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Pulso Político
Puyazo
¿Hasta dónde
quiere llegar?

Inicia el 2019 con una
feroz incertidumbre

Benito Gaytán*

El 2019 inicia como nunca antes, con un Presidente de la República que buscó durante 12 años llegar a gobernar, con un desabasto de gasolina y una cuesta de enero más empinada que de costumbre, además comienza como terminó el 2018, con una incertidumbre más amplia de la que se tenga memoria por no saber el rumbo de hacia dónde va el país.

Una vez que tomó posesión el nuevo presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador y su gabinete se comenzaron a aplicar medidas de la llamada austeridad republicana, corriendo de todas las dependencias de gobierno a los trabajadores que fueran de confianza, honorarios o de base y en algunos casos con más de una década en el puesto cuando según el jefe del Ejecutivo federal había dicho que se respetaría al personal de base y sindicalizado, lo cual no ha sucedido.

Y el Presupuesto de Egresos de la Federación se aprobó como lo presentó el Ejecutivo. Primero se habían recortado recursos a las universidades públicas, lo que provocó que la mayoría de ellas reclamaran ese recorte y López Obrador salió con que había sido un pequeño error de dedo. Esa es la forma de enmendar los errores que cometen quienes lo acompañan en esta aventura de gobernar.

A los organismos autónomos también se les recortó en sus presupuestos y hasta el Instituto Nacional Electoral respingó señalando que con ello no se podrían organizar las elecciones de 2019 y al final en el Congreso hubo oídos sordos a ese reclamo, por lo que habrá que ver si es cierto que con los millones de pesos que se le destinaban cada año y, ahora que se los bajaron, en verdad no les alcance.

Y también en el Presupuesto de Egresos de la Federación se fijó el tope de salario que ganará el Presidente de la República y con base en ello, las dependencias de gobierno comenzaron a bajar sueldos y hacer ajustes en sus estructuras, lo que llama la atención, pues la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos se encuentra congelada en la Suprema Corte de Justicia de la Nación y no se podría aplicar.

Eso para quienes hoy se encuentran en la Secretaría de Hacienda y en la de la Función Pública poco o nada les importó ya que están más preocupados por cumplirle al Presidente de la República y se encuentran presionando a las áreas administrativas de las dependencias para que la apliquen con la amenaza de que si no pueden hacerlo traerán a otra persona que si lo hiciera.

A este inicio de año tan complicado hay que sumarle que aún no se sabe cuándo se va a estabilizar el abasto de combustible que es algo que se ha negado categóricamente pero que en algunas entidades comenzó a finales de 2018 aunque sólo se daba cuenta de ello a nivel local sin que trascendiera, hasta que ese desabasto llegó a la Ciudad de México.

Ese desabasto podría irse recrudeciendo conforme pasan los días y afectar a los sectores económicos y que no solamente sea en combustibles y llegue también a los alimentos, pero la incertidumbre crece cuando las propias autoridades se contradicen en las declaraciones que hacen al respecto pues primero negaban el desabasto y después lo admitieron sin dar una fecha cierta de cuándo se restablecerá.

El jefe del Ejecutivo federal todos los días en su conferencia mañanera, además de anunciar algo nuevo, cuando se le cuestiona sobre qué está pasando con el abasto dice que él es el primero que le ha entrado de lleno para combatir el huachicoleo porque ninguno de sus antecesores lo hizo y que esa estrategia se basa en cambiar la forma de distribución del combustible para que en lugar de que sea por ductos ahora se haga en pipas.

Y a su fiel estilo dice que “a ver quién se cansa primero si los huachicoleros o él” sin importar que quienes han salido afectados por su estrategia son los ciudadanos quienes todos los días hacen largas filas para cargar gasolina. Esa forma de gobernar puede ir cansando a la gente y en tres años que haya elección federal, esos mismos ciudadanos podrían cobrarle la factura en las urnas.

Habrá que ver quién se cansa primero si él o los ciudadanos que siguen sufriendo el desabasto sin tener certeza de qué va a pasar en los próximos días porque la incertidumbre es el peor estado para el ser humano y cuando se escucha a quienes gobiernan decir “el desabasto durará lo que tenga que durar” preocupa más hacia dónde irá el país los próximos cinco años.

*Analista

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