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Pulso Político
Puyazo
Tira la piedra y
esconde la mano

José Dávalos

Las horas extras

José Dávalos*

Por tiempo extraordinario en el trabajo entendemos la prolongación de la jornada ordinaria del trabajador. Si la jornada es de ocho horas, la jornada extraordinaria empieza a contar a partir de la novena hora. Si la jornada es de cuatro horas, a partir de la quinta hora comienza a contar el tiempo extraordinario.

Generalmente se piensa que hasta la octava hora de trabajo empieza a contar el tiempo extraordinario. En el caso de un estudiante que no puede trabajar ocho horas se compromete a trabajar con el patrón solamente cuatro horas. Esto está permitido, así lo puede convenir con el patrón, y se le pagarán las cuatro horas de su jornada de trabajo. En este caso del estudiante la jornada extraordinaria empieza a contar en la quinta hora, que es la prolongación de la jornada ordinaria.

Con base en la Constitución, la Ley  Federal del Trabajo determina que la jornada  máxima diurna es de ocho horas, de siete horas la nocturna y de siete y media horas la mixta. Por respeto a la persona humana, hombre o mujer, se determina así la jornada máxima. Razones médicas llevaron al Constituyente a fijar de esa manera la jornada máxima de ocho horas. Antes de la creación de la Constitución de 1917 los trabajadores tenían jornadas hasta de 16 horas o más.

La jornada de trabajo puede prolongarse sin exceder nunca de tres horas diarias ni de tres veces en una semana. Las horas extraordinarias se pagan con un ciento por ciento más del salario que corresponda a las horas de la jornada. Si el trabajador recibe el pago de 20 pesos por cada hora de su jornada, por la primera hora extraordinaria recibe 40 pesos; en la segunda recibe 40; en la tercera recibe 40. En la cuarta hora en un día recibe 40 pesos más 20, es decir 60 pesos.

El artículo 68 de la Ley Federal del Trabajo dispone que después de la novena hora extraordinaria en una semana el trabajador debe recibir el pago de un doscientos por ciento más del salario que corresponda a las horas de la jornada. Es decir,  por la décima hora recibe 60 pesos. Si este es el pago de la décima hora en una semana, por analogía el pago de la cuarta hora en un día es de 60 pesos.

Cuando el trabajador presta servicios a la empresa en su día de descanso, generalmente se dice que realiza servicios extraordinarios; no es así, porque no estamos hablando de la prolongación de la jornada ordinaria, más bien se trata de una jornada especial. De este tema hablaremos en otra ocasión.

La capacidad humana en el trabajo tiene un límite que la justicia ordena respetar.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

La nueva Ley

José Dávalos*

Dos cuestiones destacan en  la Ley Federal del Trabajo promulgada el 1º de mayo de 2019: La parte colectiva que comprende a los sindicatos y a los contratos colectivos, y la parte que se ocupa del curso que siguen los juicios laborales. En lo que hace al derecho individual, permanecen los 5 contratos que desmoronan la estabilidad de los trabajadores en el empleo, uno de ellos está el outsourcing.

Se crea un Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral al que corresponde el registro de todos los contratos colectivos de trabajo, los reglamentos interiores de trabajo y las organizaciones sindicales. Ahí también se registrarán los contratos colectivos y los sindicatos de todos los Estados de la República.

La finalidad de la concentración de estas funciones es acabar con los sindicatos y con los contratos colectivos de protección patronal. La carga de la institución será inmensa, se supone que en lo sucesivo habrá limpieza y transparencia en esos  renglones del ámbito laboral.

En el artículo 110, fracción VI de la Ley, hay una cuestión que ataca a los sindicatos, pues no contarán con las cuotas de sus afiliados. Textualmente dice la disposición legal: “El trabajador podrá manifestar por escrito su voluntad de que no se le aplique la cuota sindical, en cuyo caso el patrón no podrá descontarla”. Es decir, el trabajador gozará de la libertad de afiliarse a los sindicatos, podrá permanecer en ellos, pero sin pagar la cuota sindical.

Antes de comenzar un litigio laboral, los trabajadores y los patrones acudirán al Centro Federal mencionado para buscar, de manera indispensable, la conciliación; en el ámbito de los Estados de la República esa función conciliatoria queda a cargo de los Centros de Conciliación que se crearán con esa finalidad. Ese procedimiento de conciliación no excederá de 45 días naturales.

Con la introducción del nuevo procedimiento en lugar de las Juntas de Conciliación y Arbitraje se crean Tribunales Laborales para las materias federales y locales. Las pruebas deben ofrecerse y acompañarse desde los escritos de demanda y contestación de la demanda. Antes de iniciarse el juicio hay una audiencia preliminar en la que el Tribunal admite y desecha pruebas y se prepara la recepción de esas pruebas. Luego el Tribunal señala la fecha y la hora para la celebración de la audiencia del juicio.

Recordemos que la justicia que tarda en aplicarse es la peor injusticia.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

Día del Trabajo

José Dávalos*

¿Qué se celebra el Día del Trabajo? En Estados Unidos en 1886 se dio un movimiento que unió a 400 mil trabajadores en 5 mil huelgas simultáneas. Reclamaban mejores condiciones de trabajo, los obreros tenían jornadas de hasta 16 horas. El conflicto culminó en Chicago con dos trabajadores condenados a cadena perpetua, uno a 15 años de trabajos forzados y 5 a la muerte en la horca.

Significación del trabajo hoy. Como ayer, hoy la persona y el trabajo son dos palabras que deben estar unidas. Si pensamos y hablamos del trabajo sin poner en el centro a la persona, el trabajo se convierte en algo inhumano; si olvidamos a la persona, el trabajo se coloca encima de la persona, la aplasta, la aniquila. Por otra parte, no podemos olvidar dos cosas: La dignidad humana y el bien común.

El trabajo es un elemento fundamental para la dignidad de la persona. Es necesario que toda persona cuente con un trabajo digno y justamente remunerado. Así, el trabajo es uno de los pilares de la dignidad humana. Siempre van al parejo la dignidad y los derechos de los trabajadores.

El trabajo nos vuelve más personas. Con trabajo la persona se desarrolla, los jóvenes se vuelven adultos trabajando. Los hombres y las mujeres nos nutrimos del trabajo, el trabajo es fuente de dignidad. El trabajo nos colma a los hombres y a las mujeres de dignidad. El trabajo nos da la capacidad de mantenernos a nosotros mismos, a nuestra familia y contribuye al crecimiento de la nación.

Ahora, el mundo del trabajo y el mundo de la empresa tienen grandes dificultades. Cuántos hombres y mujeres están desempleados, no sólo los jóvenes, el desempleo también golpea a los adultos. Muchas veces están desempleados por causa de una concepción economicista de la sociedad, que busca el beneficio egoísta, al  margen del sentido de la justicia social.

Las autoridades tienen que ver este problema con solidaridad, tienen que dar un renovado empuje a la ocupación de los hombres y mujeres que buscan trabajo sin encontrarlo. En este empuje  las autoridades tienen que esforzarse por garantizar el derecho a una pensión digna para los ancianos que no pueden trabajar, rechazando las pensiones de oro, tan injustas como las pensiones pobres.

Este sentido humano de la persona y del trabajo tiene que ser divisa de la vida sindical. Los sindicatos enraizados en los problemas y en las esperanzas de los trabajadores tienen ahora un enorme quehacer. Los sindicatos son la defensa de los trabajadores y la fuerza organizada que el país necesita.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

El memorándum

José Dávalos*

Un tema tan serio y tan interesante que no pude quitarme el deseo de entrar a él, aunque sea de manera sencilla. Modificar la Constitución de la República o detener su aplicación con la aplicación de un memorándum no puede ocurrírsele ni a un estudiante del primer semestre de la carrera de Derecho.

Uno de los más prestigiados constitucionalistas del país Diego Valadés, lo dice en pocas palabras (Bueno y breve, dice Baltasar Gracián): “Los titulares de los órganos del poder están obligados a cumplir y hacer cumplir lo que la Constitución y las leyes disponen. Así lo prometen mediante el juramento que expresan cuando asumen sus cargos”.

El propio constitucionalista luego aclara, también en forma resumida: “La derogación de preceptos constitucionales sólo la pueden hacer el poder revisor de la Constitución (El Congreso de la Unión instalado con ese carácter), y la derogación de las leyes federales es facultad exclusiva del Congreso de la Unión (Cámara de Diputados y Cámara de Senadores)”.

Luis Raúl González Pérez, Presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, siempre erguido como es él, a este respecto se pronunció de la manera siguiente: “Nada debilita más al Estado de Derecho y a las instituciones que el hecho de que se promueva y ordene desde las instancias de poder el que la ley se desconozca, se incumpla y se deje de aplicar. Los derechos humanos sólo pueden ser vigentes en un entorno de legalidad, donde se respeten las atribuciones y funciones constitucionalmente concedidas a autoridades y poderes, y la aplicación y cumplimiento de la ley no sea objeto de negociación política”.

El Ministro en Retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, José Ramón Cossío Díaz, se pronunció así: “El memorando con el cual el presidente Andrés Manuel López Obrador busca dejar sin efecto la reforma educativa carece de fundamentación y motivación, e incluso las autoridades administrativas, en el  momento de aplicarlo, pudieran incurrir en responsabilidades”.

La Barra Mexicana Colegio de Abogados exhortó “respetuosamente al Presidente de la República y en general a las autoridades del país a: 1) conducirse como celosos ejecutores de las instituciones y leyes; 2) promover su aplicación dentro del marco constitucional; 3) cuidar que en todas las formas de comunicación se funden y motiven sus actos, y 4) se conserve en todo momento congruencia con lo que les está expresamente permitido”.

El respeto a la ley da salud y paz al país.

 

Médicos residentes

José Dávalos*

El  médico residente es el profesional de la medicina que realiza actividades que debe cumplir para realizar estudios y prácticas de postgrado, respecto de la disciplina de la salud a que pretenda dedicarse dentro de una Unidad Receptora de Residentes, durante el tiempo y conforme a los requisitos que señalen las disposiciones académicas respectivas.

El  médico residente tiene dos funciones que se complementan, una función académica y una función laboral. En el aspecto académico el médico residente se ajusta a las normas que establezca su institución de educación superior para obtener su especialidad.

La relación del médico residente con la unidad médica en la que está adscrito es de naturaleza laboral, ya que los actos de la unidad médica en la que realiza la residencia quedan comprendidos dentro de los actos que cualquier patrón ejecuta, pues en esas relaciones el Estado queda sometido a las prevenciones del derecho laboral como cualquier particular.

El trabajo de los médicos residentes está regulado en la Ley Federal del Trabajo del artículo 353-A al 353-I en el Título Sexto de los Trabajos Especiales, Capítulo XVI titulado Trabajos de Médicos Residentes en Periodo de Adiestramiento en una Especialidad. Hay una jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación muy importante sobre este tema, es la 2ª./J. 2/2017 (10ª).

Esa jurisprudencia señala que existe una relación laboral del residente con la unidad médica en la que participe, con ciertas características especiales, y aunque tenga como fin su adiestramiento para lograr una especialidad, lo que le da el carácter de alumno, esto no disuelve el vínculo que tiene como trabajador, pues la residencia es una relación laboral con ese fin específico.

En lo académico el médico residente rinde cuentas de sus avances ante las autoridades de su institución de educación superior. En lo laboral está subordinado a un responsable de su trabajo en la residencia, está sujeto a una jornada, un salario, y a la obligación de acatar órdenes y cumplir con los deberes que le son impuestos en su función.

En su relación laboral el médico residente tiene el amparo de la Constitución, de la Ley Federal del Trabajo y de la Ley de Amparo. Puede acudir a reclamar sus derechos ante las Juntas Federal o Locales de Conciliación y Arbitraje, según corresponda, y ante los Tribunales de Amparo. Los residentes son trabajadores.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

 

El pago por hora

José Dávalos*

Es un error pagar en los casos de contrato por hora exclusivamente cada hora trabajada, porque corresponde al trabajador, además de su salario, el tiempo extraordinario, los descansos semanales, las vacaciones, el aguinaldo, la inscripción en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y las demás prestaciones creadas en favor de todos los trabajadores.

Ejemplo: Un trabajador de funciones semejantes percibe en su jornada de ocho horas ciento sesenta pesos. A un estudiante que no puede trabajar más que cuatro horas cada día, le corresponden veinte pesos por cada hora, es decir ochenta pesos por las cuatro horas de su jornada y las demás prestaciones de los otros  trabajadores. Si además de sus cuatro horas el patrón le ordena a ese estudiante trabajar dos horas más, ese tiempo es extraordinario y debe pagársele de esa manera. Es tiempo extraordinario porque es prolongación de su jornada ordinaria de cuatro horas.

Lo  mismo ocurre con un joven que desea casarse y para ganar más trabaja cada día doce horas. El patrón lo contrató por hora, le debe pagar, además de las ocho horas de la jornada ordinaria, las cuatro horas de tiempo extraordinario. En nuestro medio generalmente le dice el patrón al trabajador que le está pagando puntualmente cada hora de trabajo como lo convinieron, que no le pida más, porque contrató su trabajo por hora y así se le está pagando. Lo cierto que en un caso así el patrón se está apropiando del tiempo extraordinario del trabajador.

El artículo 83 de la Ley Federal del Trabajo reitera tres veces el pago por hora. Esto lo toma el patrón como a lo único que está obligado: El pago por hora. Lo que sucede es que el patrón debe comprender que debe pagar a cada trabajador los derechos mínimos establecidos en la Constitución y en la Ley Federal del Trabajo como derechos irrenunciables; inciso h) de la fracción XXVII del artículo 123 constitucional y fracción XIII del artículo 5º de la Ley.

En ocasiones esos derechos están plasmados en el contrato colectivo de trabajo. Lo que sucede es que no en todas las empresas hay contrato colectivo. El contrato colectivo sirve para que el sindicato esté atento al cumplimiento de los deberes de los patrones para exigir que se respeten puntualmente. Sin embargo, cuando no hay contrato colectivo tienen plena aplicación la norma suprema de la Constitución y las disposiciones reglamentarias de la Ley Laboral.

Es necesario que los sindicatos y el mismo Estado, por conducto de las autoridades del trabajo, pongan en conocimiento de los trabajadores los derechos que tienen en las leyes de la República y hacer que se cumplan puntualmente esas normas.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

 

Tiempo determinado

José Dávalos*

Los patrones no pueden asignar arbitrariamente contratos de tiempo determinado a los trabajadores (por un mes, dos meses, seis meses, etcétera). La Ley Federal del Trabajo dispone concretamente tres casos en los que la relación de trabajo es por tiempo determinado: Cuando lo exija la naturaleza del trabajo que se va a prestar; cuando se sustituya temporalmente a otro trabajador, y en los demás casos previstos en la Ley.

1. Por una sola vez la empresa va a contratar en diciembre y enero próximos 40 trabajadores en el departamento de juguetería. Los contratos así lo señalan, por ejemplo, empiezan el primero de diciembre y terminan el 31 de enero. Ahí acaba la relación laboral de esos trabajadores. Si esto se repite varias veces, ya estamos en otro tipo de contrato.

2. La empresa necesita un trabajador que supla al trabajador que pidió licencia para ausentarse de sus labores por tres meses. El contrato dice que el trabajador contratado va a suplir al trabajador X de tal día y mes, a tal día y mes. Regresa el trabajador a trabajar, ahí concluye el contrato del trabajador que lo sustituyó.

Si se contrata a un trabajador para que supla a otro trabajador que se ausentó del empleo por enfermedad se hace lo mismo; se señala a partir de qué día va a comenzar a trabajar ese empleado y se dirá que concluirá la relación de trabajo cuando el trabajador enfermo se recupere y regrese a ocupar su plaza.

3. En los demás casos señalados en la Ley. Por ejemplo, el trabajador de un barco contratado mientras dure el viaje de aquel navío (Artículo 193, 195 fracción IV). En el caso de los deportistas profesionales que pueden ser contratados por tiempo determinado, para una o varias temporadas o para uno o varios eventos o funciones. Si concluido el término o la temporada el trabajador sigue prestando sus servicios, la relación laboral continua por tiempo indeterminado (Artículo 293). En el caso de la actuación de los actores y músicos en una o varias temporadas, o en una o varias funciones, representaciones o actuaciones (Artículo 305).

La intención del legislador al regular la relación de trabajo de tiempo determinado fue evitar una costumbre muy común en nuestro medio de que los patrones contratan a los trabajadores caprichosamente por tiempo determinado sin darse los supuestos de la Ley.

El trabajador toma el trabajo en las condiciones que se lo ofrecen los patrones porque necesitan el trabajo, pero los patrones no tienen ninguna justificación al poner de rodillas a los trabajadores porque necesitan el trabajo para tener qué comer.
josedavalosmorales@yahoo.com.mx

El deporte

José Dávalos*

El deporte es trabajo, un trabajo en el aspecto intelectual y material. El deporte  en la disciplina del derecho es un trabajo, como el juego de futbol, baseball, frontón, box, lucha libre y otros semejantes. También es trabajo concurrir a las prácticas de preparación y adiestramiento en el lugar y hora señalados por la empresa o club y concentrarse para los eventos y funciones.

Lo anterior lo decimos en referencia al deporte profesional. Pero también el compromiso personal lo encontramos en el deporte del aficionado, en donde no se habla de una jornada de trabajo, de descanso, de vacaciones, de salario, prestaciones en dinero y en especie. En el deporte del aficionado también se convoca a los jugadores a dar lo mejor de sí mismos.

El deporte, en cualquiera de estas dos formas es una riquísima fuente de valores y virtudes que nos ayuda a mejorar como personas. Como al atleta durante el entrenamiento, la práctica deportiva nos ayuda a dar lo mejor de nosotros mismos, a descubrir sin miedo nuestros propios límites, y a luchar por mejorar cada día. El deporte puede ser un instrumento de encuentro, de formación personal.

En el deporte se encuentran personas de todo nivel y condición social que se unen para lograr un objetivo común. En nuestra cultura dominada por el individualismo y el desechamiento de las generaciones más jóvenes o de los mayores, el deporte es un ámbito privilegiado en torno al cual las personas se encuentran sin distinción de raza, sexo, religión o ideología y donde es posible experimentar la alegría de competir por alcanzar una meta juntos, formando parte de un equipo en el que el éxito o la derrota se comparte y se supera. En el deporte se desecha la idea de conquistar un objetivo centrándonos solo en uno mismo.

El deporte también es un vehículo de formación. Las nuevas generaciones miran y se inspiran en los deportistas. Por eso es necesaria la participación de todos los deportistas, de cualquier edad y nivel, para que los que forman parte del mundo del deporte sean un ejemplo en virtudes como la generosidad, la humildad, el sacrificio, la constancia y la alegría.

En el deporte como en el trabajo, y también en el trabajo del deporte, es necesaria la pasión. Nuestro mundo necesita de pasiones. Necesitamos vivir con pasión y no como quien lleva la vida como un peso. La pasión es ir adelante. El deporte estimula la sana superación de sí mismo y de los propios egoísmos, suscita la lealtad en las relaciones interpersonales, la amistad, y el respeto a las reglas.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

Autonomía universitaria

José Dávalos*

El rector Enrique Graue afirmó que “para que no sea una utopía, la autonomía debe ser ejercida con transparencia y responsabilidad, como lo hace el Consejo Universitario de la UNAM”. Esto lo expresó al dar inicio a las conmemoraciones de los 90 años de la autonomía universitaria y entregar reconocimientos a 78 consejeros universitarios estudiantiles del periodo 2016-2018.

También dijo que “la autonomía, tal como la entendemos y practicamos los universitarios, es el ejercicio racional, inteligente y respetuoso de la voluntad democrática para perseguir los fines de superación que nos alientan, y a los que aspiramos en forma permanente”.

Por décadas, la Universidad Nacional ha organizado, con autonomía, su vida y las decisiones que la regulan en más de 700 cuerpos colegiados, con representación directa o indirecta de la comunidad, y de ellos, el Consejo Universitario es su  máximo órgano de gobierno.

En el Palacio de la Autonomía (Licenciado Primo de  Verdad 2, centro histórico de la Ciudad de México), símbolo de la libertad de expresión, el doctor Graue recordó que este edificio fue sede de la Rectoría y donde sesionó el Consejo Universitario, además de ser testigo de los encuentros y desencuentros con el Estado, así como de divisiones internas que llevaron a la elaboración de la Ley Orgánica de 1945, que en su texto consagró la autonomía de la Universidad.

En ese inmueble simbólico, que junto con el Consejo Universitario representan la defensa de la autonomía, reconoció las tareas de los consejeros, quienes obtuvieron la confianza de sus comunidades mediante el voto universal y la voluntad estudiantil para que representen sus intereses.

Nora Jimena Jarillo Aguilar, quien a nombre de los exconsejeros alumnos de posgrado manifestó que “Hoy, que soplan vientos que quisieran que la autonomía de gestión, de pensamiento, de investigación y cátedra fuera eliminada, los universitarios cerramos filas para defender uno de los principales activos de la lucha democrática del siglo XX, rindiendo cuentas claras, transparentes y fundamentales para la historia de nuestra máxima casa de estudios y del país”.

También habló Kevin Martín Alonso Martínez, a  nombre de los exconsejeros de bachillerato, quien resaltó que los universitarios están sumamente orgullosos de su autonomía y están dispuestos a defenderla. Por ello, conminó a los nuevos gobiernos a respetarla.

Josedavalosmorales@yahoo.com.mx

Trabajadores domésticos

 

José Dávalos*

El trabajo de los domésticos, mujeres y hombres, está previsto en un capítulo de la Ley Federal del Trabajo. Para la protección laboral de estos trabajadores lo que hace falta es cumplir lo que dispone la Ley. Para la incorporación automática de los domésticos al IMSS está por concluirse el acuerdo del Instituto con las reformas legales que se propondrán al Congreso de la Unión.

 

Los trabajadores domésticos que habitan en el hogar donde prestan sus servicios deben disfrutar de un descanso mínimo diario nocturno de nueve horas consecutivas, además de un descanso mínimo diario de tres horas entre las actividades matutinas y vespertinas.

 

Estos trabajadores tienen derecho a un descanso semanal de día y medio ininterrumpido, que se procurará que sea en sábado y domingo. Puede acordarse la acumulación de los medios días cada dos semanas, pero tendrán que disfrutar  de un día completo de descanso cada semana.

 

Un trabajador doméstico, por ejemplo, percibe un salario diario en efectivo de doscientos pesos, además los alimentos y la habitación. Los alimentos y la habitación son equivalentes al 50% del salario que se paga en efectivo. Es decir, ese trabajador recibe 300 pesos diariamente; dos tercios de esos 300 pesos es el efectivo y un tercio lo constituyen los alimentos y la habitación.

 

En diciembre del año anterior la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió que es inconstitucional y discriminatorio que los patrones de los empleados domésticos no estén obligados a inscribirlos ante el IMSS.

 

Esa resolución dispone que en el primer semestre de 2019 el Instituto debe elaborar un programa que tenga como fin incorporar al IMSS a los trabajadores del hogar. Este programa, así lo informó el director del Instituto, dará inicio el 31 de marzo de este año y en un plazo no mayor a dieciocho meses el propio IMSS propondrá al Congreso las reformas legales necesarias.

 

Dos millones y medio de trabajadores domésticos, mujeres y hombres, tienen hambre y sed de justicia. La Ley Federal del Trabajo tiene normas que si se aplican satisfarán a los trabajadores. La resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha puesto el dedo en la llaga, los trabajadores domésticos estarán, por fin, en el régimen obligatorio del Instituto  Mexicano del Seguro Social.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

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