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Puyazo
Tabasco: festejo
sangriento

Morena, igual al viejo
y tan criticado PRI

Benito Gaytán*

El circo en el que se convirtió San Lázaro este fin de semana para que Morena continuará con la presidencia de la mesa directiva es una muestra de que la ambición del poder no tiene límites, al igual como ocurrió en el Senado cuando Martí Batres quería seguir presidiendo el Senado. No cabe duda que el poder es el poder.

La Ley Orgánica de la Cámara Baja establece que la presidencia de la mesa directiva recaerá en orden decreciente, en un integrante de los dos grupos parlamentarios con mayor número de diputados que no la hayan ejercido, es decir que Morena al haberla presidido el primer año ya no podría seguir presidiéndola y fue por ello que querían reformar aquella para apoderarse de toda la legislatura, es decir por los tres años.

El partido del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, al tener la mayoría en la Cámara de Diputados, ha pretendido arrasar a las demás fuerzas políticas representadas en San Lázaro, al puro estilo priista y eso fue algo que no ha gustado en Palacio Nacional, por lo que el inquilino de ahí tuvo que poner orden en su partido.

Porfirio Muñoz Ledo, diputado de Morena es quien presidía la mesa directiva y buscó afanosamente reelegirse, pero en el fondo la pretensión fue recibir el Primer Informe de Gobierno pues era mejor que por primera vez siendo López Obrador Presidente, su informe fuera recibido por uno de sus correligionarios.

Y después de que el Jefe del Ejecutivo puso orden entres sus huestes fue que Muñoz Ledo renunció a la presidencia de la mesa directiva para que ahora la presidiera el Partido Acción Nacional. Si no hubiera sido por el regaño de López Obrador, Morena habría modificado la Ley Orgánica del Congreso para apoderarse de la Mesa Directiva por el resto de la Legislatura.

El país está viviendo momentos diferentes y de cambios profundos, pero por la actitud de Morena parecería que se está regresando al pasado cuando el PRI hacía de las suyas en el Congreso y modificaba las leyes a modo, dejando lagunas para que por ahí se maquinara parte de la corrupción que tanto daño le ha hecho al país.

El partido en el poder está conformado en su mayoría por ex perredistas que emprendieron la huida para seguir a López Obrador y tienen una sed de venganza y de revanchismo en contra de priistas y panistas que tanto daño les hicieron y solamente así se puede entender que quieran hacer lo que les plazca en el Congreso al tener una mayoría aplastante.

Esos diputados de Morena que hoy están en San Lázaro se lo deben al inquilino de Palacio Nacional porque fue gracias a él que ganaron y no porque ellos hayan hecho gran esfuerzo para ganarse el cariño y el voto de la gente, sino fue que la ola lopezobradorista los impulsó a llegar a dónde están ahora, pero parece que eso ya se les olvidó y la soberbia se apoderó de ellos.

Las leyes se crearon para cumplirse y no para modificarlas cuando no son ad-hoc a lo que ellos quieren, pero el problema es que si el Presidente de la República a veces no la respeta y envía iniciativas para que se cambien y se quiten algunos obstáculos legales, entonces ¿por qué los diputados no pueden hacer lo mismo?

Ese es el peligro latente que hoy existe cuando la supuesta democracia en la que se vive puede convertirse en autoritarismo. Es por eso que si Morena pretende conservar la mayoría en el Congreso, deberá conducirse diferente y no querer modificar leyes a modo porque las circunstancias que hoy se tienen no son como las que antes había.

Los 30 millones que votaron por el jefe del Ejecutivo también lo hicieron por quienes hoy son legisladores, aunque crean que los ciudadanos lo hicieron por sus atractivas campañas y grandes propuestas, pero parece que se les olvida que hoy están en el Congreso gracias a quien hoy gobierna el país, por lo que este tuvo que poner orden en Morena.

A como van las cosas, el partido en el poder tendrá, primero, que sacar limpia y sin sobresaltos su elección de noviembre limpia y sin sobresaltos para que haya unión al interior del partido y planear bien su estrategia para ganar las elecciones de 2021 pero si siguen como hasta ahora, seguramente los ciudadanos habrán comprobado que el PRI nunca se fue.

*Analista

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