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Puyazo
Apuran aval
de T-MEC

Primer año y las
cosas empeoran

Benito Gaytán*

Mañana se cumple el primer año de gobierno del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador y festejará como a él le gusta, con un mensaje en el Zócalo de la Ciudad de México y seguramente atiborrado de parte de los 30 millones de ciudadanos que votaron por él y que continúan con la esperanza de que las cosas cambien y que el voto que emitieron el año pasado tenga su recompensa, pronto.

A un año de distancia, el cambio se ha sentido pues con el pretexto de la austeridad republicana varios programas que funcionaban fueron cancelados con el recorte presupuestal que se aplicó en todas las dependencias del gobierno federal, se recortaron salarios y se despidieron a miles de burócratas que seguramente estuvieron dentro de los 30 millones.

El decrecimiento económico no visto desde la crisis mundial de 2009 es algo que ha impactado en las finanzas públicas ya que no hay inversión, no se generan empleos y el país no crece, pero eso es algo que tiene sin cuidado al jefe del Ejecutivo pues seguramente tienen otros datos que indican lo contrario porque para él: “vamos bien, requetebién”.

Los recursos que el gobierno federal ha obtenido por las medidas de austeridad deben estar bien “guardados” porque no se ve que haya inversión y quizá es la bolsa que se repartirá rumbo a la elección del 2021 donde López Obrador tiene su apuesta para que Morena mantenga la mayoría y poder transitar en su segundo tramo de gobierno de manera fácil y cómoda.

La polarización en el país se ahonda cada vez más y resulta curioso que el inquilino de Palacio Nacional todos los días salga a decir que no debe de haber divisiones y que el país tiene que estar unido cuando es él quien diario habla de conservadores, de fifís y que son los que se oponen al cambio, por lo que continúa confirmando que quién no piensa como él, está en su contra.

Esa forma de polarizar al país es la fórmula que le ha funcionado desde que era candidato presidencial y es una táctica para que sus seguidores votaran por él y le funcionó, pero el problema es que ahora es el Presidente de la República y debería de gobernar para todos. Parecería que sigue siendo candidato porque todos los días busca enemigos o adversarios, como él los llama.

En este primer año de gobierno, la violencia e inseguridad han registrado cifras históricas porque van más de 30 mil muertos y si su estrategia de “abrazos, no balazos” no tiene éxito, para finales de sexenio la cifra será de casi 200 mil muertos, superando las de administraciones anteriores. Si el problema de la inseguridad continúa, podría ser que los ciudadanos le cobren la factura en las urnas para 2021.

A un año de distancia, el jefe del Ejecutivo se ha ido apoderando del Poder Judicial y de los órganos autónomos como ya lo hizo con la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Ahora va por el Instituto Nacional Electoral, por lo que los próximos dos años son cruciales para el rumbo que tomará el país, pero como se ven las cosas, los problemas que hoy aquejan al país se irán profundizando cada vez más.

La corrupción e impunidad fueron erradicadas según el jefe del Ejecutivo, pero hasta ahora no se ve dónde porque entre sus colaboradores tiene funcionarios que han sido acusados de corrupción. En cuando a la impunidad con la que actúan en las marchas quienes hacen destrozos o aquellos que se les acusa de violaciones y crímenes, siguen muy campantes.

Dos sexenios pasaron para que López Obrador lograra su sueño de ser Presidente de la República y ahora que está gobernando los problemas que venía arrastrando el país se han agudizado y estos no se combaten ni se terminan con las palabras que pronuncia todos los días desde el púlpito de Palacio Nacional, se debe pasar de las palabras a los hechos.

Mañana será día de festejo nacional, pero el lunes la cruda realidad volverá a retumbar en los ciudadanos que no ven un cambio real hasta ahora. Y la forma de gobernar de quienes hoy están decidiendo el rumbo del país no dista mucho de cómo lo hacían los anteriores, por lo que debe de haber un golpe de timón pues hasta ahora se dicen diferentes, pero utilizan las mismas mañas que siempre criticaron.

En este primer año de gobierno, bien que mal la economía caminaba por el colchón que dejaron los que se fueron y eso fue paliando que no se resintiera de manera abrupta que la ciudadanía sintiera en los bolsillos las consecuencias de las medidas tomadas, pero quizá en los primeros meses del 2020 se comenzarán a sentir los estragos de la mal llamada austeridad que también pegó en el sector privado.

*Analista


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