sus biógrafos, el apelativo de “El viejo” se le debe a que su hijo mayor, también pintor, llevó los mismos nombres y apellidos y por lo tanto el sobrenombre de “El joven”.
Muchas de sus obras se deben a encargo de famosos personajes como el banquero Niclaes Jonghelinck, para quien pintó la famosa serie de los “Meses” que incluye “Cazadores en la nieve” y “La vuelta del ganado”, entre otras.
También, destacan las realizadas en torno a las estaciones del año, las huella de la nieve sobre los techos de los casas, el movimiento de las aves en distintas épocas del año y las actividades cotidianas de habitantes de pequeñas aldeas campesinas.
Entre sus obras más importantes destacan “Cazadores en la nieve” (1565) y “Urracas en la horca”, (1568), en las que deja ver su habilidad para captar las cualidades climáticas de la naturaleza.
Durante los últimos años de la década de 1550 inició una serie de grandes paneles pintados que representaban diferentes aspectos de la vida rural flamenca.
El primero de ellos fue una representación enciclopédica de dichos y refranes populares, “Proverbios flamencos” (1559) a los que le siguieron “El combate entre carnaval y cuaresma” (1559) y “Juegos infantiles” (1560).
El pintor y grabador flamenco marcó un singular estilo en la búsqueda del folclore y los refranes populares que fueron inspiración para sus obras más descriptivas y pintorescas, como “La parábola de los ciegos”, “Juego de niños” y “El banquete de bodas”
Realizó, además, obras religiosas durante los años 1562 y 1567, que aunque no representan lo mejor de su producción, dan pruebas de su originalidad estilística.
Cabe destacar, que sus obras se han interpretado de diferentes maneras, como referente de las ideas de diversos pensadores religiosos, de los conflictos entre catolicismo y protestantismo y de la dominación de los Países Bajos por parte de los españoles.
O simplemente, como equivalentes visuales de alegorías dramáticas representadas en público por sociedades retóricas flamencas.
El destacado pintor flamenco, murió el 5 de Septiembre de 1569, no sin dejar un legado que supo transformar la estilización del arte medieval en una expresión más realista del mundo, cuyo sello fue adoptado por sus hijos.
Notimex
















