| | SERVICIOS | PODERES | Facebook Twitter  
Pulso Político
Puyazo
Ni en eso
le atinan

Las costureras

6 de julio de 2014

José Dávalos*

El 19 de septiembre de 1985 está en la memoria de todos los mexicanos. Queda marcado en nuestras conciencias el derrumbamiento de los edificios cercanos al primer cuadro de la ciudad de México, en donde se encontraban los talleres a los que acudían diariamente centenares de mujeres a coser vestidos en las más diversas formas y en donde muchas murieron aplastadas con el propósito de llevar ese día la comida a sus hogares.

Junto con el recuerdo del sacrificio de aquellas inocentes trabajadoras, nos llama la atención la necesidad de luchar porque en el salario a destajo (por prenda elaborada) surja refulgente la justicia del salario remunerador, en el que se tomen en cuenta la cantidad y la calidad del trabajo realizado. El derecho del trabajo es una ciencia del deber ser, en la que palpita la justicia, no la simple operación matemática de dos más dos son cuatro.

Si vemos la lista de salarios mínimos profesionales vigentes (de oficios determinados, de quehaceres específicos) en los que aparecen las remuneraciones que deben entregarse a los trabajadores con conocimientos especializados en el servicio que desempeñan, encontramos que los costureros (as) que hacen ropa en talleres o fábricas ganan en el área A (Como el Distrito Federal y Guadalajara) un salario mínimo de 86.84 pesos y en el área B (Como Oaxaca y Zacatecas) 82.48, en tanto que los costureros (as) que hacen ropa a domicilio perciben en el área A 89.43 y en el área B 84.71.

En el salario a destajo o por unidad de obra existe la necesidad de cuidar que la retribución de los trabajadores sea tal que para un trabajo normal, en una jornada de ocho horas, dé por resultado el monto del salario mínimo por lo menos. El salario mínimo profesional al que se ha hecho referencia, es el que la Comisión Nacional de Salarios Mínimos fija anualmente, pudiéramos llamarlo salario de garantía. Es la cantidad que debe pagar el patrón al trabajador por una jornada de trabajo; por abajo de esa cantidad no es válido que se haga pago alguno.

Vamos a suponer que por cada vestido cosido se paguen a la trabajadora 12 pesos. Para recibir por lo menos el salario mínimo profesional que en el Distrito Federal es de 86.84, esa trabajadora necesitaría coser por lo menos 8 vestidos, con los cuales recibiría 96 pesos. Lo que resulta imposible, porque tal vez la trabajadora alcance a coser, cuando más 4 vestidos en 10 horas, con lo que apenas alcanzaría a recibir 48 pesos. Esto llega a nuestros sentidos como un absurdo. ¡Que se alcanza a comprar con 48 pesos!

El patrón no puede decir a mí me entregaste 4 vestidos, yo te pago por la cantidad que hiciste, 48 pesos. El patrón debe entregar por lo menos el salario de garantía que es de 86.84 pesos. Pero como además esos 4 vestidos los hizo en 10 horas, fueron 2 horas de tiempo extraordinario, por tanto debe pagarle 130.26 pesos. Aun así no es una cantidad que cubra las necesidades previstas en la Constitución y en la Ley Federal del Trabajo: El salario mínimo deberá ser suficiente para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos.

De esta manera, el costurero (a) a la semana debe recibir por lo menos 607.88 pesos, cantidad con la que no puede pagar la comida, la habitación, el vestido, los pasajes, el gas, la luz eléctrica, el transporte para él y para su familia. ¿Qué va a hacer el trabajador (a) con ese salario? Esta es una cuestión que deben analizar los integrantes de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos. No pueden seguir resolviendo solamente con operaciones aritméticas sin ver las necesidades humanas, familiares y sociales de los trabajadores.

Un estudio titulado “Costureras: Condiciones de trabajo, empresarios y sindicato” de Armando Rendón; Patricia Ravelo; Eugenia Corona, María Hernández y Aldegunda Rojas, de UAM-Iztapalapa, CIESAS, y Sindicato de Costureras 19 de Septiembre, respectivamente, revela que de las empresas de que tuvieron información, sólo en tres casos son edificaciones de concreto, en otras dos los techos son de lámina. En seis empresas más los muros son de tabique, pero con separaciones de fibracel, madera o tela de alambre.

En otros estudios diferentes se señala que en la mayoría de las empresas dedicadas a la costura no hay control de las horas de trabajo; las trabajadoras tienen jornadas de 10, de 12 y más horas. Poco se ha hecho sobre las medidas de seguridad, no hay salidas de emergencia y la mayor parte de los extinguidores que existen no sirve. Además, no se atiende la iluminación ni en la ventilación.

Las costureras son ejemplo silencioso y elocuente de las mujeres trabajadoras.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

Copyright Columna Pulso Político
Derechos Reservados, Francisco Cárdenas Cruz. Queda totalmente prohibida la reproducción parcial y total de los contenidos de este sitio sin autorización.