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Gregorio Ortega Molina

Videgaray, el del mal fario

Gregorio Ortega Molina*

*Las agencias que lo reclamaron son las mismas antes que ahora. El gesto diplomático significó sumisión, ésta trae mal fario, porque distorsiona el equilibrio en las relaciones bilaterales y muestra que existen dos pesas y dos medidas en la administración de justicia mexicana

Cuando se cumplen guardias que no corresponden y se hacen fajinas ajenas, también han de asumirse las responsabilidades de las consecuencias propiciadas por dicho comportamiento.

Apenas se anuncian los costos políticos de la extradición apresurada de Joaquín Guzmán Loera, con el pretexto de entregar a Barack Obama lo que “no debía” obsequiarse a Donald J. Trump. Las agencias de inteligencia, antidrogas y de seguridad interna que lo reclamaron, son las mismas antes que ahora. El gesto diplomático significó sumisión, ésta trae mal fario, porque distorsiona el equilibrio en las relaciones bilaterales, y muestra que existen dos pesas y dos medidas en la administración de justicia mexicana.

Si en cuanto Luis Videgaray asumió la responsabilidad de las relaciones con Estados Unidos, aquí se mostraron rápidos y bien dispuestos para la deportación de “El Chapo” Guzmán, no sucede lo mismo con los que la impunidad del poder protege a capa y espada.

Gracias a una investigación de El País, nos enteramos de que: “la juez de Andorra, Canolic Mingorance Cairat, instructora de la investigación sobre el Banco Privado de Andorra (BPA), desde hace un año espera que la Justicia de México le responda su pedido de la identidad del diputado en el Congreso de la Unión por el Estado de Sinaloa, que figuró en una cuenta con seis millones de dólares de esta entidad bancaria intervenida por blanqueo de dinero. La Procuraduría General de la República (PGR) ha utilizado<<argucias y respuestas ambiguas>> para dilatar la investigación, no responder en tiempo y forma a las comisiones rogatorias que se le han enviado, lo que ha provocado malestar en la juez, según señalan a EL PAÍS fuentes de la Justicia andorrana.

“La primera comisión rogatoria (petición de auxilio judicial) remitida por la juez que pedía, también, que se investigara la relación entre el cártel de la droga de Sinaloa y el BPA, se envió a la PGR en febrero de 2016; la respuesta de México a la juez fue que volviera a enviarla, pero a otra instancia diferente: a la Misión Permanente de México en Naciones Unidas, lo que provocó la sorpresa de la magistrada Mingorance, que en 2015 había ordenado la intervención del banco, entre otras razones, por los vínculos entre la entidad y los cárteles mexicanos. Sinaloa es la cuna de El Chapo Guzmán, detenido y extraditado a EE. UU.

“Al segundo intento, la respuesta de las autoridades judiciales mexicanas fue que aporte el nombre, apellidos, fecha de nacimiento y número identificativo del diputado titular de la citada cuenta, es decir, la misma información que reclama la juez Mingorance en su petición de auxilio judicial. La revelación de que un político del PRI tenía a su nombre una cuenta con seis millones de dólares en el BPA aparece reflejada en una de las actas del Comité de Prevención de Blanqueo de Capitales del propio banco, a las que tuvo acceso la magistrada tras su intervención”.

¿A quién protegen las autoridades judiciales y diplomáticas de México? Si en el pasado reciente Videgaray Caso fue una estrella en ascenso, hoy es considerado ave portadora del mal fario.

¿Todos con Juan Ramón?

Gregorio Ortega Molina*

*Necesitamos un líder que no se convierta en el Carlos Andrés Pérez mexicano, pues vean dónde colocó a Venezuela después de su regreso a Miraflores

 El grave problema inmediato que enfrentamos 120 millones de mexicanos, es que nos caiga encima un político mesiánico, seguro de él mismo -auto convencido y seducido por los halagos de los lambiscones-, de que es el único que puede salvarnos, tiene con qué y, además, hemos de mostrarnos agradecidos y ansiosos de que se haga con el poder.

Me cuentan, me dicen, me avisan, me advierten: “es Juan Ramón” el llamado por la divinidad. Él resolverá los temas del nacionalismo y la reforma del Estado. Reordenará al país.

Quienes lo convocan a salvar a la patria, aseguran que detrás del ex rector de la UNAM y ex secretario de Salud, se suman, ya, personalidades como Manlio Fabio Beltrones, los doctos intelectuales del CIDE y El COLMEX, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas y todos aquellos que en su momento contribuyeron a la creación del Frente Democrático Nacional y El Grupo San Ángel; también el cascajo del PRD y los disidentes panistas que no confían en Margarita Zavala. ¿Será?

 Naturalmente actúan con absoluta discreción, pues “no se trata de hacer olas antes de tiempo”, dicen ellos, y me pregunto si Juan Ramón de la Fuente es capaz de suscitar olas de simpatía, si los electores se sumarán en un porcentaje mayor para asegurarle el triunfo con más del 35 por ciento, si quiere gobernar con cierta holgura.

Y me pregunto, también, ¿cómo formará gabinete? ¿Tiene la autoridad moral y profesional suficiente, para convocar y subordinar a los más lúcidos de los mexicanos, con el propósito de que conceptúen y pongan en marcha la tan pospuesta transición?

¿Querrá, Juan Ramón, gobernar al viejo estilo priista, con un poder presidencial cada día más disminuido, o tendrá la humildad suficiente para descender de sus pretensiones y, como Adolfo Suárez organizó las honras fúnebres del franquismo proviniendo de esas filas, oficiar las exequias de la partidocracia y el presidencialismo?

¿Pactará la impunidad de los corruptos, o pondrá, al menos, a algunos de ellos a parir chayotes en la cárcel? ¿Regresará a las Fuerzas Armadas a las casernas y los cuarteles?

¿Quién o quiénes cilindrean a Juan Ramón de la Fuente? ¿Será cierto que es poseedor de virtudes que soy incapaz de descubrirle, por ceguera analítica, o sólo están muertos de miedo y urgidos de crear un espantajo capaz de asustar a AMLO?

Así no vamos a ningún lado. Necesitamos un líder que no se convierta en el Carlos Andrés Pérez mexicano, pues vean dónde colocó a Venezuela después de su regreso a Miraflores.

Futuro político-electoral

*Resulta urgente que, en conciencia y dada la situación de México, nos respondamos si es suficiente verle ojos bonitos a López Obrador, o llevarlo al poder con nuestro voto, nuestro sufragio y el compromiso de nuestro futuro, requiere algo más que buenos propósitos.

Gregorio Ortega Molina*

La inteligencia política de este país se las ha ingeniado para buscar alternativas en lo operativo y lo legal: Frente Democrático Nacional, Grupo San Ángel, reformas legales y una alternancia cuyos resultados todos padecemos.

En contrapartida, los “operadores” del sistema siempre boicotearon todo intento de reordenamiento político, de avance en la reforma del Estado y de transformación interna y profunda de los mexicanos frente a sus tlatoanis. Por ejemplo, es tal la carencia de liderazgos, que se añora la labor y la imagen de José Woldenberg, la figura de Julio Scherer y la presencia de Cuauhtémoc Cárdenas en el escenario político de hoy. Porfirio Muñoz Ledo no ha dejado de estar, y contra todo lo que pueda decir de él, en la más íntima de sus intimidades, el ingeniero Cárdenas ha de reconocer que lo hecho, sin Muñoz Ledo jamás se hubiera logrado. Descompuesto y todo el país, estamos donde estamos gracias a su tenacidad política e inteligencia.

El fondo del problema es que ambos son sectarios. En 1997, cuando Cárdenas sabía que se haría con el gobierno del DF y luego con la candidatura presidencial del PRD, busqué una entrevista con él a través de César Yáñez, quien me colocó frente a esa personalidad para que yo mismo la gestionara. El diálogo fue breve, pero mostró el entonces tamaño político del ingeniero. ¿Habrá crecido?

-¿Para cuál medio trabaja?, me preguntó antes de siquiera saludarlo.

-Para Unomásuno… no me dio tiempo de concluir.

-Para ese periódico, nunca… Me dio la espalda y siguió su camino, hasta hoy.

Esa actitud de Cuauhtémoc Cárdenas es la medida de muchos de los políticos nacionales; AMLO no está exento de ese desprecio, que patentiza hacia los que no somos como él, o como él quiere que sean.

Por lo anterior resulta urgente que, en conciencia y dada la situación de México, nos respondamos si es suficiente verle ojos bonitos a López Obrador, o llevarlo al poder con nuestro voto, nuestro sufragio y el compromiso de nuestro futuro, requiere algo más que buenos propósitos, porque es insuficiente haber nucleado en torno suyo prominentes mexicanos de diversas áreas del conocimiento, la economía y el poder, de los cuales no pocos fueron sus beneficiarios cuando se desempeñó como Jefe de Gobierno.

¿Están con él por agradecimiento, o porque esperan otra oportunidad para medrar, como lo hicieron en el pasado?

¿Gobiernos de coalición?

* Todo indica que hay que sacar, otra vez, al PRI de Los Pinos, pero no para entregarlo al PAN; pagamos el costo de la “docena trágica”. El PRD es inexistente, Morena parece iluminar los ojos y la esperanza de muchos electores. Debemos preguntarnos, entonces, ¿es AMLO el dueño del destino de México, o debemos salir, millones de Diógenes, a buscar al líder que sí lo sea?

Gregorio Ortega Molina*

En política toda acción que aspira a modificar el curso de los acontecimientos (pensar en la transformación histórica de la patria es pretensión tonta) tiene un momento adecuado. Si antes, fracasa, si después, peor.

La tibieza, indecisión y complicidad de los políticos que determinan el futuro de la nación, ha dado al traste con oportunidades que pudieron habernos resuelto la vida democrática, por las reformas legales propiciadas, aunque nunca, jamás puestas en operación, o por el pavor a hacer lo que ha de hacerse, a pesar de los “supuestos” compromisos adquiridos. Nadie respeta la relación con los electores.

El Frente Democrático Nacional favoreció el rompimiento de la perversa subordinación del elector al PRI, lo que de ninguna manera pudo permitirse, por lo que para legitimar -ahora lo sabemos- un triunfo que no fue de él, Carlos Salinas de Gortari estableció complicidades que le parecieron definitivas y definitorias, e inició el principio de la pudrición del PRD con el encuentro en lo oscurito con Cuauhtémoc Cárdenas.

A cambio, los electores recibieron migajas, salvo la ciudadanización del IFE, hoy inexistente.

Alargar artificialmente la vida al llamado partido de las mayorías, propició que el peso se revaluara y devaluara en menos de seis años, que hiciera irrupción el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, la muerte de Juan Jesús Posadas Ocampo, Luis Donaldo Colosio y José Francisco Ruiz Massieu y, además, se abrieran a la venta las instituciones financieras recién privatizadas, la producción de energía y el programa para destruir las refinerías.

Con lo que ahora vivimos resultan claras las intenciones del proyecto de desincorporar los activos de Estado mexicano para ponerlos en manos de extranjeros, la mayoría de las veces con administración ineficiente, pero que esperan puntualmente ser rescatados para cumplir con un servicio que, de otra manera, se negarían a prestar.

Con este proyecto económico perfectamente conceptuado y puesto en marcha para debilitar la ideología, la idea de patria y las leyes que, mal que bien, nos habían permitido vivir en santa paz, sólo les falta destruir el proyecto político; lo lograrían si deciden, en medio de una elecciones reñidas, buscar la formación de gobierno de coalición, quizá con idénticos resultados a los logrados en España y Portugal.

Todo indica que hay que sacar, otra vez, al PRI de Los Pinos, pero no para entregarlo al PAN; pagamos el costo de la “docena trágica”. El PRD es inexistente, Morena parece iluminar los ojos y la esperanza de muchos electores. Debemos preguntarnos, entonces, ¿es AMLO el dueño del destino de México, o debemos salir, millones de Diógenes, a buscar al líder que sí lo sea? Pero nunca, más, gobiernos de transacción, que a eso llegan las coaliciones.

¿Reconstruir el nacionalismo?

*Lo que se requiere, ya, es la conceptualización de la reforma del Estado y oficiar las exequias del presidencialismo, enfermo de tan terrible corrupción, que únicamente desaparecerá cuando se modifique la manera de gobernarnos.

Gregorio Ortega Molina*

Hasta el momento de escribir estas líneas la única propuesta válida y certera para fomentar el nacionalismo, es la hecha por Lorenzo Meyer. Es necesario reconstruir, pero ¿qué?

Así lo dijo a www.sinembargo.mx: ““Lo importante es que se puede hacer de la necesidad una virtud, para lo cual se requiere liderazgo. Hay que convencer a la sociedad de que toda esta etapa de conseguir mediana independencia va a contemplar sacrificios. En ese proceso de recomponer la economía, va a pasar como cuando se firmó el TLC: hubo que matar a un montón de industrias pequeñas, medianas, que no daban para la competencia. Los fuertes como Carlos Slim vivieron. Ahora también va a ocurrir así. Pero si hay un líder que recupere el nacionalismo mexicano, los sacrificios se aceptarán”.

La ruta es clara, ahora es necesario encontrar al líder político, señalarlo, convencerlo de aceptar el poder para reconstruir el proyecto de nación, pues una vez desechado el de la Revolución, los gobernantes y los políticos se autoconvencieron y vendieron a la sociedad la idea de que el cambio de modelo económico modificaría al país para beneficio de todos, pero ocurrió lo contrario, la concentración de la riqueza quedó en muy pocas manos; creyeron habernos convencido de que era el camino para recuperar a la patria y cobijarnos bajo un nuevo orden político.

Lo que se requiere, ya, es la conceptualización de la reforma del Estado y oficiar las exequias del presidencialismo, enfermo de tan terrible corrupción, que únicamente desaparecerá cuando se modifique la manera de gobernarnos.

Pero, ¿dónde está el líder que tenga absolutamente claro y trazado el camino para disminuir la corrupción sin temor a la historia ni miedo a romper las complicidades, terminar con la impunidad, facilitar el crecimiento del mercado interno para crear más empleos? ¿O desentrañar el misterio de por qué la reforma educativa se pasmó, la transición cedió su lugar a la alternancia, la reforma energética le salió cara a la sociedad, la laboral no se respeta, la reforma constitucional penal está atorada, y los integrantes del Poder Judicial (federal y local) se transformaron en élite salarial y en garantes de la permanencia de la pudrición?

Los anteriores son sólo algunos de los problemas que el inencontrable líder habrá de resolver, pero para hacerlo habrá de sacudirse a esa partidocracia lesiva que va contra el ejercicio pleno de los derechos políticos. Son familias las que quieren adueñarse del poder, de la silla del águila. Son emblemáticos los Calderón, los del Mazo, los Murat.

Envolverse en la bandera sólo fomentará un nacionalismo ramplón, que en lugar de facilitar las soluciones creará mayores problemas. Así los venezolanos regresaron a Carlos Andrés Pérez al poder, y vean dónde terminaron.

Nikki (Heat) Haley

*No es asunto menor, quizá pronto seremos testigos de la manera en que los chalados gobiernan al mundo.

Gregorio Ortega Molina*

En algún momento pensé que encontrar tanto chalado para apoyar la actitud beligerante y majadera y zafia de Donald J. Trump sería tarea difícil, pero hete aquí que las sorpresas menudean.

Por cable de diversas agencias noticiosas me entero de que “la embajadora que el presidente estadounidense nombró como representante de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, asumió su nuevo puesto con un discurso amenazante para los países que no respalden las posiciones estadunidenses.

“Tras presentar sus credenciales ante Antonio Guterres, el secretario general del Organismo, Haley afirmó, en breves declaraciones a la prensa, que habrá un cambio en la manera que la delegación de Estados Unidos trabajará en el seno de la ONU.

“Nuestro objetivo en el gobierno es mostrar nuestro valor en la ONU; la forma en que demostraremos valor es mostrando nuestra fuerza, mostrando nuestra voz, respaldando a nuestros aliados y asegurándonos de que nuestros aliados nos respalden.

“Ex gobernadora de Carolina del Sur sin ninguna experiencia diplomática, Haley amagó: “vamos a tomar los nombres de aquellos que no nos respalden, vamos a aplicar medidas para responderles en consecuencia”.

Carla Ponte siempre me dio la imagen de una diplomática dura, pero apegada a las reglas del juego. La embajadora Haley parece más ese personaje de Richard Castle, Nikki Heat, que en la ficción televisa encarna a una mujer policía que se confunde con su modelo de la supuesta vida real, y hace de su labor de procuración de justicia en la policía de Nueva York un asunto personal sobre el que coloca, por encima de toda lógica y razonamiento, su cruzada para castigar al asesino de su madre, abogada y defensora de los débiles.

Claro, la señora Haley fue gobernadora en Carolina del Sur, estado difícil en cuanto a las condiciones de seguridad racial, de ideología separatista, conservador, en el que los negros de la época de la esclavitud morían por no ver con respeto y sumisión a los amos blancos.

Hoy nos advierte, sin poder contenerse, que aquellos que en la ONU no apoyen las decisiones diplomáticas de EEUU, pasarán a formar parte de una lista negra, para hacerles sentir el verdadero, auténtico peso del poder del Imperio.

No es asunto menor, quizá pronto seremos testigos de la manera en que los chalados gobiernan al mundo.

Del garrote al twitter

* Dejada atrás hace muchos años la política del garrote hacia América Latina, Donald J. Trump decidió transformarla en la diplomacia del twitter, sucia, irrespetuosa, irresponsable, sin forma y sin oficio.

Gregorio Ortega Molina*

A un soez y zafio no debe respondérsele en su mismo lenguaje, porque entonces la discusión sube de tono, de la agresión verbal puede transitarse a la violencia física. No se requiere de armas, sino de órdenes ejecutivas apoyadas por la Casa de Representantes, y con aranceles, al menos.

Los dimes y diretes ocurridos entre el presidente mexicano y el de Estados Unidos muestran, con claridad, un hecho incontrovertible: la falta de oficio político y diplomático de ambos, y la falta de inteligencia en sus gabinetes de relaciones exteriores.

El primero en equivocarse fue el candidato Donald J. Trump. El hecho de no haber accedido al poder cuando emitió su Twitter desde Arizona, quizá pueda exculparlo. Quien enredó peor el escenario fue EPN, sin necesidad pues él es un jefe de Estado, descendió a la calle y quiso hacerse de golpes con un pandillero experto. Obvio, perdió el primer round.

Nuestro presidente debió recordar el oficio mostrado por Fidel Castro Ruz, cuando Vicente Fox Quesada le dijo, sin miramientos, “comes y te vas”. Así lo hizo, asistió a la Cumbre de Monterrey y guardó las formas, aunque después lo exhibió.

A todo twitter ofensivo, EPN debió responder con notas diplomáticas formales, para mostrar profesionalismo, educación y autoridad, pero por él mismo o mal aconsejado, decidió fajarse con un peleador cargado de mañas y trucos, que lo mismo usa anillos de metal para lesionar, que justifica con mentiras la suciedad de su pelea ilegal e ilegítima.

Dejada atrás hace muchos años la política del garrote hacia América Latina, Donald J. Trump decidió transformarla en la diplomacia del twitter, sucia, irrespetuosa, irresponsable, sin forma y sin oficio. Su actitud me recuerda la película The Warriors, dirigida por Walter Hill e inspirada en la novela, del mismo título, de Sol Yurick.

Es el viaje de Odiseo reducido a la huida de una pandilla a través de Nueva York. No hay cuartel, hasta que la verdad sale a la luz.

Las mentiras expresadas y magnificadas por el propio presidente de Estados Unidos no requieren desmentirse, es voz pública esa verdad que muestra lo que queda del Imperio, como el gran abusador en América y en el mundo.

Insisto en mi afirmación de hace tres semanas. Los colegios electorales estadounidenses llevaron al poder a un hillbilly neoyorquino, al cual el dinero no lo exime de esa condición. Lo importante sería saber qué grupos de poder están detrás de ese proyecto.

Hoy, como hace 22 años

*El golpe seco de la diplomacia del Twitter regresó a México entero a 1995. Estamos como entonces, o peor.

Gregorio Ortega Molina*

La realidad es que Esteban Moctezuma Barragán perdió el cargo en 1995 por miedo, pavor a trasgredir las normas de su conciencia en beneficio de servir al Estado.

Lo que prometía ser una transición culminó en una alternancia rebosante de corrupción, de inseguridad, decadencia e impunidad. El gobierno no resiste más la prolongada agonía del modelo político iniciada con los magnicidios del 94, la irrupción del EZLN y la forma en que se impuso (como consecuencia de 1988) el compromiso de ceder, en las elecciones del 2000, el poder a Acción Nacional.

Unos días antes de que se hiciera pública la renuncia del señor Moctezuma Barragán, Páginauno, el suplemento político del Unomásuno, publicó una Costumbre del Poder de la que no quito una coma. La transcribo para honrar la persistencia de la realidad.

Gobierno y seguridad nacional

Habrá algunas características que definan a este gobierno, tanto por la fuerza de los acontecimientos como por la voluntad de ejercer el poder de otra manera, llámesele inexperiencia o deseo sincero de abrir perspectivas diferentes frente a lo que ya no sirve en el oficio político tradicional.

Ya es aceptado por todos que el sistema surgido del genio de Plutarco Elías Calles y fundado en 1929 se agotó, de la misma manera que el proyecto de la ex Unión Soviética se derrumbó al abrirse el Muro de Berlín, al proscribir al Partido Comunista y al darle voz a los nacionalismos culturales y políticos, cuyas manifestaciones bélicas -en algunos casos- son motivo de horror y desconcierto, pero también de enriquecimiento para los países que venden armas y trasladan sus problemas económicos a las naciones sin ningún proyecto nacional consolidado con el aval de su población entera.

En nuestro caso, tarde dieron la razón los acontecimientos a las voces opositoras que decidieron denunciar la imposición de un programa económico de altísimos costos sociales, tanto por impreparación e incapacidad científica, tecnológica, industrial y de comercio, como por considerar que su éxito exigía el empobrecimiento político de México, sacrificando su pluralidad y condicionando la imagen de la democracia a una alternancia bipartidista. Nada más falso.

Recuerden el decálogo económico del entonces popular José María Córdoba Montoya, cuya premisa fundamental es: economía, más y moderna economía. Para ese grupo que en realidad gobernó 12 años (1982-1994), lo social y lo político fueron instrumentos prescindibles para construir el proyecto de nación posrevolucionario, que le abriría las puertas al país al mercado más grande del mundo, lo insertaría en la globalización y transformaría, radicalmente, la deuda económica que los sucesivos gobiernos han contraído con la sociedad, con el pueblo que los llevó al poder.

Los resultados no se hicieron esperar. Durante el sexenio cuya administración presidió Carlos Salinas de Gortari, se concentró la riqueza, se profundizó la pobreza extrema, el narcotráfico se transformó en narcopolítica, se sucedieron tres crímenes políticos que cimbraron la conciencia nacional, apareció la guerrilla chiapaneca fundamentada ideológica y políticamente en agravios reales y ancestrales -aunque su financiamiento tenga diversos orígenes- , crecieron la deuda externa real y la especulación financiera y comercial, y se fracturó el sistema político fundado junto con el PNR; en materia de seguridad creció la impunidad y aparecieron innegables signos de ingobernabilidad.

Durante los casi siete meses que tiene en el poder la administración precedida por el doctor Ernesto Zedillo, se descubrieron los boquetes económicos dejados por su predecesor, al sustentar, éste, gran porcentaje del éxito de su proyecto en la inversión extranjera, lo que definitivamente no sólo lesionó la soberanía sino que comprometió el futuro de nuestros hijos al alargarse los plazos del servicio de la deuda y al darse una devaluación brusca, aunque no por eso menos esperada desde principios de 1994.

Durante la actual administración se hace manifiesta la distancia real entre el gobierno y el PRI, la que es de carácter ideológico fundamentalmente, sin menospreciarse una supuesta voluntad de ejercer el poder, hecha pública al momento de la Asamblea Estatal priista para elegir candidato a gobernador para Jalisco: la línea es que no hay línea, propuesta que merece riguroso análisis por los vacíos políticos que puede crear, al no haberse establecido las nuevas reglas del juego, que habrán de surgir de un Acuerdo Político Nacional.

También en escasos dos meses y medio del nuevo gobierno, ocurrieron tres decesos que afectaron la credibilidad de la sociedad depositada en las urnas el último 21 de agosto: Luis Moreno Gómez, Jesús Humberto Priego Chávez y Abraham Polo Uscanga, no tanto por el establecimiento, o no, de móviles inconfesables por impunes y vergonzantes, como por el estado de indefensión en que queda la sociedad y la inercia en la que parecen actuar las autoridades de procuración de justicia, lo que debe ligarse al análisis de la ausencia de línea política.

Esta consideración en torno a la ausencia de consensos políticos tiene su origen en la separación ideológica real entre el PRI y el gobierno, lo que crea un vacío que pretende llenar Acción Nacional por caminos equivocados y no absolutamente legales, y que también aspiran a llenar los miembros de la desintegrada familia revolucionaria, por estar opuestos a cambios estructurales en la forma y el fondo del ejercicio político, porque ello significa la pérdida de sus fueros y privilegios (con ello no quiero significar que estos actores sean exclusivamente priistas, porque muchos desde la industria, el comercio, los sindicatos y la oposición, se enriquecieron en ese juego democrático ideado por Plutarco Elías Calles). ¿De dónde, si no, salieron las cajas de gastos que revitalizaron el movimiento de Andrés Manuel López Obrador?

Lo anterior nos conduce a una pregunta cuya respuesta corresponde, exclusivamente, a Esteban Moctezuma Barragán, secretario de Gobernación, encargado de la seguridad interna y de la preservación política de la soberanía, al depender de él la seguridad nacional. Es simple: ¿en este gobierno, que merece ser calificado de transición -más por los proyectos que por lo hecho hasta ahora-, cuál es el programa de seguridad nacional que la asegura y, además, evite la ingobernabilidad que pudiera llevarnos a una colombianización, argentinización o chilenización?

Si efectivamente llegamos a la ingobernabilidad, si no se logra un Acuerdo Político Nacional que garantice la transición, si el costo social del modelo económico agudiza la crisis social y llega la violencia a las calles, si los crímenes políticos permanecen en la impunidad y continúan, si prevalece el desorden poselectoral y no se garantiza el derecho a la información, si la Iglesia Católica sigue ocupando los espacios políticos que no le corresponden, si no se establecen las bases definitivas para un largo diálogo con el EZLN que conduzca a la reconciliación nacional, si no prevalece el deseo de hacer un ejercicio político diferente, si no se establecen líneas consensuales y un reacomodo ideológico entre el PRI y el gobierno que llevó al poder, si no desaparece la narcopolítica y el narcotráfico no deja de ser una amenaza latente a nuestra soberanía, si no se llega a acuerdos definitivos para una política poblacional que disminuya drásticamente el crecimiento demográfico, entre otras muchas acciones que deben emprenderse desde la administración pública -desde la Secretaría de Gobernación-, significa que no existen el concepto ni el proyecto de seguridad nacional.

Si aceptamos que la característica fundamental del gobierno presidido por el doctor Ernesto Zedillo es la de ser uno de transición, resulta imperativo que exista un proyecto de seguridad nacional que lo garantice, que prevea las acciones desestabilizadoras como las que padecemos, y que se fortalezca la confianza y seguridad en la sociedad. Esta es la tarea en que se ha de desempeñar el secretario de Gobernación.

En este tema también es útil la literatura como elemento de reflexión, porque permite profundizar hipótesis y ampliar el análisis. Herman Broch, en Los sonámbulos, señala: “El concepto de política coincide con el de justicia. Todo tipo de política que no se oriente a la justicia, no existe… La política pura no es otra cosa sino la idea… La política pura nació de la autonomía espiritual… La política pura es la pura exigencia moral convertida en estructura formal”.

La realidad dura de la diplomacia del Twitter regresó a México entero a 1995. Estamos como entonces, o peor.

Esteban Moctezuma, infiltrado de Salinas Pliego

*En cuanto a su “espontánea” empatía con AMLO, no es sino una pieza en la estrategia que Ricardo Benjamín Salinas Pliego y Jorge Mendoza diseñaron ante la posibilidad de que el ex propietario de “La Chingada” se haga con el poder presidencial.

Gregorio Ortega Molina*

Ahora resulta que el señor Moctezuma Barragán fue audaz e ingenioso como secretario de Gobernación, y el ingenuo gesto de AMLO al invitarlo a colaborar, se convierte en una manera de agradecerle el regalo de las cajas con documentos contables que probaron el uso ilegal de dinero desviado desde Tabasco a la campaña presidencial de Zedillo.

Las memorias flacas del periodismo y el análisis olvidan cómo funcionó el presidencialismo mexicano en su mejor momento, dónde y cómo se controlaba el dispendio del dinero político para obtener votos, repartirlos a manera de prebenda.

La entrega de dichos documentos sólo pudo obedecer a una instrucción del presidente constitucional en funciones, lo que significa que AMLO debe agradecer a Ernesto Zedillo Ponce de León los dos hechos que le permitieron catapultarse a las alturas desde la que se permite soñar con ser presidente de México. A saber: registrarlo como candidato a la Jefatura de Gobierno del entonces DF sin tener residencia legal en esta ciudad, y la entrega de esas cajas, sólo útiles para defenestrar a Esteban Moctezuma Barragán.

Evoquemos lo que fue cierto, no lo que ahora quieren vendernos como verdad. El inteligentísimo -pero boquiflojo- Porfirio Muñoz Ledo salió de su acuerdo con el secretario de Gobernación, y ni tardo ni perezoso declaró a la prensa: traigo la cabeza de Roberto Madrazo bajo el brazo.

Lo anterior significa que quien fungió como un breve e inane responsable de la seguridad interior y de lo que fue el control político, carecía de la más elemental de las virtudes que se exigen al secretario de Gobernación: no fue discreto. ¿Habrá aprendido a serlo?

Por otro lado, la entidad que fiscaliza el dinero administrado por la Secretaría de Finanzas del PRI durante la época de campaña es la Secretaría de Hacienda. Allí se revisa cómo y a quiénes se entregó lo blanco y lo negro que garantizaron los votos durante la contienda política que no pudo concluir Luis Donaldo Colosio.

Estaban Moctezuma Barragán, que a estas alturas debió aprender algo de humildad, en las fotos recientes dejó de aparecer con la ceja levantada, con la mirada inquisitiva, porque a fin de cuentas comprendió que su formación católica la impide esa flexibilidad de conciencia requerida para ser responsable de la seguridad interna, y ordenar hacer lo que ha de hacerse para garantizar la paz de los mexicanos. Reprimir, en caso de requerirse, no es lo suyo.

En cuanto a su “espontánea” empatía con AMLO, no es sino una pieza en la estrategia que Ricardo Benjamín Salinas Pliego y Jorge Mendoza diseñaron, ante la posibilidad de que el ex propietario de “La Chingada” se haga con el poder presidencial, tal como en su momento lo hicieron para acercarse a Vicente Fox a través de Martha Sahagún. Estaban ciertos de que el PRI perdería la Presidencia de la República, pero conservaría buena parte del poder, como se vio.

Nomás 6 tiros le dieron

*Alguien decidió que ya estaba hasta la madre de Isidro Baldenegro, porque se empeñó en preservar las tierras ancestrales de su comunidad tarahumara. El galardonado en 2005 con el premio Goldman, recibió seis balazos, con cada uno de ellos el encono de los madereros de Chihuahua. No me refiero a los viejos, sino a los que llegaron al negocio con Pancho Barrio.

 Gregorio Ortega Molina*

Todavía no me queda claro que el asesinato de Rubén Jaramillo, su esposa e hijos, fuese decidido desde el gobierno federal, por más convencido que Carlos Fuentes se haya mostrado en ese momento y publicado en Siempre!

Evoquemos, para los lectores jóvenes, el suceso: “Su casa fue violentada y saqueada, por lo que el 21 de mayo de 1962 denunció los hechos a la Procuraduría General de la República y responsabilizó de los mismos al gobernador de Morelos, teniente coronel Norberto López Avelar; el 23 de mayo siguiente, Rubén Jaramillo, su esposa Epifania Zúñiga García y sus hijos Enrique, Ricardo y Filemón, fueron secuestrados por soldados vestidos de civiles al mando del capitán José Martínez Sánchez, hombre moreno cuya mejilla cruza una cicatriz, guiados por el exjaramillista Heriberto Espinosa, alias <<el pintor>>, y trasladados en vehículos militares a las inmediaciones de las ruinas de Xochicalco, en donde horas después fueron ultimados con armas reglamentarias del Ejército Mexicano. La operación fue presenciada por los vecinos y Rosa García, anciana madre de Epifania”.

55 años después, alguien decidió que ya estaba hasta la madre de Isidro Baldenegro, porque se empeñó en preservar las tierras ancestrales de su comunidad tarahumara. Había ido a esconderse a una casa en la sierra, debido a las decenas de amenazas de muerte recibidas. El galardonado en 2005 con el premio Goldman, recibió seis balazos, y en cada uno de ellos el encono de los madereros de Chihuahua. Y no me refiero a los viejos, sino a los que llegaron al negocio con Pancho Barrio.

Aporta a los lectores la información de El País: “Baldenegro sabía que se jugaba la vida. Por eso, poco antes de su muerte buscó refugio en la casa de un tío en una comunidad tarahumara al norte de Chihuahua. El domingo por la tarde un hombre de 25 años -a quien posiblemente conocía la víctima- sacó un arma, disparó sin piedad y huyó. La Fiscalía estatal ha anunciado que tienen <<plenamente identificado>> al agresor, pero no han querido ofrecer más información sobre el caso”.

El dinero <<todo>> lo compra, incluso las conciencias. Alguien con suficiente poder económico puso en las manos de los asesinos de Jaramillo y su familia, las armas reglamentarias del Ejército Mexicano. Después, mucho después, tanto como 55 años, pagaron mucho por la vida de Baldenegro.


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