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Puyazo
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le atinan

José Dávalos

Vacaciones de los trabajadores

José Dávalos*

Nada más justo que las vacaciones para una persona, hombre o mujer, que ha dedicado su tiempo, su preparación, su experiencia y su talento al trabajo al servicio de un patrón, persona física o moral. Es necesario que el trabajador en un descanso continuo de varios días se desentienda de sus preocupaciones laborales diarias y que dedique su  tiempo a la actividad que él desee.

El Constituyente mexicano a la hora de redactar el artículo 123 tuvo como primera preocupación limitar a ocho horas la jornada máxima diaria; establecer que por cada seis días de trabajo el trabajador debía gozar de un día de descanso por lo menos. En el apartado A el Constituyente no se ocupó de las vacaciones.

Antes de la Constitución de 1917, algunas leyes de los estados, primeramente la de Durango de octubre de 1922, apoyadas en la idea de que el artículo 123 es únicamente un mínimo de beneficios, crearon la institución de las vacaciones en sus disposiciones. Dentro de ese espíritu la recogió la Ley de 1931 en el artículo 82, como la vigente Ley de 1970 la regula en el artículo 76.

El artículo 76 dispone cómo disfrutan los trabajadores sus vacaciones: Por el primer año, seis días laborables; por el segundo año, ocho días; por el tercer año, diez días; por el cuarto año, doce días; por el quinto, sexto, séptimo, octavo y noveno año, catorce días; por el décimo, décimo primero, décimo segundo, décimo tercero y décimo cuarto, dieciséis días; por el décimo quinto, décimo sexto, décimo séptimo, décimo octavo y décimo noveno, dieciocho días; por el vigésimo, vigésimo primero, vigésimo segundo, vigésimo tercero y vigésimo cuarto, veinte días; por el vigésimo quinto, vigésimo sexto, vigésimo séptimo, vigésimo octavo y vigésimo noveno, veintidós días, y así sucesivamente.

Hay tres aspectos básicos en la Ley: 1) Conforme al artículo 78, los trabajadores deben disfrutar en forma continua seis días de vacaciones, por lo  menos; 2) Las vacaciones no pueden compensarse con una remuneración; si las trabaja, el trabajador puede exigir sus vacaciones respectivas; 3) Si la relación de trabajo termina antes de que se cumpla el año de servicios, el trabajador tiene derecho a una remuneración proporcionada al tiempo de servicios prestados.

En el periodo de vacaciones, los trabajadores reciben su salario como en los días ordinarios, incluso como en los días de descanso; las necesidades del trabajador y de su familia no se suspenden en los días en que no trabaja. El patrón tiene la obligación de pagar una prima de vacaciones equivalente, por lo menos, a un veinticinco por ciento del salario durante el periodo de vacaciones.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

 

El público exige sinceridad

José Dávalos*

El orador tiene la necesidad de hablar con la verdad, con naturalidad, con autenticidad. Porque el público está ansioso de que se le hable con sinceridad, que se le hable con la verdad, está cansado del engaño y de la simulación.

Esto se dijo en la clausura de la 37ª edición del Curso de Oratoria como Fundamento de la Argumentación Jurídica, que se llevó a cabo en la Facultad de Derecho de la UNAM, del 25 de agosto al 27 de octubre del presente año, con clases durante 9 sábados, de 7 a 8 de la mañana, con una asistencia de 800 alumnos de las diferentes escuelas y facultades de la UNAM y de varias universidades públicas y privadas. Las clases se impartieron en el Auditorio Ius Semper Loquitur, en el Aula Magna Jacinto Pallares y por las pantallas del vestíbulo de la propia Facultad de Derecho.

El doctor Raúl Contreras Bustamante, Director de la Facultad de Derecho de la UNAM otorgó todo su apoyo y estuvo al pendiente del desarrollo del Curso de Oratoria. Como cada año, el Curso fue impartido por el doctor José Dávalos, profesor de la Facultad, autor de varios libros sobre Derecho del Trabajo y  Oratoria, que sustancialmente es la base de las clases.

Durante el Curso se vieron puntos clave de la oratoria que tienen relación con la oratoria académica, jurídica, religiosa, militar, etcétera. Porque las reglas de la oratoria se aplican a todas las especies del bien decir.

En el centro de los temas tratados durante el Curso de Oratoria se vieron las cuestiones que se refieren a la lógica del discurso, a la belleza de la expresión, a la aplicación del arte dramático, elementos que intervienen en todo discurso. Se dijo que el orador tiene la tarea de convencer, agradar y persuadir al auditorio.

En la ceremonia de clausura, el sábado anterior, hicieron uso de la palabra el representante personal del Director de la Facultad de Derecho, Maestro Fausto Razo Vázquez y el doctor José Dávalos, profesor del Curso. Asimismo hablaron los alumnos Araceli Bustamante Rodríguez, Emmanuel Filiberto Álvarez Pérez, Abilene Marisol Pérez Baltasar, Marco Antonio García Villarreal, Patricia Guadalupe Medina Nieto, Rogelio Bery Moreno, Osiris Mariel Valdez Parra y Erick Gabriel Hernández Valderrama.

Las ideas son el sustento de todo discurso y primero es la palabra o nunca será nada.

Contra contratos de protección

José Dávalos*

Aprobado el Convenio 98 de la OIT por el Senado de la República, en el mes de septiembre anterior, jurídicamente se fortalece a los sindicatos y también jurídicamente se cierra el paso a los contratos colectivos de protección, que los patrones manipulan con sus sindicatos amigos, para hacerlos convenios a su gusto, para su beneficio.

El Convenio 87, sobre la libertad sindical, está vigente en México desde 1950. Establece la libertad sindical en sentido amplio, para constituir sindicatos, para ingresar, permanecer y salir de ellos. La Ley Federal del Trabajo de 1970 tiene congruencia con ese Convenio. El Convenio 98 brinda protección a los trabajadores a fin de que su empleo no se vea afectado por no afiliarse a un determinado sindicato, por dejar de formar parte de un sindicato, o por participar en las actividades sindicales.

El Convenio 98 prohíbe a los patrones intervenir en la vida de los sindicatos de los trabajadores, tal como se acostumbra en nuestro país con la formación de los sindicatos blancos, que pactan contratos de protección para los patrones, adaptando las cláusulas laborales a los intereses de los empresarios.

El artículo 4º del Convenio dispone que en la legislación de cada uno de los 187 países miembros de la OIT, México entre ellos, deben adoptarse medidas adecuadas a las condiciones nacionales para estimular y fomentar entre los patrones y las organizaciones de trabajadores el pleno desarrollo y uso de procedimientos de negociación voluntaria, con objeto de reglamentar, por medio de contratos colectivos, las condiciones de empleo.

El Convenio 98 evita los contratos no negociados por los trabajadores, muchos de esos contratos de protección sólo repiten en sus cláusulas las disposiciones de la Ley Federal del Trabajo. Lo más grave es cuando un sindicato auténtico pretende exigir la celebración de un contrato colectivo y encuentra que ya hay un contrato al gusto del patrón depositado ante las autoridades.

El Convenio 98 fue firmado por el Presidente de la República en 2015. El Senado lo aprobó en el mes de septiembre de este año. En estos momentos ese Convenio ya forma parte de nuestra legislación nacional. La nueva fracción XXII-Bis del artículo 123 constitucional concuerda plenamente con el Convenio 98.

Nuestros problemas no son la carencia de leyes, lo que hace falta es cumplirlas.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

Pago del aguinaldo

José Dávalos*

Las fiestas de fin de año requieren que el trabajador pueda hacer frente a los gastos de la familia en esa época. El aguinaldo que deben pagar los patrones consiste, por lo menos, en quince días de salario, que se entrega a más tardar el 20 de diciembre. Esta prestación tienen derecho a recibirla todos los trabajadores sin distinción.

El aguinaldo comenzó siendo una gratificación que voluntariamente entregaban los patrones a los trabajadores. Luego fue una prestación que acordaban los trabajadores y los patrones en los contratos colectivos de trabajo.  Posteriormente, en 1970,  pasaron a formar parte del texto de la Ley Federal del Trabajo.

La disposición aparece en el artículo 87: Los trabajadores tendrán derecho a un aguinaldo anual que deberá pagarse antes del día veinte de diciembre, equivalente a quince días de salario, por lo menos. Los que no hayan cumplido el año de servicios, independientemente de que se encuentren laborando o no en la fecha de liquidación del aguinaldo, tendrán derecho a que se les pague la parte proporcional del mismo, conforme al tiempo que hubieren trabajado, cualquiera que fuere éste.

Todos los trabajadores de la empresa tienen derecho al aguinaldo, los trabajadores de confianza tienen derecho a esta prestación. Los llamados trabajadores por honorarios también tienen derecho. Se les denomina así, en el empeño del patrón que trata de desconocer sus obligaciones con esos trabajadores. No tiene ninguna validez jurídica el hecho de que el contrato diga que se trata de un trabajo por honorarios.

En los términos de la Ley, trabajador es la persona física que presta a otra persona física o moral un trabajo personal subordinado (Artículo 8). La relación de trabajo se crea con la sola prestación del trabajo personal subordinado, y si se firma un contrato cualquiera que sea su forma o denominación (Artículo 20).

El salario que sirve de base para el pago del aguinaldo, es el salario que recibe el trabajador diariamente por su jornada de trabajo. No es lícito el pago del aguinaldo en especie (Arroz, azúcar, harina, frijol y maíz, etcétera), debe pagarse en efectivo.

Para los trabajadores, el aguinaldo es un poco de calor en el frío invierno.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

 

Trabajo de los menores

José Dávalos*

La Constitución de la República prohíbe el trabajo de los menores de quince años para asegurar a los menores la plenitud del desarrollo de sus facultades físicas y mentales y la posibilidad de la conclusión normal de los estudios obligatorios.(La edad mínima pasó de 14 a 15 años en la reforma del 17 de junio de 2014).

El Maestro De la Cueva enseña una cuestión muy importante que todos, sobre todo los abogados, debemos saber y comprender: La prohibición impuesta para la   utilización del trabajo de los menores de quince años no plantea una cuestión de incapacidad, sino que es una medida de protección a la niñez para que se alcance el pleno desarrollo humano (Página 211 de El Nuevo Derecho Mexicano del Trabajo, Editorial Porrúa).

La reforma constitucional mencionada está reglamentada en la Ley Federal del Trabajo. El artículo 22 dispone que los menores trabajadores deben percibir el pago de sus salarios y ejercitar las acciones que les correspondan. Tienen facultad para comparecer a juicio sin necesidad de autorización alguna (Artículo 691). Es decir, estos trabajadores reciben en la Constitución y en la Ley todos los beneficios que se otorgan a todos los trabajadores.

Las necesidades de la vida obligan a los menores a trabajar para su sustento personal o para ayudar a los gastos de la familia. Los mayores de quince años y menores de dieciséis, para trabajar, necesitan autorización de sus padres o tutores y a falta de ellos, del sindicato a que pertenezcan, de la Junta de Conciliación y Arbitraje, del Inspector del Trabajo o de la Autoridad Política. No puede utilizarse el trabajo de los mayores de quince años y menores de dieciocho que no hayan terminado su educación básica obligatoria, salvo los casos que apruebe la autoridad laboral correspondiente en que a su juicio haya compatibilidad entre los estudios y el trabajo. (Artículos 22 y 22-Bis).

Los menores de 16 años tienen una jornada máxima de 6 horas diarias, que deberá dividirse en períodos máximos de 3 horas, dándoles entre cada período de la jornada un reposo de una hora por lo menos. Está prohibida la utilización del trabajo de los menores de 18 años en horas extraordinarias y en los días domingos y de descanso obligatorio. Si se viola esta prohibición, las horas extraordinarias se pagan con un doscientos por ciento más del salario que corresponda a las horas de la jornada, y el salario de los días domingos y de descanso obligatorio, se pagará doble más el salario del día respectivo.

Ojalá en México los menores trabajadores pronto sean dueños de su tiempo para asistir a la escuela, para divertirse y para sonreír.

Cercanía con los Juicios Laborales

José Dávalos

El principio de inmediatez en el procedimiento laboral se entiende como el conocimiento cercano del juicio y de las partes en el litigio por parte de la Junta de Conciliación y Arbitraje. Esa cercanía la tiene la Junta por conducto de su Auxiliar, entre cuyas funciones está la de atender el desahogo de las diligencias.

El Auxiliar de la Junta se entera de la rectitud desempeñada o de las maniobras tramposas del patrón o del trabajador durante el desarrollo del juicio. Cuando ha concluido el procedimiento la Junta pone en las manos del Auxiliar la elaboración del proyecto del laudo o resolución.

El segundo párrafo del artículo 885 de la Ley Federal del Trabajo dispone que una vez cerrado el juicio, dentro de los diez días siguientes, el Auxiliar de la Junta formulará por escrito el proyecto de laudo, que los integrantes de la Junta, el presidente o representante del gobierno, el representante de los trabajadores y el representante de los patrones, votarán para emitir su resolución.

Esta disposición de la ley todos los días la desobedecen las Juntas, federales y locales, con la incorporación de unos personajes que nada tienen que ver con el procedimiento del trabajo, los auxiliares dictaminadores, que cada semana o cada quince días van a la Junta Especial por su altero de expedientes en los que van a dictar el proyecto de laudo. Lo hacen con pleno desconocimiento del juicio y de las partes en el litigio; lo que conocen son los papeles de los expedientes.

Los auxiliares dictaminadores podrán ser personas conocedoras del derecho sustantivo y procesal del trabajo. Sin embargo, aunque lean los expedientes y por más empeño que pongan en comprenderlos, no están enterados del comportamiento de los patrones ni de los trabajadores durante los juicios.

Esto lo he conversado con presidentes de Juntas Especiales, pero dicen que carecen de  recursos para contratar personal suficiente en la Junta. Sostienen que ellos saben que no debían ser los auxiliares dictaminadores los que preparen los proyectos de laudos, pero que no pueden hacer otra cosa.

Los Auxiliares de las Juntas Especiales son los que deben elaborar el proyecto de laudo. Los auxiliares dictaminadores desconocen los juicios y las partes en los litigios; así tienen que preparar el proyecto de laudo. El problema es administrativo, las Juntas deben tener los recursos suficientes para actuar con dignidad en el desempeño de sus funciones.

joasedavalosmorales@yahoo.com.mx

Cambio de patrón

José Dávalos*

La substitución de patrón no afecta las relaciones de trabajo con la empresa. Así lo ordena el artículo 41 de la Ley Federal del Trabajo. De esta manera se mantiene inalterable la relación de los trabajadores con la fuente de trabajo. Los patrones, anterior y posterior, tienen obligación de poner en conocimiento formal de los trabajadores la  nueva situación de la empresa.

El patrón substituido es solidariamente responsable con el nuevo patrón de las obligaciones derivadas de las relaciones laborales nacidas antes de la fecha en que se dio aviso formal al sindicato o a los trabajadores de la substitución, hasta por el término de seis meses. Cuando concluye ese período, sólo existe la responsabilidad del nuevo patrón.

El temor que siempre tienen los trabajadores cuando se da la substitución de patrón, es el de quedar sin trabajo. Si vivimos bajo el imperio del derecho, los trabajadores no tienen por qué temer. El artículo 41 de la Ley establece textualmente que “La substitución de patrón no afectará la relación de trabajo de la empresa o establecimiento”.

Tramposamente el patrón que se va, pide la renuncia de los trabajadores al empleo con el pretexto de que, de esa manera el nuevo patrón los podrá contratar. En estas condiciones, la renuncia daña a los trabajadores porque estarán renunciando a todos sus derechos en la empresa, dos de esos derechos son el respeto de la antigüedad en el empleo, antigüedad que es fuente de varios derechos, como el aumento de las vacaciones y la prima de antigüedad que consiste en doce días por años de servicios.

La empresa puede cambiar de nombre, la empresa puede ser donada o vendida a otro patrón. Esto ningún daño causa al trabajador. Un trabajador fue despedido antes de la substitución de patrón, y tiene un juicio exigiendo al patrón la reinstalación o la indemnización; los derechos del trabajador están vivos y puede hacerlos efectivos con ambos patrones en los primeros seis meses después del aviso a los trabajadores, y después de esos seis meses con el nuevo patrón.

El sindicato tiene obligación de orientar sobre este caso a los trabajadores y llevar su defensa ante la empresa o en un juicio ante la Junta de Conciliación y Arbitraje. Puede el trabajador pedir asesoría al abogado que él desee y si no tiene recursos para pagar los honorarios puede acudir a la Procuraduría de la Defensa del Trabajo, en donde llevarán el juicio sin hacer ningún pago.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

Despido por cuatro faltas

José Dávalos

Muy frecuentemente se malentiende la disposición de la Ley Federal del Trabajo de que más de tres faltas injustificadas al trabajo constituyen causa por la cual el patrón puede despedir al trabajador. El trabajador que ignora sus derechos, es común que diga que fue despedido del trabajo por tener tres faltas injustificadas.

En efecto, la fracción X del artículo 47 de la Ley establece que el trabajador puede ser despedido del empleo por tener más de tres faltas de asistencia en un período de treinta días, sin permiso del patrón o sin causa justificada. Desde luego que el patrón puede perdonar al trabajador de esas faltas, con la advertencia de que en la ocasión siguiente se irá a la calle.

Más de tres, son cuatro faltas de asistencia injustificadas. Esas cuatro faltas se empiezan a contar a partir de la primera falta. Por eso la Ley no dice que las faltas deben darse en un mes, sino en un período de treinta días. Se reitera, esos treinta días empiezan a computarse en la primera falta. De ahí contamos treinta días naturales dentro de los cuales se darán las tres faltas restantes.

Esas faltas se dan sin permiso del patrón o sin causa justificada. Por su seguridad, el trabajador solicita por escrito el permiso del patrón de faltar a sus labores tal número de días. El patrón otorga el permiso, también por escrito. Usualmente estas autorizaciones no se piden oralmente porque resultaría difícil probar que fue solicitado el permiso y que el patrón lo otorgó. La prueba sería la de los testigos, pero casi siempre los trabajadores se niegan a acudir como testigos para no echarse encima la mala voluntad del patrón.

La causa justificada para no asistir al trabajo, se presenta en el caso de una enfermedad y el trabajador no tenía con quien avisarle al patrón. También puede darse esta falta justificada cuando en una inundación el trabajador no pudo llegar al trabajo porque se lo impedía el agua. En el primer caso el trabajador va a demostrar que estaba enfermo con el certificado médico y en el segundo, por ejemplo, con la información que dieron los periódicos sobre esa inundación.

Siempre, el trabajador tiene que pedir oportunamente autorización del patrón para faltar o justificar ante él sus faltas. Después, en caso de conflicto, hará su defensa ante la Junta de Conciliación y Arbitraje.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

La UNAM, siempre autónoma

José Dávalos

Este trabajador académico, junto con todos los maestros, investigadores, estudiantes y trabajadores administrativos, que estamos por una Universidad Nacional Autónoma y con el Rector Enrique Graue, hoy como ayer nos pronunciamos por la unidad y en contra de la violencia, venga de donde venga.

Entendemos a la Autonomía como sinónimo de libertad: libertad de cátedra, de investigación y de difusión de la cultura; libre, en cuanto a los órganos de su gobierno; libre, en cuanto a la administración de su patrimonio. Pero esta autonomía, esta libertad, no significa estar al margen de la Constitución y de la legislación nacional. No somos una isla. Somos parte de la Nación.

En medio de brotes de violencia y de discusiones sobre el destino de la Universidad, el Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México dio un mensaje puntual, claro y valiente: “La unidad mostrada por nuestra comunidad en estos últimos días es y será la vía más certera para erradicar la violencia contra nuestros planteles y lograr que la Universidad de la Nación pueda seguir cumpliendo con sus tareas sustantivas. Les pido que no caigamos en provocaciones que buscan dividirnos y debilitarnos. Es fundamental mantenernos juntos y trabajando para conseguir este importante objetivo común”.

En 1968, en medio del conflicto de aquel momento, el Rector Javier Barros Sierra hizo un llamamiento a los estudiantes y a los profesores de la institución a entregarse a sus actividades académicas. Consideró que la Universidad estaba en peligro, como lo puede estar hoy de no acudir a la convocatoria del Rector, puesto que el conflicto estudiantil había abierto la puerta a grupos ajenos y esto violaba la autonomía de la Universidad Nacional.

Las palabras del Rector Barros Sierra fueron estas: “Es necesario y urgente el retorno a la normalidad de la vida universitaria, se requiere la presencia activa de toda la comunidad, ya que el paro de clases ha alejado de la Universidad a la mayoría estudiantil que no ha participado en decisiones y hechos que afectan a la institución, pero en cambio, si han intervenido en ellos individuos y grupos ajenos a la máxima casa de estudios”.

Estamos con el Rector de la UNAM Enrique Graue Wiechers: Por la unidad de la comunidad universitaria, que nada ni nadie nos divida, y estamos en contra de la violencia. La violencia la suscitan los derrotados que no encuentran otra forma de hacerse presentes. La Universidad es cuna y recreación de la inteligencia.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

 

Agua en el trabajo

José Dávalos*

Todos nosotros durante nuestras actividades necesitamos refrescarnos con un vaso de agua, nos sentimos mal si no lo podemos hacer. En cualquiera de los trabajos se presenta esta necesidad; en las actividades de los profesores, de los investigadores, de los estudiantes; si se ha bla del medio académico.

Hace falta que en el capítulo de las obligaciones de los patrones, en las 28 fracciones del artículo 132, de la Ley Federal del Trabajo, se incorpore esta obligación de carácter general. Existe en el caso concreto de los trabajadores del campo, en el artículo 283, fracción IV, que dice: Los patrones tienen las obligaciones especiales siguientes: Proporcionar a los trabajadores agua potable y servicios sanitarios durante la jornada de trabajo.

Esta disposición de proporcionar agua a los trabajadores es imperiosa en el artículo 132, ahora con 28 fracciones; en ninguna de esas fracciones se atiende a esta necesidad. Pudiera disponer que el patrón, persona física o persona moral, está obligado a poner bebederos para que los trabajadores tomen agua, o que pongan botellones con agua con el mismo objeto.

De otra manera los trabajadores se ven obligados a comprar sus botellas de agua, de un litro 10 pesos, de 600 mililitros 7.50 pesos. ¿y quién les va a reponer ese dinero? Esa agua no les es suficiente para la jornada que en general es de ocho horas, tienen que comprar más agua ¿y con qué dinero?

Entramos al recurso necesario de acudir a los derechos humanos. Tener agua para beber durante el trabajo es una necesidad humana que la podemos ubicar en el artículo 1º de la Constitución. La Ley Federal del Trabajo lo hace en el artículo 2º que establece la obligación de propiciar el trabajo digno en todas las relaciones de trabajo, y que se entiende por trabajo digno aquel en el que se respeta plenamente la dignidad humana del trabajador.

Tener agua a disposición de los trabajadores durante la jornada de trabajo es un derecho humano que exige el respeto a su dignidad. ¿Qué haríamos con trabajadores sedientos que por ningún lado encuentran agua para beber? Un patrón injusto les diría, ahí está la llave, beban de la llave. Pero todos sabemos cómo está contaminada el agua de la llave en casi todas las ciudades del país.

Es fácil que el legislador mexicano comprenda la necesidad de poner agua para que los trabajadores beban durante su jornada de trabajo. Ojalá pronto veamos esta obligación patronal comprendida en nuestra Ley para que se cumpla.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

 

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