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José Dávalos

Reforma laboral

José Dávalos*

El Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) presentó al Congreso un valioso proyecto de reformas a la Ley Federal del Trabajo. Dentro de otros puntos que vale la pena reflexionar, están las siguientes cuestiones:

  1. Con una prisa que puede aplicarse en otros casos, el artículo 872, inciso B, fracción III, dispone que a la demanda se deben anexar las pruebas de que disponga el trabajador, acompañadas de los elementos necesarios para su desahogo. ¿Por qué tanta rapidez para que el actor presente sus pruebas con el escrito de demanda, por qué mostrar todas las cartas en ese momento del juego?

Con un paso más medido, en la Ley vigente se dispone que con la demanda del trabajador se notifica al actor y al demandado la celebración de la primera audiencia que tiene las etapas de conciliación y de demanda y excepciones. Una vez celebrada la primera audiencia, el artículo 880, fracción I, señala que en la audiencia de ofrecimiento y admisión de pruebas el actor ofrecerá sus pruebas en relación con los hechos controvertidos. Inmediatamente después el demandado ofrecerá sus pruebas y podrá objetar las de su contraparte y aquél a su vez podrá objetar las del demandado. Esta mesura es propia de un juicio con reflexión.

  1. El 30 de noviembre de 2012 fue derogada en el artículo 395 la cláusula de separación en la Ley Federal del Trabajo. Atacaba la libertad sindical y la libertad de trabajo. Consistía en que el sindicato tenía la facultad de pedir y obtener del patrón la separación del empleo del trabajador que hubiera renunciado al sindicato o que hubiera sido expulsado de él. Después de casi 90 años de lucha de los abogados laboralistas, después de los planteamientos contundentes del Maestro Mario de la Cueva y después de la jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, fue borrada esa cláusula de la Ley.

Ahora queda en el mismo artículo 395 la cláusula de admisión o preferencia sindical, que consiste en la obligación de la empresa de admitir en el empleo solamente a trabajadores afiliados al sindicato titular del contrato colectivo de trabajo. Si el trabajador es miembro del sindicato puede ser propuesto por la organización gremial para ocupar un puesto en la empresa. Si el trabajador no milita en el sindicato no puede entrar a trabajar.

En esta cláusula se viola la libertad de trabajo y la libertad sindical. Un aspirante reúne todos los requisitos que señala la empresa que debe reunir el trabajador que aspire a entrar a trabajar. Pero como no forma parte del sindicato no puede ingresar a trabajar aunque reúna los requisitos  para ocupar el puesto. Esta disposición de la Ley es inconstitucional y debe ser derogada.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

Protección de los trabajadores

José Dávalos*

El derecho del trabajo es protector de los trabajadores, desde su origen en la Constitución de 1917. En sus raíces, en 1906,  Ricardo Flores Magón apuntó derechos fundamentales de los trabajadores. En el Constituyente de Querétaro, entre otros, Heriberto Jara, Héctor Victoria y Von Versen sentaron las bases de los derechos de los trabajadores, los que México no ha cambiado hasta hoy.

Cualquier modificación que se pretenda a la Constitución o a la Ley Federal del Trabajo, debe respetar esos derechos mínimos, a partir de los cuales los trabajadores en su lucha ante los patrones pueden crecer las prerrogativas laborales, pero ninguna de ellas disminuirlas.

Heriberto Jara, diputado veracruzano, propuso la inclusión de los derechos de los trabajadores en la Constitución: “…los jurisconsultos, los tratadistas, las eminencias en general en materia de legislación, probablemente encuentran hasta ridícula esta proposición (Jornada de 8 horas), ¿cómo se va a consignar en una Constitución la jornada máxima de trabajo?…  Eso, según ellos, pertenece a la reglamentación de las leyes… esa teoría ¿qué es lo que ha hecho? Que nuestra Constitución… tan buena haya resultado, como la llamaban los señores científicos, “un traje de luces para el pueblo mexicano””.

El diputado yucateco Héctor Victoria fincó las bases de lo que posteriormente fue el artículo 123: “… se deben trazar las bases fundamentales sobre las que ha de legislarse en nuestra materia de trabajo, entre otras, las siguientes: descanso semanario, jornada máxima, salario mínimo, higienización de talleres, fábricas, minas, convenios industriales, creación de tribunales de conciliación, de arbitraje, prohibición del trabajo nocturno a las mujeres y niños, accidentes, seguros, e indemnizaciones, etcétera”.

El diputado Coahuilense Von Versen dijo que la clase obrera debía tener todo tipo de garantías y tener asegurado su porvenir, y previno a los constituyentes a no temer a “lo que decía el señor licenciado Lizardi, que ese artículo se iba a parecer a un Santo Cristo con un par de pistolas; yo desearía que los señores de la Comisión no tuvieran ese miedo, porque si es preciso para garantizar las libertades del pueblo que ese Santo Cristo tenga polainas y 3–30, ¡bueno!”.

Son irrenunciables los derechos de los trabajadores.  Lo dice el artículo 123 constitucional, fracción XXVII, inciso h); lo dice el artículo 5º, fracción XIII de la Ley Federal del Trabajo; y lo dice el artículo 1º de la Constitución de la República.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

Niños en las calles

José Dávalos*

Han pasado los días de Navidad de sensibilidad generalizada. Los niños de la calle nos arrancan el corazón, caemos en la cuenta de que como sociedad hacemos muy poco o casi nada por ellos. Debajo de los puentes, las terminales de autobuses, cerca del calor de las alcantarillas, ahí se defienden esos niños del frío. Así viven su hoy, el mañana no saben si llegará para ellos.

En México hay 3.6 millones de menores trabajadores entre 5 y 17 años de edad, que es la mitad de la cifra reportada para la región de América Latina y el Caribe, conforme a cifras de la Unicef y de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo. Datos tomados de un trabajo realizado por el investigador Víctor Inzúa Canales, de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM.

La edad mínima para trabajar en nuestro país es la de 15 años cumplidos. La Constitución prohíbe la ocupación de los menores de 15 años. Los niños de 5 a 15 años de edad ¿por qué trabajan y en qué lo hacen? Lo hacen porque no tienen otro medio para vivir que las monedas que les da la gente. Consiguen esas monedas extendiendo la mano pidiendo limosna, lo hacen vendiendo dulces o chicles, lo hacen limpiando parabrisas en las esquinas.

Cuántas veces esos niños consiguen su medio de vida acercándose a donde les facilitan la ingestión de alcohol, el consumo de drogas, o las relaciones sexuales. Pocos de ellos consiguen inscribirse en alguna escuela y cursar la primaria y la secundaria. Hay veces que llegan a realizar una carrera profesional. Las pocas monedas que reciben en las calles las ocupan para comer, pera vestir y en algunas ocasiones para ayudar a los gastos de su familia. Hablar de este problema de los niños de las calles hay veces que nos saca las lágrimas.

La autoridad federal, local y municipal son los líderes naturales en todo el país. Los ciudadanos estamos dispuestos a colaborar en la medida de nuestras posibilidades. Estos niños necesitan comida, necesitan vivienda, necesitan vestido, necesitan medios de diversiones sanas, necesitan preparación para hacer resolver las necesidades de la vida que pronto les llegarán.

Decir esto no es que el Estado arranque a estos niños de sus familias, no. Es hacer frente a un problema que ya no puede esperar la intervención organizada de las autoridades y de la sociedad civil. Se requiere poner manos a la obra ya. De otra manera volverán a llegar las efemérides, las fechas en que se recuerda a los niños, y volveremos a sentirnos responsables, pero hasta ahí, no más.
josedavalosmorales@yahoo.com.mx

Discriminación laboral

José Dávalos*

La Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado en el artículo 8º señala expresamente: “Quedan excluidos del régimen de esta ley los trabajadores de confianza”. Es decir, los trabajadores de confianza al servicio del Estado no son trabajadores y por tanto en el caso de un despido injustificado no pueden reclamar la reinstalación en el puesto ni  la indemnización constitucional.

No pueden sindicalizarse los trabajadores de confianza, el artículo 70 de la Ley Burocrática textualmente establece que “Los trabajadores de confianza  no podrán formar parte de los sindicatos”. Por tanto, los trabajadores de confianza no son defendidos por los sindicatos ante una injusticia que padezcan en su dependencia, porque no son trabajadores y  menos sindicalizados.

No comparto el criterio asentado en las líneas anteriores. Los trabajadores de confianza son trabajadores, prestan un servicio personal subordinado para el Estado, luego entonces deberían ser considerados trabajadores. No son trabajadores para la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado.

¿Por qué los trabajadores de confianza de las empresas particulares sí son trabajadores, pueden sindicalizarse con los demás trabajadores de confianza, tienen la defensa de sus sindicatos, y ante el despido injustificado tienen derecho a reclamar de su patrón la reinstalación en el puesto o la indemnización constitucional?

El trato que da la legislación laboral burocrática a los trabajadores de confianza  es una irregularidad grave. Los trabajadores de base tienen un trato por las dependencias a las que sirven y los trabajadores de confianza tienen un trato menor. Esta desigualdad es contraria al artículo 1º de la Constitución que prohíbe todo acto de discriminación.

En otra ocasión nos ocuparemos de los trabajadores de confianza regulados por la Ley del Servicio Profesional de Carrera en la Administración Pública Federal, que tienen derecho a la indemnización en el caso de despido injustificado. Esta es una  subclasificación discriminatoria más;  son trabajadores de confianza de primera.

La razón y la justicia reclaman un trato igual a los trabajadores de las empresas particulares y a los trabajadores al servicio del Estado. Por eso insistimos en la derogación del apartado B que rige las relaciones de los trabajadores al servicio del Estado, que es un sistema laboral segregacionista.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

La UNAM por la educación superior de calidad

José Dávalos*

La Universidad Nacional Autónoma de México es una parte delicada del Estado mexicano que debemos robustecer y defender a toda costa, como ya lo está haciendo nuestro Rector Enrique Graue y como lo queremos hacer quienes somos parte del  cuerpo académico, los alumnos y los trabajadores administrativos.

Primero se le quiso arrancar a la UNAM uno de sus valores más importantes, la autonomía consagrada en la Constitución. Se nos ha informado que fue un error de dedo por el que se extirpó la fracción VII del artículo 3º constitucional. Se dijo que el gazapo se ha corregido y que en el proyecto de reformas constitucionales aparece la fracción VII que incorpora la autonomía universitaria al texto constitucional y que determina que los trabajadores académicos y administrativos se rigen por el apartado A del artículo 123 constitucional.

Hablar de autonomía universitaria es tocar tres partes esenciales de la Universidad: 1. Su autonomía académica que comprende la libertad de cátedra y de investigación, que la tiene ubicada dentro de las mejores del mundo; 2. La autonomía de gobierno, gran conquista de la batalla de los universitarios en 1929 y gran conquista en la Ley Orgánica de 1945; y, 3. La autonomía administrativa.

Otro día, amanecimos con la novedad de que el proyecto de presupuesto de egresos de 2019, elaborado por la Secretaría de Hacienda planteaba un recorte a la institución de 6.2 puntos porcentuales, al pasar de 38 mil 300 millones de pesos en 2018 a 37 mil 277 millones en 2019. De haberse aprobado el presupuesto como lo proponía el proyecto del Presidente de la República, el Politécnico recibiría 4.7% menos recursos que en 2018, al pasar de 16 mil 348 millones a 16 mil 181 millones para el año siguiente. La UAM recibirá un recorte de 7.6 puntos porcentuales al pasar de 7 mil 28 millones a 6 mil 738 millones en 2019.

La UNAM, por conducto de nuestro rector Enrique Graue expresó su preocupación y desacuerdo con el proyecto de presupuesto de egresos de 2019. La institución reclamó que el recorte presupuestal ponía en riego sus labores de docencia, investigación y difusión de la cultura. De pronto, el Presidente de la República reconoció que había un error en el proyecto que incluía un recorte presupuestal a la UNAM y a las demás instituciones de educación superior. Dijo que las universidades recibirían lo mismo que en 2018 más el aumento de la inflación.

Lo importante, ahora, es saber en adelante cuál va a ser la actitud del Poder Ejecutivo con las universidades públicas y autónomas, que tanto han aportado y lo seguirán haciendo para la solución de los grandes problemas de México.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

Pago de aguinaldo sin contrato

José Dávalos*

Un amable lector me acaba de hacer una pregunta, la misma que personalmente me han hecho otros trabajadores. La respuesta es muy sencilla, pero importante, sirve para quienes pudieran tener preguntas semejantes. Por eso estas líneas las ocupo en dar atención a esa pregunta: “Yo trabajo, pero nunca he firmado un contrato. ¿Tengo derecho al aguinaldo?”

El aguinaldo tiene obligación de pagarlo todo patrón y todo trabajador tiene derecho a recibirlo. Consiste en el equivalente al pago de quince días de salario por lo menos. El patrón tiene obligación de pagarlo antes del día veinte de diciembre. Les sirve a los trabajadores para hacer frente a los gastos extraordinarios que se tienen que hacer con motivo de las fiestas de fin de año.

Recordemos que patrón es la persona física o moral que ocupa los servicios de uno o de varios trabajadores. Trabajador es la persona física que presta servicios personales y subordinados a un patrón persona física o persona moral. Entre trabajador y patrón puede no haber contrato escrito, contrato verbal o acuerdo tácito. Lo importante es que hay trabajo personal subordinado.

Esta prestación del servicio personal subordinado se denomina relación de trabajo. Una vez que se presta ese servicio se producen efectos jurídicos como el respeto a la jornada máxima de ocho horas, el pago del salario mínimo por lo menos, el descanso semanal de uno o dos días con pago de salario mínimo por lo menos, el otorgamiento de las vacaciones a partir de que se cumple el primer año de servicios, el pago del aguinaldo, etcétera.

El artículo 87 de la Ley Federal del Trabajo dispone que el aguinaldo consiste en el pago de por lo menos quince días de salario, debe pagarse antes del veinte de diciembre. Esta es la respuesta que he dado a los trabajadores que me han hecho semejantes preguntas. Si hay o no contrato por escrito esto es responsabilidad del patrón, los trabajadores en su favor pueden decir que han estado trabajando para el patrón tantos años, pero sobre todo el último año.

Cuando el patrón se niega a pagar el aguinaldo, los trabajadores pueden acudir a pedir auxilio a la Procuraduría de la Defensa del Trabajo, que asesora a los trabajadores de manera gratuita durante todo el tiempo que dura el reclamo (Artículo 530 a 536).

Que el aguinaldo en la navidad de los trabajadores sea un dulce estímulo.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

Héctor Fix Zamudio

José Dávalos*

Acaba de decidirse el otorgamiento del Premio Nacional de Derechos Humanos 2018 para el Doctor Héctor Fix Zamudio, por su destacada trayectoria en la promoción efectiva y defensa de los derechos fundamentales. Pronto el Presidente de la República hará la entrega de esta presea.

La noticia fue dada a conocer por la  Comisión Nacional de Derechos Humanos que preside el Maestro Luis Raúl González Pérez. El Premio Nacional de Derechos Humanos es el reconocimiento que la sociedad mexicana confiere a las personas que se han destacado en la promoción y defensa de los derechos humanos.

El Doctor Héctor Fix Zamudio, además de explicar la importancia de los derechos humanos en varias partes del mundo, lo hizo en las universidades y en instituciones de educación superior en México. Su pensamiento se hizo realidad con la creación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos el 6 de junio de 1990. En esta obra participó el Doctor Jorge Carpizo, quien además de estructurarla le dio su actual consistente andamiaje jurídico.

A la Comisión Nacional de Derechos Humanos acude cualquier persona que sufre o ve sufrir en otros el ataque a sus derechos fundamentales. La Comisión siempre está presta para atender a la gente sin ningún distingo. Van los trabajadores cuyos derechos se ven vulnerados frecuentemente por las autoridades administrativas del ámbito laboral, por las Juntas de Conciliación y Arbitraje.

Este es el mundo de los trabajadores que, ante la violación de sus derechos, pueden acudir ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos: De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, en nuestro país en 2015 había 50.7 millones de personas ocupadas, de ellas 33.4 millones (67%) eran trabajadores subordinados. De ese total, 56% no tenía prestaciones, y cerca de un trabajador de cada cuatro laboraban más de 48 horas a la semana. Muchos de los trabajadores mencionados siguen sufriendo discriminación y acoso.

La presea que se le ha otorgado al Doctor Héctor Fix Zamudio es una distinción a un mexicano ejemplar. Su currículum vitae, muy extenso, lo revela como un hombre excepcional. Es doctor honoris causa de varias universidades de América y de Europa, es investigador emérito de la UNAM, se le declaró Investigador Nacional Emérito del Sistema Nacional de Investigadores en 1996, se le entregó la Medalla Belisario Domínguez en 2002.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

 

Derechos de las mujeres

José Dávalos*

En el artículo 4º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos está inscrito el punto cardinal de la legislación de nuestro país: “El varón y la mujer son iguales ante la ley…” De este modo, las normas laborales parten de este principio; los preceptos de la propia Constitución, la Ley Federal del Trabajo, y los convenios y tratados internacionales suscritos por México.

El artículo 123, fracción V, de la Constitución que protege a los trabajadores, de manera relevante apunta derechos claves de las mujeres: “Las  mujeres durante el embarazo no realizarán trabajos que exijan un esfuerzo considerable y signifiquen un peligro para su salud en relación con la gestación; gozarán forzosamente de un descanso de seis semanas anteriores a la fecha fijada aproximadamente para el parto y seis semanas posteriores al mismo, debiendo percibir su salario íntegro y conservar su empleo y los derechos que hubieren adquirido por la relación de trabajo. En el período de lactancia tendrán dos descansos extraordinarios por día, de media hora cada uno para alimentar a sus hijos”.

La Ley Federal del Trabajo lo que hace es ratificar el texto anterior, precisando la forma en que los patrones deben acatar esos mandatos y señalando las obligaciones de la autoridad para hacer que se apliquen las normas laborales, a través de dos instituciones básicas, la Inspección del Trabajo y las Juntas de Conciliación y Arbitraje. La Inspección del Trabajo federal y local que poco hace en esta tarea y las Juntas que tienen tantos asuntos por resolver.

Las mujeres trabajadoras, como todo trabajador mexicano, gozan de los derechos asignados por la legislación. Esos derechos tienen la característica de ser el mínimo de beneficios para las mujeres; a partir de ahí esas garantías pueden crecer, jamás disminuir, como lo dispone el artículo 1º de la Constitución con el principio de progresividad.

Asimismo los derechos de las mujeres consagrados en la Constitución son irrenunciables, como lo disponen expresamente la fracción XXVII, inciso h, del artículo 123 de la Constitución, y la Ley Federal del Trabajo en el artículo 5º, fracción XIII. Son  normas que el Estado mexicano tiene establecidas como protección directa e inmediata de las mujeres trabajadoras.

Con frecuencia, cuando se habla de los derechos de las mujeres trabajadoras, sin pensarlo se dice que hace falta reglamentar tal o cual cosa en la Constitución o en la Ley. Las garantías esenciales que hemos visto en el artículo 4º de la Constitución sustentan cualquier derecho que se quiera tratar sobre el trabajo de las mujeres. Lo que hace falta es aplicar esas garantías.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

Nanocompuestos útiles en sector aeroespacial

Investigadores desarrollaron nanocompuestos cerámicos capaces de soportar temperaturas de entre los -150 y 150 grados centígrados que ya despertaron el interés de la Industria aeroespacial. (más…)

Migrantes son seres humanos

José Dávalos*

Cuando hablamosde migrantes no sólo tenemos que pensar en números, porque son personas con su historia, su cultura, sus sentimientos, sus anhelos. Son personas que necesitan protección. Los migrantes tienen la fragilidad de todo ser humano en busca de la satisfacción de sus necesidades humanas dentro de su territorio o más allá de las fronteras nacionales originarias.

Los migrantes necesitan protección continua, independientemente de la situación migratoria que tengan. Sus derechos fundamentales y su dignidad deben ser protegidos y defendidos. Atención especial deben tenerla los migrantes niños,  sus familias, que son víctimas de las redes del tráfico de seres humanos y que son desplazados a causa de conflictos y desastres naturales.

Los migrantes esperan que tengamos el valor de acabar con la complicidad cómoda y muda que agrava su situación de desamparo, y que pongamos en ellos nuestra atención y dedicación. Necesitamos pasar de considerar a los migrantes como una amenaza a nuestra comunidad, a valorarlos como quienes con su experiencia de vida y sus valores pueden aportar  mucho y contribuir a la riqueza de nuestra sociedad.

Para dar respuesta al fenómeno de la migración actual, es necesaria la colaboración de la comunidad internacional, porque es de dimensión transnacional, muy por arriba de las posibilidades y medios de muchas naciones. La colaboración internacional es indispensable en todas las etapas de la migración, desde el país de origen hasta el país de destino, también facilitando el regreso y el cruce de los límites de los países. En cada uno de estos pasos, el  migrante es vulnerable, se siente solo y aislado. Tomar conciencia de esto es de importancia fundamental si se quiere dar una respuesta concreta y digna a este reto humanitario. Los países deben acoger a todos los migrantes que puedan integrar, acompañarlos, educarlos e integrarlos.

Hay gobiernos que se preocupan de que los  migrantes no caigan en las manos de los traficantes humanos. Naturalmente que con esta finalidad se requiere la cooperación de los gobiernos de la región. Por el  momento los gobiernos deben ponerse de acuerdo para ir adelante con esta emergencia. En nuestra realidad el problema migratorio es muy grande, inclusive al interior de nuestro país, mucha gente deja el campo porque no hay trabajo y se va a las grandes ciudades.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

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