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Pulso Político
Puyazo
Ni en eso
le atinan

No se pueden trasladar
responsabilidades

Benito Gaytán*

La cancelación de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México era un secreto a voces pues una de las promesas de campaña del hoy presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, fue precisamente esa, pero lo que llama la atención es que si era una decisión que tomaría él y nadie más que él ¿por qué la sometió a consulta?

Esa medida la trasladó a 700 mil ciudadanos que votaron a favor de la construcción de dos pistas en la base aérea de Santa Lucía y seguir utilizado el actual aeropuerto de la ciudad de México y el de Toluca.

Quizá lo hizo con el pretexto de que ahora los ciudadanos participaran en las decisiones más importantes del país, pero el fondo fue responsabilizar a quienes sufragaron a favor de Santa Lucía de cualquier cosa que pudiera suceder al tener dos aeropuertos operando simultáneamente, algo, que técnica y operativamente es inviable.

Y sí, si hubo reacción en los mercados financieros con un dólar en más de 20 pesos y las pérdidas en la Bolsa Mexicana de Valores aún y cuando López Obrador decía que eso no iba a pasar. Ahora vendrán las indemnizaciones por las rescisiones de los contratos que se tenían firmados y que le costarán a todos los mexicanos más de 100 mil millones de pesos.

En la conferencia de prensa en la que el próximo Jefe del Ejecutivo dio a conocer oficialmente el resultado, estaba sentado el ingeniero José María Riobóo quien fue el principal impulsor de que se cancelara el proyecto de Texcoco, algo que llamó la atención pues se ha dicho que no participará como contratista de la obra en Santa Lucía.

Ese argumento se vino abajo cuando apenas hace unos días el próximo Secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú dio a conocer que Sergio Samaniego -socio de Riobóo- se encargará del proyecto de la construcción de las dos pistas de Santa Lucía.

El tan cacareado cambio por el que se votó el primero de julio será un simple sueño porque al igual que sucede hasta ahora, en el próximo gobierno las cosas seguirán así y los contratos continuarán asignándose a cuates y no hay que olvidar que carteras tan importantes como Pemex se la dieron a un ingeniero agrónomo por el mérito de ser amigo de ya saben quién. Habrá solamente cambio de colores y personas, pero las mañas seguirán siendo las mismas.

La lección que dejó esa consulta fue que cualquier medida trascendental no la va a tomar el Presidente de la República sino que la va a someter a consulta con el pretexto de que el pueblo manda. No se puede dejar una decisión en manos de unos cuantos para que definan el rumbo del país, aunque algunos dirían que a lo largo de la historia esas decisiones las ha tomado la mafia del poder. Y sí, puede que se tenga razón y el que participe la ciudadanía es un buen ejercicio democrático pero debe ser bajo la legalidad y el marco constitucional que así lo prevea.

La credibilidad que se tenga en el próximo gobierno será la base para que al país le vaya bien pero si primero se dice que el aeropuerto de Texcoco podía continuarse con recursos privados y de buenas a primeras se cancela, eso echa por los suelos cualquier intento de atraer inversiones y que el país se desarrolle.

Al día de hoy lo que priva en algunos sectores de la sociedad es la incertidumbre de cómo se va a gobernar los próximos seis años pues primero se dice que se va a hacer tal o cual cosa y de repente resulta que no y eso es lo que está haciendo temblar no solamente a los ciudadanos sino también a los mercados porque con ese afán de cumplir todo lo que se prometió en campaña, el país podría empobrecerse.

Ese es el verdadero riesgo que hay y sería muy grave que la décima quinta economía del mundo pase a peores lugares como resultado de las políticas económicas que se instauren y para no ir muy lejos, ejemplos así los hay en otros países del continente. El próximo gobierno debe ser cuidadoso en no perder lo que hasta hoy se ha ganado y si la bandera es combatir la corrupción, entonces debe actuarse en consecuencia y no decir que no habrá cacería de brujas.

El primero de julio la ciudadanía votó por un cambio verdadero y López Obrador debe tener claro que no se le otorgó un cheque en blanco y no que una vez que llegue al poder hacer lo que él quiera y organizar consultas sui generis para trasladar responsabilidades que solamente a él le competen como jefe del Ejecutivo y si eso lo tiene claro, entonces los mexicanos sentirán el cambio.

*Analista.

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