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Puyazo
Legisladoras
exigen justicia

Gregorio Ortega Molina

¿A quién creer, al INEGI o a los otros datos?

*El daño no es el comercio exterior ni el proyecto neoliberal, lo que mata es la concentración de la riqueza. Pero eso no les importa, continuarán las complicidades fiscales, las desigualdades, porque siempre serán los pobres primero, sí, a joderse

Gregorio Ortega Molina*

Todo indica que la mayoría de los mexicanos decidió negarse a ella misma y, en ceremonia sin ritual, proceder a un suicidio colectivo similar al de los lemmings o conejillos de las praderas, que se arrojan al agua para evitar la sobrepoblación y permitir que sean otros los que tengan oportunidad.

Es cierto, la administración pública mexicana no era reconocida en el mundo, como tampoco lo es hoy, pero las crisis de otros sexenios ocurrían al final, no al inicio. El deseo de hacer todo nuevo, los ha impulsado a destruir las bases de un proyecto de nación que era perfectible, pero actualmente, ¿hay una oferta que sustituya la que destruyeron?

Las cifras constatadas con la más rigurosa estadística no admiten otros datos. Veamos, el “saldo a diciembre de 2019 indica un superávit comercial de 3,068 millones de dólares, que comparado con el de 1,859 millones de dólares observado en igual mes de 2018. Para 2019 en su conjunto, la balanza comercial presentó un superávit de 5,820 millones de dólares, el cual contrasta con el déficit de (-) 13,618 millones de dólares reportado en 2018. Esta evolución fue resultado de un mayor superávit de la balanza de productos no petroleros, que pasó de 9,543 millones de dólares en 2018, a 27,042 millones de dólares en 2019, y de una reducción en el déficit de la balanza de productos petroleros, que pasó de (-) 23,160 millones de dólares en 2018 a (-) 21,222 millones de dólares en 2019.

“En diciembre de 2019, el valor de las exportaciones de mercancías fue de 38,663 millones de dólares, cifra que se integró por 36,357 millones de dólares de exportaciones no petroleras y por 2,306 millones de dólares de petroleras. Así, en el último mes de 2019 las exportaciones totales mostraron un crecimiento anual de 3%, el cual se derivó de aumentos de 2.9% en las exportaciones no petroleras y de 4.3% en las petroleras. Al interior de las exportaciones no petroleras, las dirigidas a Estados Unidos avanzaron a una tasa anual de 2.9%, en tanto que las canalizadas al resto del mundo lo hicieron en 3 por ciento.

“Con cifras ajustadas por estacionalidad, en diciembre de 2019 las exportaciones totales de mercancías reportaron un incremento mensual de 0.47%, el cual fue resultado neto de una variación de 21.55% en las exportaciones petroleras y de una reducción de (-)0.63% en las no petroleras”.

¿Por qué, entonces, negarse a la participación de la IP nacional y de la inversión extranjera en la política energética? ¿Para qué tanto empeño en construir Dos Bocas y cancelar Texcoco? El daño no es el comercio exterior ni el proyecto neoliberal, lo que mata es la concentración de la riqueza, la falsa oferta de oportunidades y la política despiadada del outsourcing. Pero eso no les importa, continuarán las complicidades fiscales, las desigualdades, porque, es cierto, siempre serán los pobres primero, sí, a joderse.

www.gregorioortega.blog                                          @OrtegaGregorio

Inseguridad pública y miedo

*Las estadísticas no pueden interpretarse con otros datos, deben usarse los que arrojan las respuestas de los ciudadanos que, de una u otra manera, se sienten agraviados por la ausencia de Estado.

Gregorio Ortega Molina*

¿Es lícito vivir con miedo permanente, con el Jesús en la boca, en un país donde los contribuyentes cumplimos reverencialmente con la entrega de nuestro tributo, y en materia de garantías constitucionales nada recibimos?

Recuerdo, de los cuentos de Horacio Quiroga, uno donde el domador es devorado por el tigre, porque trató de domesticarlo tocándole con un cautín los testículos. En asuntos de salud, educación, alimento y seguridad, tantear los órganos genitales de los y las contribuyentes, equivale a correr el riesgo de que, al menos, el tigre despierte, aunque creo que ahora ya está con los ojos bien abiertos, por más que popularidad y aceptación, reales o fingidas, muestren que el país aparentemente vive en paz. Pero veamos la realidad, tomemos distancia de la palabra revelada, y constaremos lo que niegan los otros datos.

El INEGI, al cual la 4T le tiene puesto el ojo para quitarle la autonomía, dio a conocer los resultados del XXVI levantamiento de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), realizada en la primera quincena de diciembre de 2019; durante ese mes 72.9% de la población de 18 años y más consideró que vivir en su ciudad es inseguro.

Dice la información: “Este porcentaje representa un cambio estadísticamente significativo respecto al de 71.3% de septiembre de 2019, pero no es estadísticamente diferente al de 73.7% registrado en diciembre de 2018. La percepción de inseguridad siguió siendo mayor en el caso de las mujeres con 77.2%, mientras que para los hombres fue de 67.8 por ciento.

“A partir de junio de 2018, con el objetivo de proporcionar un dato oportuno sobre la victimización, se busca conocer de manera semestral la proporción de hogares en zonas urbanas víctima o con integrantes mayores de 18 años víctima de los delitos de robo y/o extorsión. Asimismo, desde junio de 2019 se indaga el porcentaje de víctimas de actos de corrupción por parte de autoridades de seguridad pública y, a partir de diciembre de 2019, se busca conocer a las personas víctimas de violencia sexual.

“Así, a nivel nacional, 35.3% de los hogares contó con al menos una víctima de robo y/o extorsión durante el segundo semestre de 2019. En cuanto a víctimas de actos de corrupción por parte de autoridades de seguridad pública, durante el segundo semestre de 2019 se estima que el 14.6% de la población de 18 años y más tuvo contacto con alguna autoridad de seguridad pública, del cual 48.3% declaró haber sufrido un acto de corrupción por parte de éstas.

“Finalmente, a partir de este trimestre se proporciona una estimación de las víctimas de acoso personal y violencia sexual. Se estima que de la población de 18 años y más, durante el segundo semestre de 2019 el 19.4% fue víctima de acoso personal y/o violencia sexual. En el caso de las mujeres este porcentaje fue de 27.2%, mientras que en hombres fue de 10.1 por ciento”.

La anterior es nuestra realidad. Las estadísticas no pueden interpretarse con otros datos, debe usarse los que arrojan las respuestas de los ciudadanos que, de una u otra manera, se sienten agraviados por la ausencia de Estado.

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Justicia transicional III/III

*Un proceso de control del Poder Ejecutivo sobre los otros poderes, y, además, en ensayo y error el camino de desarticulación del sistema de partidos y del organismo electoral, con la idea de importar un peronismo fuera de tiempo y uso, pero tropicalizado.

Gregorio Ortega Molina*

La culpa no es exclusivamente de políticos, gobernantes y empresarios, la sociedad entera (lo mismo el pueblo bueno y sabio que las clases medias y obreros que ya no se tragan el cuento) es corresponsable de lo que sucede en México, porque no ha aprendido a exigir rendición de cuentas, ni ha encontrado la manera de, al menos, ponerlos de patitas en la calle, ya que no puede encerrarlos en una mazmorra.

Valiente sanción a Emilito Lozoya Austin, detenido, en proceso de extradición y, además, sospechoso y no encontrado culpable de tanta corrupción, pero como premio para esta tonta sociedad, ya lo inhabilitaron por 10 años como funcionario público. ¡Vaya castigo! Es sólo dar la vuelta a la impunidad. Estaba de vacaciones, con su lanita asegurada.

Así es que no podemos lamentarnos y mucho menos quejarnos. Es necesario establecer método, día y hora para la rendición de cuentas, con absoluta transparencia, y hay que empezar a exigirlo ya, porque viven y cobran del dinero con el que contribuimos al monto de los recursos fiscales. Realmente más que nuestros representantes, debemos verlos como a nuestros empleados, y supervisarlos de esa manera.

¿Aprenderemos a ponerlos en su lugar? No son los que mandan, el mandato constitucional emana del voto, de la confianza de los ciudadanos en ellos, pero traicionan, una y otra vez, ese depósito de fe y esperanza en que habrían de gobernar.

Félix Reátegui Carrillo, en otro de los ensayos del libro mencionado antier, indica: “Una transición constituye un momento parcial y discreto en la transformación política de una sociedad. Ella se refiere al conjunto de diálogos, arreglos y compromisos por medio de los cuales un conjunto de agentes que ejercen el poder de manera autoritaria acepta abandonarlo y dar campo libre a la instauración de un poder legítimo y a la restauración de las reglas del juego básicas de la democracia: alternancia en el gobierno, división efectiva de poderes, respeto a los derechos fundamentales y vigencia de las garantías constitucionales…”.

¿Dónde estamos parados? En un proceso de ilegalidad, que atenta contra organismos o instituciones autónomas, como ocurre con la CNDH, en la que sentaron, de manera no ortodoxa y no autorizada por la norma, a Rosario Piedra Ibarra, hija de una verdadera luchadora social. Empañaron su legado.

Un proceso de control del Poder Ejecutivo sobre los otros poderes, y, además, ensayo y error del camino de desarticulación del sistema de partidos y del organismo electoral, con la idea de importar un peronismo fuera de tiempo y uso, pero tropicalizado, para que el “justicialismo a la mexicana” sea aceptado y patrocinado por el México bueno y sabio.

Apuntan: “… la democracia, en cuanto instauración de un solo juego posible, implica una transformación en el plano de las representaciones sociales o, dicho en términos más generales, de la cultura”. Y sí, a buen entendedor pocas palabras, por eso es necesario desestructurar a la UNAM y al INE, y en eso se empeñan.

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Justicia transicional II/III

 

*Aquí sucede lo contrario. Alejandrina Guzmán Salazar, hija de Joaquín El Chapo Guzmán, se casó en la ciudad de Culiacán; contrajo nupcias con Edgar Cázares, sobrino de La Emperatriz del narco. Pero estamos en la 4T. ¿O no?   

Gregorio Ortega Molina*

La transición inicia cuando desaparece la impunidad, los fiscales dejan de acomodarse con los delincuentes e integran adecuadamente las carpetas de investigación, y los jueces dejan de recibir consignas desde arriba, o de algún otro lado. Sólo permanece un dilema: ¿cómo desaparecer las amenazas sobre los administradores de justicia?

Hoy, aquí, no hay voluntad política para el cambio. La lucha contra la corrupción parece haberse trastocado en la manera de innovarla para aparentar que se le combate de manera efectiva. Sólo hay que ver cómo florecen el narcotráfico, el comercio informal, la trata y, faltaba más, esos delitos de cuello blanco que tanto lesionan a la población. La violencia cunde, como prolifera el insulto de las autoridades en contra de aquellos que los llevaron a los cargos de elección popular o los sentaron en las funciones administrativas. Es necesario recordarles que cobran gracias al pago puntual de los impuestos.

Regresemos con Tatiana Rincón-Covelli, para esforzarnos en determinar en dónde estamos realmente ubicados en materia de transición, de cambio de régimen, de refundación de la República, de regeneración nacional. ¿Será que dimos un salto hacia atrás?

Destaca: “El derecho parece funcionar de manera distinta en las transiciones (transformando un orden político, moral y jurídico determinado y transformándose a sí mismo como sistema) porque en esos momentos es llamado expresamente a dar respuesta a cierta clase de injusticias del pasado que parecen no poder tramitarse ni por los canales jurídicos previos a la transición (porque están comprometidos con los crímenes del pasado o porque han sido impotentes para prevenirlos o para responder a ellos después de cometidos) ni por las vías jurídicas propias de un Estado de derecho estable (porque son las que el derecho en la transición busca precisamente ayudar a construir)”.

Insisto, no hay voluntad política para modificar el estado de cosas que mantiene a México en el caos. Se vive con intensidad esa engañifa que prescribe a los tontos que es necesario cambiarlo todo, para que todo siga igual. Se constata con ese intento de pasar por el Senado de la República una reforma constitucional en justicia penal, para despojar al sistema de lo poco bueno que había logrado. Al arraigo del supuesto culpable corresponde el secuestro de la ley.

No huyan de la responsabilidad anotada por los especialistas: “La justicia transicional obliga, como hemos dicho antes, a mirar y a detenerse en los horrores del pasado, a tratar de comprender qué fue lo que pasó y por qué pasó, a asumir responsabilidades individuales e institucionales por esos horrores, a reconocer el daño causado a las víctimas, a restablecer su dignidad como seres humanos y miembros de comunidades políticas y a reparar, en lo posible, los efectos de los daños sufridos. Cuando la justicia transicional hace todo esto, se hacer cargo de un legado de injusticias y crea, a la vez, las condiciones de posibilidad para que otros principios de justicia puedan ser aplicados y para que otras dimensiones de la justicia adquieran relevancia”.

Pero no, aquí sucede lo contrario. Alejandrina Guzmán Salazar, hija de Joaquín El Chapo Guzmán, se casó en la ciudad de Culiacán; contrajo nupcias con Edgar Cázares, quien es señalado como sobrino de Blanca Margarita Cázares Salazar, a quien la DEA identifica como la líder de la red de lavado de dinero del cártel de Sinaloa, también conocida como La Emperatriz del narco.

Pero estamos en la 4T. ¿O no?

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Justicia transicional I/III

*Acá, lo que se ve, se siente y se palpa, es que su justicia transicional llegará con el desbaratamiento del pasado, así no habrá posibilidades de regreso. Por lo mismo decidieron asesinar a la familia del zar Nicolás.

Gregorio Ortega Molina*

A los mexicanos parece encantarnos que nuestros gobernantes nos tomen el pelo y, además, se enriquezcan a nuestras costillas. Tenemos dos claros ejemplos antagónicos y recientes.

El primero es Vicente Fox. Confundió la justicia transicional con su matrimonio con Marta Sahagún, decide compartir con ella el poder y la responsabilidad que no entendió ni soportó, y creó la figura de la pareja presidencial. Incomprobables los latrocinios de la señora Marta, sus hijos y su primer marido, pero los hicieron. Sólo hay que constatar cómo viven hoy y cómo lo hacían antes de que el vaquero hispano asumiera el poder.

No hubo transición ni justicia por los crímenes del pasado. La oportunidad del país está en una única frase expresada en la sala de prensa de Los Pinos: ¿Y yo por qué? Nunca se asumió como presidente de México.

Hoy el caso es similar, o quizá peor, porque la oferta fue clara: combatir la corrupción y pacificar al país. Con lo ocurrido hasta ahora, se muestra que, en su equipo, de justicia transicional nada saben.

Alejandro Gertz Manero la prefiere al viejo estilo. Parece amigo de Ricardo Peralta. Las mujeres no merecen que se califique el feminicidio, y el arraigo debe regresar. Pero ningún sentenciado hasta el momento. Todo es palabrería, y se desahoga con Santiago Nieto, que aspira a más herramientas para imponer su propia visión de terror fiscal.

Creo que el señor Julio Scherer Ibarra tampoco sabe de justicia transicional, y así avanza el sexenio que ofertó una transformación total y la refundación de la República.

Conviene que nos aclaremos. En el ensayo de Tatiana Rincón-Covelli sobre justicia transicional, encontró lo siguiente: “… el inicio de lo nuevo no podría implicar la cancelación del pasado ni tampoco hegelianamente una superación integradora (y justificadora) del mismo. ¿Cómo entender, entonces, el sentido fundacional de la justicia transicional?  Tanto Teitel (2000) como DeGreif (2012) se refieren a la línea divisoria que la justicia transicional traza entre el pasado de atrocidades y el nuevo orden político y moral que nace de la transición”.

¿De veritas estamos, los mexicanos todos, ante un nuevo orden político y moral? Respóndanse con sinceridad, el engaño está perfectamente adobado para que, con aplausos, les compremos el retroceso al que quieren someternos. Nos llevan hacia un justicialismo sin Juan Domingo Perón, de allí que poco importe el desmadramiento de Morena y la liliputización o jibarización de los partidos políticos tradicionales. Los que nacen ahora, para que regresen la Gordillo y los Calderón, sólo son adobo para una mayor confusión.

Acá, lo que se ve, se siente y se palpa, es que la justicia transicional llegará con el desbaratamiento del pasado, así no habrá posibilidades de regreso. Por lo mismo decidieron asesinar a la familia del zar Nicolás.

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INEGI y recesión

*Lo que se fue o dejaron ir es irrecuperable. Pero sin instituciones, imposible diseñar un nuevo proyecto.

Gregorio Ortega Molina*

Ahora con mayor frecuencia me asalta le impresión de que este gobierno con todo y su 4T fue conceptuado por Lewis Carroll, o quizá por su personaje esencial para comprender de qué va la vida. Humpty Dumpty tiene el siguiente diálogo con Alicia:

–Cuando yo uso una palabra – dijo Humpty-Dumpty con un tono burlón – significa precisamente lo que yo decido que signifique: ni más ni menos.

–El problema es – dijo Alicia –  si usted puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.

– El problema es – dijo Humpty-Dumpty – saber quién es el que manda. Eso es todo.

Desde que dijo que nunca sería florero, sabemos quién manda, lo que desconocemos es el alcance de su poder para transformar esa realidad, y hacer que sus palabras signifiquen lo que él quiere transmitirnos como verdad revelada, como la única posible alternativa para construir el futuro. Imposible que acepte que lo que sí es y sus otros datos no son compatibles.

De allí la importancia de la desestructuración de las instituciones, sirvan o no. Lo consignado en las estadísticas debe desaparecer, porque de otra manera su palabra nunca podrá significar lo que él quiere que signifique. A Ciro Murayama y su explicación sobre la sobrerrepresentación legislativa de Morena, debiera caerle un rayo que lo fumigue y transforme en ejemplo de que nada puede hacerse en contra de su poder.

A Lorenzo Córdova Vianello debiera deshacerle el INE entre las manos, porque de otra manera las cifras electorales para la renovación de la Cámara de Diputados, corren el riesgo de no cuadrar, y entonces sí que su proyecto justicialista a la mexicana, corre el riesgo de convertirse en un castillo de naipes.

El INEGI es para AMLO la peor amenaza, porque ese Instituto es el custodio de una verdad constatada en las estadísticas, en el ejercicio de verificar, una y otra vez, que lo que se produce existe y lo que se pierde se fue. Quizá a los empresarios también convenga que desaparezca funcionalmente bajo la tutela de la dependencia del Poder Ejecutivo. Los organismos autónomos son un riesgo para la redacción de su muy personal narrativa de la 4T. Es una incursión innecesaria en el mundo de las peores ficciones.

Para transformar lo que se perfila como futuro desde hace al menos siete lustros, más que palabras y ficciones, se requiere de acción constante y en consonancia con las necesidades reales de los electores, pues los gobiernos no están para satisfacer ficciones ni utopías, sino para dar a cada quien lo suyo, en equilibrio con su contribución e la reconfiguración del proyecto de nación.

Lo que se fue o dejaron ir es irrecuperable. Pero sin instituciones, imposible de diseñar un nuevo proyecto.

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Callar a la prensa respondona

*No debe azorarnos lo ocurrido a Sergio Aguayo, ni las especulaciones sobre la connivencia o no del juez. Lo que debe mantenernos atentos, es poder determinar de qué tamaño será el silencio con el que responda, para que pueda conservar su patrimonio.

Gregorio Ortega Molina*

Lo que ocurre a Sergio Aguayo no es novedoso, ni debiera sorprendernos. Es un hábito en el país de atrabiliarios e impunes en que vivimos. Recordemos que Isabel Arvide fue despojada de su hermosa casa de la colonia Roma, cuando refirió que Sasha Montenegro era o fue una fichera. La viuda del ex presidente Jolopo se alió con Guillermo López Portillo para tramar la venganza legal. A estas alturas nadie olvida el pasado remoto y reciente, ni su presente, de la actriz que sedujo al poder.

Pero las lesiones al patrimonio son lo de menos. También se puede perder la vida, como ocurrió a Manuel Buendía, a Héctor “El Gato” Félix Miranda, Javier Arturo Valdez Cárdenas y Miroslava Breach Velducea… enumerar a todos los que, de uno u otra manera, han sido callados, exige espacio, tiempo y memoria, porque, por ejemplo, a Paco Huerta, el verdadero precursor de las redes sociales en México, con su Voz Pública y Periodismo Civil, lo hicieron talco, con todo y ese concepto de comunicación con la sociedad. Hoy nadie reivindica a ninguno de ellos, tan valiosos como en su momento lo fueron Francisco Zarco, y la lengua de Belisario Domínguez.

La que ella solita se amarró las manos y se puso bozal en la inteligencia, es Carmen Aristegui, porque debió confiar en su propia fuerza, en la marca que ya era y ella creó y en la fuerza de las redes e Internet. Pudo dejar de ser empleada, para convertirse en su propia patrona, transmitir por streaming y generar y administrar su propia audiencia. Pero la regresaron a la supuesta seguridad de la nómina, cuando en estos tiempos que corren, lo único seguro es que nada permanece sin alteraciones.

Políticos y periodistas transitan por senderos paralelos y rara vez coincidentes (Francisco Martínez de la Vega, Carlos Loret de Mola, José Carreño Carlón). De allí la importancia de escuchar con atención los mismos avisos. Mi general, el personaje de la novela de Gregorio López y Fuentes, nos advierte:

“El hombre comunicativo de antes había dejado el sitio al hombre previsor, astuto, político. Por esa razón no tuve que avergonzarme jamás. Ya sabía de otro, a quien los rumores colocaron en mi misma situación, que aceptó felicitaciones, que recibió hasta banquetes y que, por último, tuvo que esconderse una semana para no dar la cara ante quienes desnudara todas sus ambiciones y todas sus vanidades”.

No debe azorarnos lo ocurrido a Sergio Aguayo, ni las especulaciones sobre la connivencia o no del juez. Lo que debe mantenernos atentos, es poder determinar de qué tamaño será el silencio con el que responda, para que pueda conservar su patrimonio.

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Entre cesarismo y deificación

*El dilema se resume así: está seguro de tener y conservar el amor y la confianza del pueblo bueno y sabio, endiosado en su divinidad laica. Lo constataremos en 2021.

Gregorio Ortega Molina*

“Vivir es un juicio de valor”, sostiene Camus en El hombre rebelde. La observación es justa, sobre todo en los tiempos que corren, en los que el lenguaje modifica la circunstancia de la palabra con tal habilidad, que la mentira la convierte en verdad y en manifestación de un falso afecto por los pobres y los evangélicos y otras denominaciones cristianas.

Pero la palabra también modifica al lenguaje, y quien habla dice más de lo que hubiera querido decir. Imposibilitado de permanecer callado, convencido de que aceptamos como verdad revelada lo que él afirma, suelta la frase y la lengua: “Es cristianismo. Me van a criticar, pero se los voy a decir. ¿Por qué sacrificaron a Jesucristo? ¿Por qué lo espiaban y lo seguían? Por defender a los humildes, a los pobres. Esa es la historia real. Que nadie se alarme”.

Pero sí hemos de alarmarnos, porque acorde con ese sentimiento que lo domina, con esa certeza de que él está trascendido ya en una misión salvadora, se ha propuesto transformar a México de acuerdo a su propia interpretación de la Palabra, y como hace constar Mateo: “He venido a arrojar un fuego sobre la tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviera encendido! Con un bautismo tengo que ser bautizado y ¡qué angustiado estoy hasta que se cumpla! ¿Creéis que estoy aquí para dar paz a la tierra? No, os lo aseguro, sino división. Porque desde ahora habrá cinco en una casa y estarán divididos; tres contra dos, y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra”.

No debe extrañarnos que denuncie a pregoneros y momias inexistentes, esos que según él permanecieron callados con Fox, Calderón y Peña, y sólo ahora abren la boca para criticar. Javier Sicilia, Alejandro Martí, los LeBarón, todos son padres y hermanos de víctimas, y antes, como ahora, denunciaron a los sepulcros blanqueados del gobierno.

Felipe Calderón cuando menos tuvo los arrestos de acudir al alcázar de Chapultepec, escuchó, aguantó vara y se dejó besuquear. ¿A qué le teme AMLO? Los padres de los asesinados o desaparecidos en Ayotzinapa, sí fueron recibidos, porque se humillan ante el poder reivindicatorio de la 4T, tan ajeno al poder salvífico de la fe cristiana a la que muere por emular.

Pero no nos equivoquemos, tampoco anda tras el mesianismo, sino en pos de ese cesarismo con el que los soberbios seres humanos “tratan de elevarse al nivel de Dios, lo que es una blasfemia. Pero no para rechazar su poder, ni arrebatarle la divinidad, sino el deseo de vida inmortal y la resignación ante la injusticia”.

El dilema se resume así: está seguro de tener y conservar el amor y la confianza del pueblo bueno y sabio, endiosado en su divinidad laica. Lo constataremos en las elecciones de 2021. Mientras tanto pensemos en la observación de Simone Weil al hecho de que Constantino, emperador, hiciera del cristianismo una religión de Estado. Cosificó a Cristo; al suplantarse AMLO por esa deidad, lo hace a la inversa, cosifica al Estado.

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Migrantes, el sueño imposible

*Por eso a personajes como Santiago Nieto y Ricardo Peralta les quitan el bozal, les dan juego, sin siquiera medir las consecuencias de ese proceder. Han fortalecido al gobierno con una presidencia fuerte en apariencia, porque nunca antes el Estado mexicano fue tan débil como hoy.

Gregorio Ortega Molina*

Ahora queda absolutamente claro el proyecto del gobierno de México sobre los migrantes que desbordan su frontera sur: servir a Estados Unidos, tope donde tope. La actitud de los integrantes de la 4T la refiere el subsecretario de Gobernación, Ricardo Peralta, que sí sabe de lo que habla, basta con ver su contextura física, es él el que hoza las leyes, la Constitución, los derechos humanos.

Los flujos migratorios fueron ideales para la diversificación de la cultura, para la tolerancia y el desarrollo. Además, el tema es bíblico, el ser humano está destinado a la diáspora, con fe o sin ella. Cuatro de mis familiares inmediatos viven fuera de México, se casaron, fundaron familias y, curioso, uno de los hijos regresa al país, casado con mexicana. La sangre llama, pero también esteriliza.

Hoy, los migrantes significan pingües negocios para los traficantes de personas, para la trata, para engrosar los ejércitos paramilitares de los señores de las drogas, pero también como argumento político, para presionar al país más débil, o al más necesitado de reconocimiento. AMLO es las dos cosas, tiene un gobierno fuerte en un Estado casi inexistente, con amplios vacíos, donde en amplias regiones son otros los que mandan, aunque no gobiernan, y es por ello que está ansioso de ser tomado en cuenta por Donald Trump, necesita que lo incorpore a las grandes ligas o, de perdis, a una cascarita de funcionarios públicos, o a jugar a las canicas.

No le da porte ni prestigio a su investidura, usar el TP-1 le provoca urticaria, es mucho lujo; un viaje al exterior, ¿para qué? No se trata de la honrada medianía, es un asunto de carácter, de no saber si en determinados lugares se ha de estar de pie, o sentado.

¿Cómo, entonces tener definida y puesta en práctica una política migratoria acorde a la historia de la patria, a los sentimientos de la nación, a su supuesta trayectoria política e ideológica? Ni manera, de allí que se inclinara por compartir “su” poder con Marcelo Ebrard, en lugar de abrirle juego a la oposición, y permitir que la CNDH sea palanca de soberanía para evitar la demasiada presión del gobierno estadounidense.

Durante los próximos meses y años, a los ilegales que lo intenten, les irá como en feria, recibirán peor trato aquí, en territorio nacional y por parte de las autoridades totonacas, que el que nuestros connacionales reciben en Estados Unidos, y ya es mucho decir.

Por eso a personajes como Santiago Nieto y Ricardo Peralta les quitan el bozal, les dan juego, sin siquiera medir las consecuencias de ese proceder. Han fortalecido al gobierno con una presidencia fuerte en apariencia, porque nunca antes el Estado mexicano fue tan débil como hoy.

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Esteban, conflicto de intereses

*Desde 2000, hasta que AMLO lo rescató para la administración pública, operó en cultura y asistencialismo social para Fundación Azteca, y para cerrar con broche de oro, le endosa la orquesta de esa institución a la SEP. Así es la justicia social en esta nación.

Gregorio Ortega Molina*

Este gobierno se caracteriza por destacar en lo que siempre criticó: tiene dos pesas y dos medidas, y ¡ay de aquel que se anime a contradecir la voluntad casi divina del tlatoani tabasqueño!, lo agredirá con dardos verbales ponzoñosos y le soltara la correa a Santiago Nieto. No hay peor amenaza que la cárcel por delitos fiscales, supuestos o reales, ni más escabroso escarnio que la exhibición pública desde la más alta tribuna de la infamia politizada.

Como Estebanillo Moctezuma Barragán prepara sus bártulos para irse de candidato al gobierno de San Luis Potosí -nadie sabe qué hicieron los potosinos para recibir tal castigo-, ni tardo ni perezoso atendió la indicación de su verdadero patrón, Ricardo Benjamín Salinas Pliego, para que antes de abandonar la SEP sin nada hecho (no descentralizada, no tranquilizado el magisterio, sin reforma del modelo educativo en sus contenidos), esta noble y aguantadora institución absorba la orquesta juvenil de TV Azteca, lo que es un descanso económico para la televisora, y un peso adicional para la estructura educativa.

Tristán Canales Najjar y Jorge Mendoza Garza, que son sensatos, ponderados y cultos, debieron aconsejarlos a los dos, para evitar la infamia que cometen en contra del presupuesto.

Salinas Pliego debió darse por satisfecho cuando, a petición de él, desaparecieron el tiempo oficial como concepto, pues según el empresario, era un impuesto adicional.

Su fortuna no se cuenta en centenas, sino en miles de millones de dólares, y bien podía haber iniciado su incursión en el mundo de la filantropía con su propio dinero, lo que, de no ser codo, le daría satisfacciones, además de mejorar su imagen personal y empresarial. Pero es pequeño, la estatura moral, la dimensión ética están fuera de su línea de horizonte, lejos de su mundo.

Es un hombre de ideas, que se pierden en la mezquindad, se empequeñece con esas decisiones. Sin embargo, he de decir que donde más he aprendido de periodismo y de la vida fue a mi paso por la jefatura de información de noticieros de TV Azteca.

De Estebanillo, ¿qué puede añadirse? Todo lo ha hecho a medias y mal. Su paso por los grandes cargos en política han sido efímeros y señalados por el espíritu de derrota. Secretario de Gobernación; oficial mayor y secretario en SEP; secretario de Desarrollo Social y artífice de la derrota de Francisco Labastida Ochoa, junto con Emilio Gamboa Patrón. Hicieron todo para perder.

Desde 2000, hasta que AMLO lo rescató para la administración pública, operó en cultura y asistencialismo social para Fundación Azteca, y para cerrar con broche de oro, le endosa la orquesta de esa institución a la SEP. Así es la justicia social en esta nación.

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