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Alimentos enlatados: mitos y realidades

10 de diciembre de 2018

El consumo de alimentos enlatados es seguro en cuanto al proceso de producción se refiere, sin embargo, el alto contenido de sodio como conservador puede tener un impacto negativo en la salud al ser un factor que eleva la presión arterial, advirtieron los especialistas.

Por su practicidad, los productos enlatados son una opción para comer, y existen planteamientos sobre si su proceso de producción hace que los alimentos pierdan nutrientes o si el revestimiento de las latas al interior puede afectar la salud.

Los nutriólogos recomendaron no consumirlos más de dos o tres veces por semana, y balancear la dieta con alimentos naturales para no caer en excesos, ya que también pueden crear adicción al modificar las señales que se envían al sistema nervioso por su textura, sabor y apariencia.

En entrevista con Notimex, Laticia Medina López, del Movimiento Ciencia en Obesidad, dijo que todos los alimentos que llevan cierto proceso industrial para su elaboración, tienen una modificación tanto en sus nutrimentos, como en sus micronutrientes, además de que en algunos de ellos disminuye su contenido de fibra.

La especialista en neuroalimentación, mencionó que el proceso de enlatado es seguro y en ese tema lo único que debe cuidar es que las latas no se encuentren abolladas, perforadas o con algún defecto que puede surgir durante su distribución, porque eso genera la descomposición de los alimentos.

En cuanto a los alimentos en sí, mencionó que la textura de los mismos puede traer algunas modificaciones al mismo proceso de alimentación, empezando por la textura de los productos.

“Desde que tenemos el alimento en la boca, si es enlatado cambia el sabor y, esta alteración, modifica las señales al sistema nervioso central. Es desde la fase visual sobre qué tipo de alimento es, si me gusta o no y luego al ser más blandos cambia el proceso de masticación, y éste a su vez, el de digestión y absorción de nutrientes”, indicó.

Agregó que cuando se consume un alimento natural no procesado, el cerebro libera otros neurotransmisores para un antojo tranquilo sin ansiedad y sin deseo insaciable por consumirlo.

Algunos aditamentos que contienen (como edulcorantes) para conservar su sabor y vida, producen la liberación de dopamina cuando se consumen y hay una adicción a estos alimentos.

Si los consume seguido hay una fase sostenida y después de algunas horas, se necesita volver a comerlos; a la larga el paciente busca sólo esos alimentos y entonces ya no quiere los naturales, es un proceso inconsciente, detalló.

En tanto que, Julián Vázquez Talavera, gerente nutricional de Medix, dijo que el recubrimiento plástico que contiene bisfenol A en el interior de las latas no representa un riesgo para el ser humano debido a las bajas cantidades en que se encuentra.

Pero si esa delgada película plástica se rompe cuando la lata es golpeada y se encuentra maltratada, abollada o golpeada ya no es una barrera eficaz contra los microorganismos que puede n liberarse con el metal del envase.

En cuanto a su beneficio nutricional consideró que los enlatados “no se debe satanizar, pero tampoco deben ser la base de una dieta, porque el contenido de fibra y nutrientes nunca será similar al de una verdura, leguminosa, fruta o carne natural.

Coincidió en que consumirlos dos o tres veces por semana es suficiente para no privarse de alimentos como el atún, la sardina y otros de alto contenido nutricional, sin caer en excesos de sal y otros conservadores que contienen.

La finalidad de envasar los alimentos son proteger el alimento de cualquier contaminación por microbios; proteger el alimento de la luz, oxígeno y fluctuaciones de temperatura; y facilitar que el alimento mantenga su integridad.

Cristóbal Chaidez Quiroz, científico del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), explicó que no existe posibilidad de una reacción química adversa para la salud, al momento de abrir una lata.

Sin embargo, comentó, el revestimiento de algunas latas pueden contener bisfenol A, el cual se puede desprender y estar en el alimento, lo que puede dañar la salud

El académico que trabaja en el Laboratorio Nacional para la Investigación en Inocuidad Alimentaria (LANIIA) afirmó que no se conocen casos de intoxicación microbiana por el consumo de alimentos enlatados de empresas certificadas.

Detalló que los alimentos enlatados al alto vacío pueden perder propiedades como la desactivación de algunas vitamina y, en su opinión en cuanto a la conservación de propiedades alimenticias, los productos congelados son mejores que los alimentos enlatados.

El crecimiento se prevé lento, pero según Packaged Facts, se estima que las ventas de las categorías como platos preparados, pizzas y aperitivos aumentaron de 22 mil millones de dólares en 2014 a 23 mil en 2019 a nivel mundial.

Pulso Político On Line/ Notimex/ Foto: Internet

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