Otra vez la sospecha
Emilio Cárdenas Escobosa
Este era el texto, que llevaba el título de ‘La sospecha’:
“Desconfiados como somos, la mayoría de los mexicanos tenemos la impresión de que el trágico accidente en el que perdió la vida el Secretario de Seguridad Pública federal, Ramón Martín Huerta, así como ocho funcionarios más, tiene el sello de un atentado perpetrado por el crimen organizado.
“La sospecha se deriva no solo por la alocución televisada del presidente Vicente Fox, en la que al lamentar la pérdida de los funcionarios los califica de “héroes” caídos en el cumplimiento de su deber, cuya muerte “obliga a redoblar el paso en el combate al crimen organizado”, sino porque entre las víctimas se encuentra el Tercer Visitador de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Juan Antonio Bernal, que habría recibido amenazas de muerte, al igual que el propio presidente de la CNDH, José Luis Soberanes, por parte de uno de los capos del narcotráfico recluido en el penal de máxima seguridad de La Palma, hacia donde se dirigía precisamente el helicóptero siniestrado.
“Las dudas se incrementan ante el mutismo de horas del gobierno federal tras la desaparición de la aeronave, además del apresuramiento del vocero presidencial Rubén Aguilar para desestimar cualquier versión que se aparte del dictamen oficial que, sin mayores indagaciones, concluyó un día después de la tragedia que se trató de un infortunado accidente. Resulta revelador además que en el operativo de búsqueda de los restos de la aeronave y de sus tripulantes se tendió un cerco de parte de elementos del Ejército que impidió el paso de reporteros o camarógrafos de medios electrónicos. Son muchos detalles y expresiones de diversos personajes que han opinado sobre el tema, que concluyen que algo no cuadra en este lamentable caso. A reserva de que se cuente con el peritaje final y las conclusiones oficiales que despejan las especulaciones, lo cierto es que la duda y la sospecha están plenamente instaladas entre la sociedad mexicana.
“Ante los vacíos informativos y la certeza de que el crimen organizado mantiene en jaque al gobierno federal, pues no hay día en que no sepamos de ejecuciones, enfrentamientos y violencia producto de la lucha de los carteles de la droga, se alimenta la percepción de que estamos frente a un gravísimo hecho que pudiera tener vinculación con el embate del narcotráfico contra el Estado Mexicano.
“Aunado a la guerra de las drogas y al notable incremento de la inseguridad a lo largo y ancho del país, se va configurando en el espacio público un clima de confrontaciones y crispación ante las elecciones federales del próximo año, que forma un coctel muy peligroso para la estabilidad política y social. Clima de violencia física y verbal que ha tomado carta de naturalización y al que, lamentablemente, nos hemos ido acostumbrando. Clima al que ha abonado la parálisis e incapacidad del gobierno federal para conducir una política de seguridad pública con resultados efectivos, al igual que la desatada ambición y lucha de los grupos de poder con miras a la sucesión presidencial del próximo año.
“Los mexicanos sentimos que vivimos en peligro, que los ánimos exaltados y la penetración e influencia del crimen organizado en todos los ámbitos de la vida pública pueden conducirnos a repetir experiencias devastadoras para México como las del fatídico 1994.
“Es urgente que se actúe antes de que sea tarde. Que se erradique la sospecha de la participación del narcotráfico en la lamentable muerte de los funcionarios responsables de su combate a nivel federal. Que se cierre el paso a la intromisión de dinero sucio en el proceso político-electoral, porque da lugar a complicidades y compromisos ocultos que deben pagarse. Que se transparente el origen de los cuantiosos recursos de que disponen los precandidatos. Que la sociedad pueda transitar tranquila por las ciudades, sin temor a los secuestros, a la violencia de las bandas rivales, a toparse con la delincuencia organizada que no respeta a nadie.
“Es un reto de grandes dimensiones, pero que no puede ni debe eludirse. No queremos a un nuevo magnicidio, ni a otro mártir como Colosio, ni queremos asistir a la reedición de la debacle económica del país por la salida de capitales e inversiones ahuyentados por la grave inseguridad. Aprendamos las lecciones de hace más de una década”.
La información sobre este caso fue clasificada como reservada por un periodo de 12 años. Nada ha cambiado. La historia cansada de crear se repite.








