El presidente ante una encrucijada

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November 26, 2008

PAULINO CÁRDENAS

Como en feria, como vulgarmente se dice, le está yendo al presidente Felipe Calderón por haber salido en defensa del titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Genaro García Luna, sobre quien pesan diversas acusaciones por presuntas irregularidades según el ex coordinador regional de la Policía Federal Preventiva, Javier Herrera Valles, que desde febrero pasado ha venido haciéndole señalamientos al funcionario, el cual parece evidente que cuenta con el apoyo incondicional del mandatario panista.

¿Por qué personalmente el propio Presidente de la República tuvo que salir en defensa del responsable de la Seguridad Pública federal? ¿Acaso es cierto que García Luna ejerce una poderosa influencia sobre Calderón? ¿Por qué? ¿Será verdad que como dicen algunas voces el presidente podría estar actuando bajo el influjo de graves presiones? ¿Por qué esa inexplicable defensa a ultranza a sabiendas de que vendrían fuertes críticas contra él?

Desde febrero pasado, Javier Herrera Valles quiso enterar al presidente Calderón de las supuestas irregularidades de García Luna, pero jamás dio respuesta a las misivas, sino que las turnó al propio acusado, quien se supone que a partir de entonces comenzó a organizar un plan para destituir a Herrera Valles y acusarlo de colaborar con la delincuencia organizada, además de tener preso por lo mismo a Arturo, otro de sus hermanos, internado en el penal de máxima seguridad de Puente Grande.

¿Por qué a pesar de que el presidente había exhortado a todos los sectores de la sociedad a denunciar a quienes sospecharan que estarían siendo parte del crimen organizado, cuando Javier Herrera Valles hace lo que estimó pertinente contra García Luna fue detenido violentamente por una veintena de agentes y acusado de supuestos vínculos con el narcotráfico y quedó arraigado en las instalaciones de la SIEDO? ¿Fue venganza?

Lo que es cierto es que en la lucha intestina que se ha desatado entre las principales corporaciones policiales del país, el presidente Calderón ha quedado peligrosamente en medio de la polémica y de la discusión, pero también en medio del fuego cruzado de la guerra de exterminio que él mismo declaró al narcotráfico desde su llegada al poder, en donde los cárteles han tenido una reacción cruenta y altamente peligrosa para la paz social, porque las matanzas se han multiplicado por casi todo el país.

La famosa “Operación Limpieza” ha venido a ser la piedra de toque de las discrepancias y alegatos por las consecuencias que sobre la seguridad nacional y el combate al crimen organizado han tenido las infidelidades con el narco, entre otros por parte de algunos de los más cercanos colaboradores de García Luna. La infinidad de detenciones e incluso asesinatos de gente que estuvo directa o indirectamente ligada a él, dan cuenta de que el asunto de la depuración de las corporaciones policiales se está convirtiendo, quiérase o no, en un asunto de seguridad nacional.

Lo que es cierto es que la guerra intestina que se ha desatado, desde antes, y después del inicio de la “Operación Limpieza”, tiene aterrada a la sociedad -sobre todo a raíz del misterioso desplome del Learjet 45 de la Segob-, por lo que resulta desconcertante que Calderón salga a defender personalmente a su cuestionado secretario de Seguridad Pública federal, por cuyas declaraciones hechas en Perú, aquí recibió una dura tunda por parte de casi todos los frentes políticos, incluyendo miembros de su propio partido, y por la sociedad misma.

Esto, a sólo cuatro días de que se cumplan los famosos 100 días de plazo para que el gabinete de seguridad rinda cuentas a la sociedad mexicana, de los avances de los 75 compromisos que se sucribieron en la reunión celebrada en Palacio Nacional el pasado 21 de agosto sobre el Acuerdo Nacional de Seguridad, la Legalidad y la Justicia, de la que aún retumba fuerte la célebre frase: “Si no pueden, renuncien”. En sigilo se llevan a cabo los  preparativos para la reunión del próximo viernes en el Salón Tesorería de Palacio Nacional.

En todo el país, la sociedad estará atenta de lo que se diga en esa reunión informativa. Se cree que los fantasmas de Juan Camilo Mouriño y de José Luis Santiago Vasconcelos, pulularán por todo el escenario y rondarán en torno a la enorme mesa donde los participantes habrán de rendir cuentas. Ambos estarán, desde la dimensión en que se encuentran, atentos a que no se expresen ni choros engañosos ni discursos que oculten la verdad. La recién formada asociación SOS de Alejandro Martí, hará lo propio.

                                                              escaparate@paulinocardenas.com

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