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Pulso Político
Puyazo
Al fin un
contrapeso

López Obrador y sus
“programas sociales”

Benito Gaytán*

Los programas sociales anunciados por el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador tienen un solo fin: tener asegurada su continuidad y que Morena mantenga la mayoría en el Congreso Federal. Es por eso que el levantamiento del padrón de beneficiarios lo está haciendo directamente Morena y no el INEGI o alguna otra dependencia federal.

Todos los días en sus conferencias mañaneras sale con un nuevo programa sea social o no, como el condonar los adeudos que tienen los trabajadores con el Instituto Mexicano del Seguro Social o que se les reducirá el presupuesto a las estancias infantiles para que ahora el gobierno se los otorgue directamente a los padres de familia o el de darle ocho mil pesos a las familias que se dedican al robo de combustible, solo por mencionar algunos.

Y para cumplir con esos programas de beneficiar alrededor de 22 millones de personas que serán sus potenciales electores en el 2021 tiene que sacar dinero de dónde sea para lograrlo. Su primer paso fue despedir a miles de personas en la administración pública sin que se les liquidara y llegar al colmo de no dejarlos entrar a sus oficinas a partir de enero porque ya estaban despedidos.

A los funcionarios de todos los niveles les redujo el sueldo a la mitad y les quitó prestaciones aún y cuando tenían derechos adquiridos, pero en esta 4t el argumento de la Secretaría de Hacienda llegó al colmo de decir que esos derechos estaban abrogados como si fueran leyes. Esa instrucción del jefe del Ejecutivo de solamente afectar a los altos funcionarios terminó afectándoles a todos los niveles.

La violación a los derechos laborales están a la orden del día y aquel que ose ejercerlos por la vía legal, simplemente, son despedidos. Y lo peor es que la mayoría de los miles de ex funcionarios que fueron echados a la calle votaron por el Presidente del empleo, por el que decía que el país iba a cambiar y que las cosas serían diferentes.

El problema viene cuando una vez ajustados sueldos y supuestamente generar ahorros para cumplir con las promesas, la realidad es que las cosas son diferentes porque ni con todo ese dinero le va alcanzar al Presidente de la República para cumplir, porque no se trata solamente de regalar dinero sino el de crear condiciones para la inversión, la generación de empleos y prosperidad para el país.

Ahora ese recorte le tocó también a las estancias infantiles para que ese dinero se utilice para repartirlo con sus electores en programas disfrazados de bienestar. La estrategia del nuevo gobierno es buscar dinero por debajo de las piedras con tal de que en el 2021 Morena mantenga la mayoría en el Congreso Federal y a López Obrador no le revoquen el mandato y que es algo que ni siquiera está normado.

Ese recorte de dinero a programas que funcionaban bien hasta el 30 de noviembre de 2018 o recortar plazas en la burocracia federal se hizo sin un estudio a fondo de qué es lo que sí funcionaba y lo que no, sino simplemente fue implementar medidas de austeridad y dejar en la calle a gente preparada que conoce bien a bien cómo funciona el gobierno, pero el Secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, se va por la libre y recorta programas federales y plazas a sus saber entender.

Las consecuencias de esas medidas se verán reflejadas en el reporte económico del primer trimestre del año y seguramente serán alarmantes, pero eso es algo que al nuevo gobierno no le quita el sueño pues lo que en verdad se los quita es que el jefe del Ejecutivo cumpla con sus programas “sociales” cueste lo que cueste con miras a la elección del 2021.

Esa estrategia de regalar dinero quitándoselo a quienes realmente trabajan y contribuyen para que al país le vaya bien no es lo correcto pero quien hoy gobierna se ha caracterizado por ser perseverante y cumplir lo que se propone. Ahora la apuesta será ver por ¿cuánto tiempo las finanzas públicas soportan esa sesuda estrategia? porque es un barril sin fondo que no va a sacar a las personas de la pobreza ni tampoco va a resolver el problema de la violencia regalando dinero a familias para que no cometan delitos.

El tiempo es el mejor maestro y por lo que se vislumbra no pasará mucho tiempo en el que las consecuencias de esas malas decisiones se vean y palpen porque regresar a un gobierno asistencialista va a traer más perjuicios que beneficios.

*Analista

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