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Pulso Político
Puyazo
¿No que no
se ajustarían?

José Dávalos

Soluciones laborales

José Dávalos*

Es urgente la solución de estos problemas de los trabajadores: 1. Las grandes distancias entre el hogar del trabajador y su centro de trabajo, 2. Las largas esperas de los medios de transporte que se agregan a las dos o más horas que se hacen de la casa al trabajo, y 3. La inseguridad que impera en el trayecto de la casa al trabajo y del trabajo a la casa de los trabajadores.

La empresa tiene que hacer mucho para que en el centro de trabajo exista armonía entre los trabajadores, para que la estancia de los trabajadores en el centro de trabajo sea en un ambiente en el que los servicios puedan prestarse en condiciones humanas, con iluminación y ventilación suficientes.

Las autoridades tienen que hacer que los trabajadores, que es la mayoría de la población, tengan un medio de transporte suficiente y decoroso. Que los medios de transporte realmente sirvan para el viaje ágil y seguro de los trabajadores. Tanto los hombres como las mujeres viajan con muchas incomodidades en los autobuses, en los  medios eléctricos o en los automóviles.

Las autoridades no pueden mirar estos problemas y quedarse cruzadas de brazos lamentándose de las condiciones en que viajan los trabajadores. Las autoridades no pueden quedarse mirando cómo acribillan impunemente los bandidos en los medios de transporte a los trabajadores hombres y mujeres. El peso de la jornada de trabajo de ocho horas se convierte casi siempre en una jornada de doce horas de incomodidades y de angustia en el viaje de la casa al trabajo y del trabajo a la casa.Esto provoca estrés,causa cansancio y hastío entre los trabajadores, reduce la producción y la calidad de la producción misma.

Los sindicatos tienen que ver mucho en la creación de un ambiente sano en el trabajo, señalando al patrón los problemas que surgen día con día y en los que tiene que ver la atención de la empresa. Los sindicatos tienen que ver mucho en la creación de un ambiente sano y de armonía en los centros de trabajo a través de las comisiones mixtas de higiene y seguridad.

El liderazgo en estas tareas es de la autoridad. Debe poner todos los medios que tiene a su alcance para que haya un transporte suficiente, eficiente y seguro. Las autoridades tienen un gran quehacer a través de sus inspecciones de trabajo, haciendo que las empresas cumplan con las  normas legales sobre el trabajo, que tiene que ser cada vez más justo y digno para los trabajadores.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

El Artículo 123

José Dávalos*

Siempre estará a discusión el artículo 123 constitucional, hasta que se enderecen algunas cuestiones que están muy lejos del sueño del Constituyente de 1917 que quiso la justicia laboral para todos los trabajadores, sin distingos discriminatorios hacia ninguno de los sectores de trabajadores, hacia ningún trabajador.

Por ejemplo el apartado B en su fracción XIV habla de personas, no de trabajadores, cuando aborda la condición de los trabajadores de confianza: “La ley determinará los cargos que serán considerados de confianza. Las personas que los desempeñen disfrutarán de las medidas de protección al salario y gozarán de los beneficios de la seguridad social”.

A partir de ahí se abre la brecha para que se dé la discriminación entre los trabajadores. El artículo 2o de la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado, dispone: “Para los efectos de esta ley, la relación jurídica de trabajo se entiende establecida entre los titulares de las dependencia e instituciones citadas y los trabajadores de base a su servicio”. Esto es, no hay relación laboral con los trabajadores de confianza, es decir, los trabajadores de confianza al servicio del Estado (Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial) no son trabajadores.

Después de describir el artículo 5º de la Ley Burocrática las funciones que desempeñan los trabajadores de confianza y de decir específicamente quienes son los trabajadores de confianza al servicio del Estado, el artículo 8º es contundente cuando establece: “Quedan excluidos del régimen de esta ley los trabajadores de confianza a que se refiere el artículo 5º”.

Por eso siempre reciben la respuesta de que no tienen derecho a la reinstalación ni a la indemnización, cuando los trabajadores de confianza reclaman ante los tribunales su reincorporación al trabajo o su indemnización, por haber sido despedidos injustificadamente del empleo. No son trabajadores.

Por eso no cabe en la imaginación que se diga que los trabajadores de confianza al servicio del Estado no son trabajadores, cuando prestan un servicio personal y subordinado, cuando tienen un jefe que les ordena quehacer todos los días, cuando trabajan una jornada diaria, cuando reciben un salario por su trabajo.

Es un disparate excluir de su carácter de trabajadores a quienes prestan servicios como trabajadores de confianza en los Poderes de la Unión, en los Estados de la República y en los Municipios. Una injusticia que reclama justicia.

Cambio climático

José Dávalos*

Junto a tantas iniciativas, no sólo por parte de los gobiernos sino de toda la sociedad civil, es necesario preguntarse si existe una verdadera voluntad política para destinar mayores recursos humanos, financieros y tecnológicos a fin de mitigar los efectos negativos del cambio climático y ayudar a las poblaciones más pobres y vulnerables, que son las que más lo sufren.

Esto lo dijo el Papa Francisco en un mensaje dirigido a los participantes de la cumbre de las Naciones Unidas efectuada recientemente en Nueva York. En ese encuentro casi 70 países se comprometieron a revisar sus planes de recorte de emisiones de gases de efecto invernadero para poder cumplir con los objetivos del Acuerdo de París de 2015, que tiene como meta que el incremento de la temperatura se quede por debajo de los dos grados centígrados con respecto a los  niveles preindustriales y si es posible por debajo del 1.5. El jefe del catolicismo en el mundo dijo, entre otras cuestiones graves, las siguientes:

Qué bueno que con este evento se atrajo la atención de los Jefes de Estado y de Gobierno, de toda la comunidad internacional y de la opinión pública mundial sobre uno de los fenómenos más graves y preocupantes que está viviendo nuestra época: el cambio climático. Se trata de uno de los principales desafíos que debemos afrontar y para ello la humanidad está llamada a cultivar tres grandes cualidades morales: honestidad, responsabilidad y valentía.

Aunque la situación no es buena y el planeta sufre, la ventana para una oportunidad está todavía abierta: todavía, todavía estamos a tiempo. No dejemos que se cierre. Abrámosla con nuestro empeño en cultivar un desarrollo humano integral, para asegurar a las generaciones futuras una vida mejor.

Con honestidad, responsabilidad y valentía tenemos que poner nuestra inteligencia al servicio de otro tipo de progreso más sano, más humano, más social, más integral. Que sea capaz de colocar la economía al servicio de la persona humana, construir la paz y proteger el ambiente.

La situación actual de degradación ambiental está conectada con la degradación humana, ética y social, como lo experimentamos cada día. Esto nos  obliga a pensar sobre el sentido de nuestros modelos de consumo y de producción, y en los procesos de educación y de concientización, para hacer que sean coherentes con la dignidad humana.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

Oratoria actual

José Dávalos*

La oratoria actual es directa, no requiere rodeos. Parece que la gente le dice al orador: “Lo que vas a decirme dímelo ya…” “por tanto…” “luego entonces…” “en conclusión…” La gente vive la rapidez de nuestro tiempo, cada quien tiene sus ocupaciones personales. Por eso le interesa escuchar el mensaje del orador, pero ya. La introducción del discurso no tiene adornos, se va al grano.

En la Facultad de Derecho de la UNAM, que dirige el doctor Raúl Contreras Bustamante, el sábado anterior concluyó la 38 edición del Curso de Oratoria como Fundamento de la Argumentación Jurídica, que imparte quien escribe estas líneas. La ceremonia de clausura la presidió, en representación del Director, el jefe de la División de Universidad Abierta, doctor Tito Armando Granados Carrión, en el Aula Magna Jacinto Pallares de la propia Facultad.

Hablaron siete alumnos del Curso. Entre las ideas ahí expresadas se dijo que la gente no tolera que se pronuncien en los discursos palabras soeces; los oradores lo hacen para buscar de esa manera acercarse con el auditorio, pero los resultados son contrarios. Las palabras altisonantes denigran a quien las dice y ofenden al público.

También se dijo que la importancia de un discurso no se mide por su extensión, sino por el contenido del mensaje que se da a la gente. Como decía Baltazar Gracián, el discurso breve y bueno es dos veces bueno. En el siglo anterior las personas se detenían a leer los desplegados extensos que publicaban las agrupaciones políticas, los mensajes de ahora se dan en pocas líneas.

El miedo de hablar en público se quita sabiendo bien lo que se va a decir. No se vale aquel argumento de que perdónenme, porque no preparé el discurso o la conferencia, no tuve tiempo de hacerlo. Esto entraña falta de respeto hacia el auditorio. Se puede improvisar el discurso, es decir, expresar lo que se conoce, pero jamás se vale hablar improvisadamente lo que se va ocurriendo.

El orador no anuncia que ya va a terminar; cuando sucede esto, el auditorio piensa que al que habla ya se le atoró la carreta y hay que oírle otros avisos de su conclusión. El orador termina su discurso sin anunciarlo, lo hace como cuando se pone el sol, sin relámpagos espectaculares.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

Respuestas laborales

José Dávalos*

Este es el título de un libro, de este servidor, que acaba de aparecer bajo la firma de Editorial Porrúa, siempre con la amabilidad de Don José Antonio, su titular.  Contiene 389 artículos aparecidos básicamente en el periódico La Prensa durante doce años; un artículo sobre cuestiones de derecho del trabajo los sábados de cada semana.

Son respuestas que fui dando a preguntas que me hicieron los alumnos en la clase de la Facultad de Derecho de la UNAM, de donde soy catedrático; en otras universidades a donde fui invitado en México y en el extranjero, en entrevistas de prensa escrita, radio y televisión. Las cuestiones de la clase o de otros escenarios siempre son una pepita de oro; da uno respuestas inmediatas o va uno a preguntar o a investigar para responderlas.

A  diferencia de lo que generalmente se piensa, cada artículo es síntesis de un tema. Los escribo casi siempre los sábados en la noche, los demás días son oportunidad para pensarlos y volverlos a pensar; así ocurre hasta el jueves al mediodía en que entrego el artículo al generoso periódico La Prensa.

Igual sucede con Francisco Cárdenas Cruz, el gran periodista que cada domingo publica mi artículo en su columna Pulso Político. Los martes, también de cada semana, tengo oportunidad de leer mis cuartillas en vivo en Radio Universidad de Guadalajara, Lagos de Moreno. Mucho me sirve pronunciarlo y escucharme para mejorar la expresión de las ideas expuestas en cada trabajo.

389 artículos, de dos cuartillas cada uno, se encuentran en las 841 páginas de Respuestas Laborales. Esos artículos han sido seleccionados de las entregas semanales de doce años al periódico La Prensa. Algunos artículos los he tomado de los publicados anteriormente en los periódicos Excélsior y El Universal que por muchos años me dieron generosa cabida en sus páginas.

Los temas abordados son de derecho individual, de derecho colectivo (Sindicatos, Contrato Colectivo, Contrato Ley, Reglamento Interior de Trabajo y Huelga) y de derecho procesal del trabajo.

Desde muy joven olí la tinta de las prensas, no puedo dejar y creo que jamás dejaré de hacerlo.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

Mil usos

José Dávalos*

El título nada tiene que ver con la película de 1981 dirigida por Roberto G. Rivera y protagonizada por Héctor Suárez. Acudo al nombre de la cinta porque me atrae el calificativo, que bien puede quedar al trabajador al que se le hace desempeñar los múltiples quehaceres que se le ocurren al patrón.

Los artículos 25, fracción III de la Ley Federal del Trabajo, que rige a los trabajadores en general y el artículo 15, fracción II de la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado, coinciden en señalar que el servicio o servicios que debe prestar el trabajador se deben determinar con la mayor precisión posible.

Es decir, no se le puede ordenar a un trabajador que haga todo lo que a su jefe se le vaya ocurriendo, el electricista tiene su quehacer, el chofer tiene el suyo, el sastre tiene su tarea concreta, el técnico de computación tiene muy definida su encomienda, lo mismo que el mecanógrafo y el telefonista.

Hay ocasiones en que al mecanógrafo el jefe le pide que vaya a comprar el mandado y lo lleve a la casa, o al electricista su jefe le pide que tome el automóvil y vaya por los hijos a la escuela y los lleve con su mamá a la casa. El trabajador por generoso lo hace, muchas veces con la mejor buena voluntad y sabe que de esa manera gana la confianza de su superior, en otras ocasiones lo hará a regañadientes, pero lo hace.

El trabajador muy bien le puede decir a su jefe, con todo respeto y comedimiento que no hace lo que le manda porque su trabajo está muy claro en su contrato o en el desarrollo de sus tareas de todos los días. El trabajador tiene  todo el derecho de asumir esta posición frente al patrón, no le gustará nada a su jefe pero tendrá que darse cuenta de la razón que le asiste a su empleado.

A este respecto, el artículo 56-Bis de la Ley Federal del Trabajo dispone que los trabajadores podrán desempeñar labores conexas o complementarias a su labor principal, por lo cual recibirán la compensación salarial correspondiente. Las labores conexas o complementarias son las que están  relacionadas permanente y directamente con las que están pactadas en los contratos individuales o colectivos de trabajo o, en su caso, con las que habitualmente realice el trabajador.

Las labores las conviene el trabajador con el patrón. Esas tareas no se pueden cambiar al antojo del jefe; podrían motivar el rompimiento de la relación laboral.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

 

Prima dominical

José Dávalos*

Es común que quienes trabajamos una semana, por lo menos descansemos los domingos. Los domingos se reúne la familia para convivir. Los domingos los dedicamos para visitar a los parientes y a los amigos. Los domingos los dedicamos para hacer alguna tarea en la casa que nos esperaba desde hace algún tiempo. Por esta razón todos queremos tener libres los domingos.

Pero no siempre es posible. Hay quienes descansan otro día de la semana y el domingo es un día ordinario de trabajo. Hay quienes esporádicamente reciben órdenes del jefe para trabajar el domingo. Estas situaciones hacen que el domingo algunas veces se tenga que trabajar.

Por esta razón el legislador puso su atención en el descanso semanal en estos dos artículos: (69) Por cada seis días de trabajo disfrutará el trabajador de un día de descanso, por lo menos, con goce de salario íntegro. (71) En los reglamentos de esta Ley se procurará que el día de descanso semanal sea el domingo. Los trabajadores que presten servicio en día domingo tendrán derecho a una prima adicional de un veinticinco por ciento, por lo menos, sobre el salario de los días ordinarios de trabajo.

Necesitamos ver con claridad lo que dice la Ley: Tendrán derecho a una prima adicional los trabajadores que presten servicio en día domingo. No dice el artículo 71 que los trabajadores que de manera ordinaria trabajen los domingos; simple y sencillamente dice que gozarán de la prima dominical “los trabajadores que presten servicio en día domingo”.

Un trabajador que percibe un salario diario de 400 pesos, se frota las manos cuando por trabajar el domingo recibe quinientos pesos. Cuántos trabajadores vemos que buscan que el patrón les ordene trabajo el domingo. Si el domingo es su día de descanso, (Artículo 73) recibirán el pago de su descanso dominical más un salario doble por el servicio prestado, más los cien pesos por haber trabajado el domingo, como en el caso del ejemplo.

Si el Estado, por medio del legislador, otorgó ese beneficio a los trabajadores, el propio Estado debe poner todo lo que esté a su alcance para que los patrones cumplan esa obligación con los trabajadores. Un pan más para su familia es un bien que los trabajadores deben disfrutar y que nadie debe intentar arrancárselo.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

Discriminación en la Ley

José Dávalos*

La prima de antigüedad es para los trabajadores de planta, es decir para los trabajadores que tienen seguridad en la plaza que ocupan; ¿y los demás trabajadores qué? Los de tiempo y obra determinados, los contratados por outsourcing, los de temporada, los de capacitación inicial, los contratados a prueba, los de pago por hora; ¿estos trabajadores están fuera de este beneficio?

Pienso que no hay ninguna voluntad de marginar de la prima de antigüedad a los trabajadores mencionados, tal vez se trate de una inadvertencia, de un descuido. Pero una vez que se sabe esta situación, lo mejor es reformar la Ley Federal del Trabajo para que todos los trabajadores reciban el beneficio de doce días de salario por cada año de servicios cuando acabe su relación laboral.

Trabajador de planta es el trabajador que presta servicios normales o necesarios  y permanentes en la empresa, sean trabajadores en general o trabajadores de confianza. La mayor parte de los trabajadores de la clasificación que se ha dado, independiente del nombre que tenga su puesto, analizando sus quehaceres, se encuentran dentro de la categoría de trabajadores de planta, pero si se hace caso al nombramiento no son trabajadores de planta.

El mal se encuentra en el artículo 162 de la Ley Laboral que con toda claridad dice en los dos primeros párrafos, que los trabajadores de planta tienen derecho a una prima de antigüedad que consiste en el importe de doce días de salario por cada año de servicios. Es una segregación que debe acabar. La prima de antigüedad debe comprender a todos los trabajadores cuando acaba su relación laboral.

Hay un disparate en la propia Ley, que consiste en que se le paga la prima de antigüedad a un trabajador de planta, con dos años de antigüedad que es separado del empleo justificadamente, porque cometió una falta grave contra el patrón. Y a un trabajador a prueba no se le paga esa prestación.

El artículo 1º de la Constitución establece que todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad.

La prima de antigüedad debe proteger a todos los trabajadores sin discriminación.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

Ley comentada

José Dávalos*

Acaba de aparecer una Ley Federal del Trabajo con magníficos comentarios  sobre la reforma del 1º de mayo del presente año, bajo la firma de Editorial Porrúa. Los comentaristas son tres reconocidos laboralistas: Arturo Alcalde, Alma Ruby Villarreal y Eugenio Narcia.Entre los múltiples comentarios, están los siguientes:

1.El artículo 47 contiene una de las modificaciones más destacadas de la reciente reforma. Es necesario entender este artículo junto con el 784, fracción VI. Se le pone fin al “cuento de no acabar” que se creaba con la falta del aviso por escrito al trabajador de la causa y fecha del despido. El patrón negaba el despido y ofrecía el trabajo. Cuando el trabajador regresaba al empleo era despedido nuevamente; el trabajador volvía a demandar; así los juicios se alargaban por años.

Ahora la negativa del despido y el ofrecimiento del trabajo no eximen al patrón de la carga de probar su dicho, pero se hace posible al patrón acreditar la causa de la rescisión. De este modo, se modifica la carga probatoria y se acaba con el amañado ofrecimiento del trabajo al trabajador.

  1. El artículo 390 Bis fija las reglas para la celebración y firma de los contratos colectivos de trabajo a través de un procedimiento que toma en cuenta directamente la voluntad de los trabajadores para acabar con los contratos colectivos de protección patronal que se celebraban al margen de los trabajadores y que operan en la mayor parte de las empresas.

Se trataba de evitar que los trabajadores se organizaran democráticamente, pues al existir un contrato depositado no se podía emplazar a huelga para la celebración de otro contrato; tenían que demandar ser titulares del contrato, lo que era un camino tortuoso y difícil. Este artículo tiene por objeto acabar con la extorsiones de los emplazamientos a huelga de los sindicatos que no representaban a los trabajadores y que exigían el pago de gratificaciones a cambio de retirar la amenaza de huelga.

  1. En el artículo 786, en la prueba confesional, se rompe con el formalismo de que sólo se absolvían posiciones y no preguntas abiertas, lo que creaba dificultades para el esclarecimiento de la verdad en los juicios. Ahora a las partes se les podrán hacer preguntas con libertad incorporando las posiciones y el interrogatorio libre a una sola prueba; quien ofrece la prueba confesional puede formular posiciones cerradas o preguntas abiertas.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

Antigüedad en el trabajo

José Dávalos*

La sola antigüedad en el empleo produce importantes beneficios para los  trabajadores. Se trata de un premio que da la Ley a los trabajadores por su fidelidad a la empresa, por haber brindado en sus servicios lo mejor de su imaginación y de sus esfuerzos. Un empeño sostenido día tras día.

  1. Estabilidad en el empleo. Los trabajadores que no pueden permanecer son los trabajadores despedidos injustificadamente y de los cuales el patrón puede eximirse de reinstalarlos mediante el pago de una indemnización.
  2. Indemnización al trabajador por separación del trabajo por causa del patrón. El trabajador puede separarse del empleo dentro de los treinta días siguientes a la fecha en que se dio la falta imputable al patrón y tiene derecho a una indemnización según su antigüedad en los términos del artículo 50.
  3. El trabajador que tenga más de un año de servicios debe gozar de un período de vacaciones no menor de seis días, y conforme vaya aumentando su antigüedad, se prolongará su período vacacional.
  4. Constancia de servicios. Los trabajadores tienen derecho a que el patrón les extienda una constancia escrita de los días trabajados y de los salarios devengados y en el supuesto de separación de la relación laboral, una constancia de los servicios prestados.
  5. Preferencia en los ascensos. Si el patrón cumplió con la obligación de capacitar y adiestrar a sus trabajadores, el ascenso corresponde al trabajador que demuestre mayor antigüedad, al trabajador que tenga a su cargo una familia, al trabajador que acredite mayor aptitud en su examen.
  6. Inmunidad después de veinte años de servicios. Procede la rescisión laboral sólo por alguna de las faltas señaladas en el artículo 47 de la Ley, particularmente grave o que hagan imposible la continuación de la relación de trabajo.
  7. Prima de antigüedad. Los trabajadores tienen derecho a 12 días de salario por cada año de servicios si son despedidos injustificada o justificadamente o si ellos rescindieron la relación laboral por causa del patrón; también tienen derecho, si se retiran voluntariamente habiendo cumplido quince años de servicios.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx



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