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Puyazo
Rebelión de
las mayorias

José Dávalos

Trabajo de los menores

José Dávalos*

La Constitución de la República prohíbe el trabajo de los menores de quince años para asegurar a los menores la plenitud del desarrollo de sus facultades físicas y mentales y la posibilidad de la conclusión normal de los estudios obligatorios.(La edad mínima pasó de 14 a 15 años en la reforma del 17 de junio de 2014).

El Maestro De la Cueva enseña una cuestión muy importante que todos, sobre todo los abogados, debemos saber y comprender: La prohibición impuesta para la   utilización del trabajo de los menores de quince años no plantea una cuestión de incapacidad, sino que es una medida de protección a la niñez para que se alcance el pleno desarrollo humano (Página 211 de El Nuevo Derecho Mexicano del Trabajo, Editorial Porrúa).

La reforma constitucional mencionada está reglamentada en la Ley Federal del Trabajo. El artículo 22 dispone que los menores trabajadores deben percibir el pago de sus salarios y ejercitar las acciones que les correspondan. Tienen facultad para comparecer a juicio sin necesidad de autorización alguna (Artículo 691). Es decir, estos trabajadores reciben en la Constitución y en la Ley todos los beneficios que se otorgan a todos los trabajadores.

Las necesidades de la vida obligan a los menores a trabajar para su sustento personal o para ayudar a los gastos de la familia. Los mayores de quince años y menores de dieciséis, para trabajar, necesitan autorización de sus padres o tutores y a falta de ellos, del sindicato a que pertenezcan, de la Junta de Conciliación y Arbitraje, del Inspector del Trabajo o de la Autoridad Política. No puede utilizarse el trabajo de los mayores de quince años y menores de dieciocho que no hayan terminado su educación básica obligatoria, salvo los casos que apruebe la autoridad laboral correspondiente en que a su juicio haya compatibilidad entre los estudios y el trabajo. (Artículos 22 y 22-Bis).

Los menores de 16 años tienen una jornada máxima de 6 horas diarias, que deberá dividirse en períodos máximos de 3 horas, dándoles entre cada período de la jornada un reposo de una hora por lo menos. Está prohibida la utilización del trabajo de los menores de 18 años en horas extraordinarias y en los días domingos y de descanso obligatorio. Si se viola esta prohibición, las horas extraordinarias se pagan con un doscientos por ciento más del salario que corresponda a las horas de la jornada, y el salario de los días domingos y de descanso obligatorio, se pagará doble más el salario del día respectivo.

Ojalá en México los menores trabajadores pronto sean dueños de su tiempo para asistir a la escuela, para divertirse y para sonreír.

Cercanía con los Juicios Laborales

José Dávalos

El principio de inmediatez en el procedimiento laboral se entiende como el conocimiento cercano del juicio y de las partes en el litigio por parte de la Junta de Conciliación y Arbitraje. Esa cercanía la tiene la Junta por conducto de su Auxiliar, entre cuyas funciones está la de atender el desahogo de las diligencias.

El Auxiliar de la Junta se entera de la rectitud desempeñada o de las maniobras tramposas del patrón o del trabajador durante el desarrollo del juicio. Cuando ha concluido el procedimiento la Junta pone en las manos del Auxiliar la elaboración del proyecto del laudo o resolución.

El segundo párrafo del artículo 885 de la Ley Federal del Trabajo dispone que una vez cerrado el juicio, dentro de los diez días siguientes, el Auxiliar de la Junta formulará por escrito el proyecto de laudo, que los integrantes de la Junta, el presidente o representante del gobierno, el representante de los trabajadores y el representante de los patrones, votarán para emitir su resolución.

Esta disposición de la ley todos los días la desobedecen las Juntas, federales y locales, con la incorporación de unos personajes que nada tienen que ver con el procedimiento del trabajo, los auxiliares dictaminadores, que cada semana o cada quince días van a la Junta Especial por su altero de expedientes en los que van a dictar el proyecto de laudo. Lo hacen con pleno desconocimiento del juicio y de las partes en el litigio; lo que conocen son los papeles de los expedientes.

Los auxiliares dictaminadores podrán ser personas conocedoras del derecho sustantivo y procesal del trabajo. Sin embargo, aunque lean los expedientes y por más empeño que pongan en comprenderlos, no están enterados del comportamiento de los patrones ni de los trabajadores durante los juicios.

Esto lo he conversado con presidentes de Juntas Especiales, pero dicen que carecen de  recursos para contratar personal suficiente en la Junta. Sostienen que ellos saben que no debían ser los auxiliares dictaminadores los que preparen los proyectos de laudos, pero que no pueden hacer otra cosa.

Los Auxiliares de las Juntas Especiales son los que deben elaborar el proyecto de laudo. Los auxiliares dictaminadores desconocen los juicios y las partes en los litigios; así tienen que preparar el proyecto de laudo. El problema es administrativo, las Juntas deben tener los recursos suficientes para actuar con dignidad en el desempeño de sus funciones.

joasedavalosmorales@yahoo.com.mx

Cambio de patrón

José Dávalos*

La substitución de patrón no afecta las relaciones de trabajo con la empresa. Así lo ordena el artículo 41 de la Ley Federal del Trabajo. De esta manera se mantiene inalterable la relación de los trabajadores con la fuente de trabajo. Los patrones, anterior y posterior, tienen obligación de poner en conocimiento formal de los trabajadores la  nueva situación de la empresa.

El patrón substituido es solidariamente responsable con el nuevo patrón de las obligaciones derivadas de las relaciones laborales nacidas antes de la fecha en que se dio aviso formal al sindicato o a los trabajadores de la substitución, hasta por el término de seis meses. Cuando concluye ese período, sólo existe la responsabilidad del nuevo patrón.

El temor que siempre tienen los trabajadores cuando se da la substitución de patrón, es el de quedar sin trabajo. Si vivimos bajo el imperio del derecho, los trabajadores no tienen por qué temer. El artículo 41 de la Ley establece textualmente que “La substitución de patrón no afectará la relación de trabajo de la empresa o establecimiento”.

Tramposamente el patrón que se va, pide la renuncia de los trabajadores al empleo con el pretexto de que, de esa manera el nuevo patrón los podrá contratar. En estas condiciones, la renuncia daña a los trabajadores porque estarán renunciando a todos sus derechos en la empresa, dos de esos derechos son el respeto de la antigüedad en el empleo, antigüedad que es fuente de varios derechos, como el aumento de las vacaciones y la prima de antigüedad que consiste en doce días por años de servicios.

La empresa puede cambiar de nombre, la empresa puede ser donada o vendida a otro patrón. Esto ningún daño causa al trabajador. Un trabajador fue despedido antes de la substitución de patrón, y tiene un juicio exigiendo al patrón la reinstalación o la indemnización; los derechos del trabajador están vivos y puede hacerlos efectivos con ambos patrones en los primeros seis meses después del aviso a los trabajadores, y después de esos seis meses con el nuevo patrón.

El sindicato tiene obligación de orientar sobre este caso a los trabajadores y llevar su defensa ante la empresa o en un juicio ante la Junta de Conciliación y Arbitraje. Puede el trabajador pedir asesoría al abogado que él desee y si no tiene recursos para pagar los honorarios puede acudir a la Procuraduría de la Defensa del Trabajo, en donde llevarán el juicio sin hacer ningún pago.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

Despido por cuatro faltas

José Dávalos

Muy frecuentemente se malentiende la disposición de la Ley Federal del Trabajo de que más de tres faltas injustificadas al trabajo constituyen causa por la cual el patrón puede despedir al trabajador. El trabajador que ignora sus derechos, es común que diga que fue despedido del trabajo por tener tres faltas injustificadas.

En efecto, la fracción X del artículo 47 de la Ley establece que el trabajador puede ser despedido del empleo por tener más de tres faltas de asistencia en un período de treinta días, sin permiso del patrón o sin causa justificada. Desde luego que el patrón puede perdonar al trabajador de esas faltas, con la advertencia de que en la ocasión siguiente se irá a la calle.

Más de tres, son cuatro faltas de asistencia injustificadas. Esas cuatro faltas se empiezan a contar a partir de la primera falta. Por eso la Ley no dice que las faltas deben darse en un mes, sino en un período de treinta días. Se reitera, esos treinta días empiezan a computarse en la primera falta. De ahí contamos treinta días naturales dentro de los cuales se darán las tres faltas restantes.

Esas faltas se dan sin permiso del patrón o sin causa justificada. Por su seguridad, el trabajador solicita por escrito el permiso del patrón de faltar a sus labores tal número de días. El patrón otorga el permiso, también por escrito. Usualmente estas autorizaciones no se piden oralmente porque resultaría difícil probar que fue solicitado el permiso y que el patrón lo otorgó. La prueba sería la de los testigos, pero casi siempre los trabajadores se niegan a acudir como testigos para no echarse encima la mala voluntad del patrón.

La causa justificada para no asistir al trabajo, se presenta en el caso de una enfermedad y el trabajador no tenía con quien avisarle al patrón. También puede darse esta falta justificada cuando en una inundación el trabajador no pudo llegar al trabajo porque se lo impedía el agua. En el primer caso el trabajador va a demostrar que estaba enfermo con el certificado médico y en el segundo, por ejemplo, con la información que dieron los periódicos sobre esa inundación.

Siempre, el trabajador tiene que pedir oportunamente autorización del patrón para faltar o justificar ante él sus faltas. Después, en caso de conflicto, hará su defensa ante la Junta de Conciliación y Arbitraje.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

La UNAM, siempre autónoma

José Dávalos

Este trabajador académico, junto con todos los maestros, investigadores, estudiantes y trabajadores administrativos, que estamos por una Universidad Nacional Autónoma y con el Rector Enrique Graue, hoy como ayer nos pronunciamos por la unidad y en contra de la violencia, venga de donde venga.

Entendemos a la Autonomía como sinónimo de libertad: libertad de cátedra, de investigación y de difusión de la cultura; libre, en cuanto a los órganos de su gobierno; libre, en cuanto a la administración de su patrimonio. Pero esta autonomía, esta libertad, no significa estar al margen de la Constitución y de la legislación nacional. No somos una isla. Somos parte de la Nación.

En medio de brotes de violencia y de discusiones sobre el destino de la Universidad, el Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México dio un mensaje puntual, claro y valiente: “La unidad mostrada por nuestra comunidad en estos últimos días es y será la vía más certera para erradicar la violencia contra nuestros planteles y lograr que la Universidad de la Nación pueda seguir cumpliendo con sus tareas sustantivas. Les pido que no caigamos en provocaciones que buscan dividirnos y debilitarnos. Es fundamental mantenernos juntos y trabajando para conseguir este importante objetivo común”.

En 1968, en medio del conflicto de aquel momento, el Rector Javier Barros Sierra hizo un llamamiento a los estudiantes y a los profesores de la institución a entregarse a sus actividades académicas. Consideró que la Universidad estaba en peligro, como lo puede estar hoy de no acudir a la convocatoria del Rector, puesto que el conflicto estudiantil había abierto la puerta a grupos ajenos y esto violaba la autonomía de la Universidad Nacional.

Las palabras del Rector Barros Sierra fueron estas: “Es necesario y urgente el retorno a la normalidad de la vida universitaria, se requiere la presencia activa de toda la comunidad, ya que el paro de clases ha alejado de la Universidad a la mayoría estudiantil que no ha participado en decisiones y hechos que afectan a la institución, pero en cambio, si han intervenido en ellos individuos y grupos ajenos a la máxima casa de estudios”.

Estamos con el Rector de la UNAM Enrique Graue Wiechers: Por la unidad de la comunidad universitaria, que nada ni nadie nos divida, y estamos en contra de la violencia. La violencia la suscitan los derrotados que no encuentran otra forma de hacerse presentes. La Universidad es cuna y recreación de la inteligencia.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

 

Agua en el trabajo

José Dávalos*

Todos nosotros durante nuestras actividades necesitamos refrescarnos con un vaso de agua, nos sentimos mal si no lo podemos hacer. En cualquiera de los trabajos se presenta esta necesidad; en las actividades de los profesores, de los investigadores, de los estudiantes; si se ha bla del medio académico.

Hace falta que en el capítulo de las obligaciones de los patrones, en las 28 fracciones del artículo 132, de la Ley Federal del Trabajo, se incorpore esta obligación de carácter general. Existe en el caso concreto de los trabajadores del campo, en el artículo 283, fracción IV, que dice: Los patrones tienen las obligaciones especiales siguientes: Proporcionar a los trabajadores agua potable y servicios sanitarios durante la jornada de trabajo.

Esta disposición de proporcionar agua a los trabajadores es imperiosa en el artículo 132, ahora con 28 fracciones; en ninguna de esas fracciones se atiende a esta necesidad. Pudiera disponer que el patrón, persona física o persona moral, está obligado a poner bebederos para que los trabajadores tomen agua, o que pongan botellones con agua con el mismo objeto.

De otra manera los trabajadores se ven obligados a comprar sus botellas de agua, de un litro 10 pesos, de 600 mililitros 7.50 pesos. ¿y quién les va a reponer ese dinero? Esa agua no les es suficiente para la jornada que en general es de ocho horas, tienen que comprar más agua ¿y con qué dinero?

Entramos al recurso necesario de acudir a los derechos humanos. Tener agua para beber durante el trabajo es una necesidad humana que la podemos ubicar en el artículo 1º de la Constitución. La Ley Federal del Trabajo lo hace en el artículo 2º que establece la obligación de propiciar el trabajo digno en todas las relaciones de trabajo, y que se entiende por trabajo digno aquel en el que se respeta plenamente la dignidad humana del trabajador.

Tener agua a disposición de los trabajadores durante la jornada de trabajo es un derecho humano que exige el respeto a su dignidad. ¿Qué haríamos con trabajadores sedientos que por ningún lado encuentran agua para beber? Un patrón injusto les diría, ahí está la llave, beban de la llave. Pero todos sabemos cómo está contaminada el agua de la llave en casi todas las ciudades del país.

Es fácil que el legislador mexicano comprenda la necesidad de poner agua para que los trabajadores beban durante su jornada de trabajo. Ojalá pronto veamos esta obligación patronal comprendida en nuestra Ley para que se cumpla.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

 

Gilberto Aceves crea fundación

El maestro y pintor mexicano Gilberto Aceves Navarro presentó su fundación creada con el propósito de difundir arte y como primer actividad lanzará una convocatoria para que niños puedan exponer su creatividad mediante dibujos. (más…)

Los sindicatos

José Dávalos*

Uno de los fines de los sindicatos, sin el cual no pueden ser sindicatos, es buscar el mejoramiento de sus agremiados, mejoramiento económico y mejoramiento cultural. Y el medio idóneo para obtener ese mejoramiento es el contrato colectivo creado por el sindicato y el patrón.

El contrato colectivo contiene las jornadas de trabajo, los descansos, las vacaciones, los salarios y todas las prestaciones en dinero y en especie que las empresas se obligan a proporcionar a los trabajadores. El contrato colectivo que  no contiene los salarios de los trabajadores es un contrato nulo.

El registro de los sindicatos y de su directiva es un elemento muy importante para comparecer y acreditarse ante las autoridades, por ejemplo, ante la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, ante las Direcciones del Trabajo de los gobiernos de los Estados y Ante las Juntas de Conciliación y Arbitraje, Federal y Locales.

Pero no hay que olvidar que cuando un sindicato no recibe su registro y el de su directiva, por alguna arbitrariedad de la autoridad registradora, el artículo 693 de la Ley Federal del Trabajo lo autoriza a comparecer exhibiendo copia de la acta de la asamblea constitutiva, una lista con el nombre y domicilio de sus miembros, copia de los estatutos, copia del acta de la asamblea en la que fue elegida la directiva. Con estos documentos se hará ver a la autoridad que el compareciente representa realmente al sindicato.

Los tres fines del sindicato son el estudio (de sus circunstancias, las de la empresa y las de la sociedad), el mejoramiento de sus afiliados, como se ha dicho; y la defensa de los intereses de los trabajadores, defensa ante el patrón y defensa ante la autoridad gubernamental.

En el mejoramiento de los trabajadores está el esfuerzo que hagan los sindicatos en la formación de sus miembros, decirles cuáles son sus obligaciones y cuáles son sus derechos. Decirles a los trabajadores cómo pueden defender sus derechos con base en la Constitución, con base en la Ley, con base en el Contrato Colectivo. Decirles a los trabajadores cuáles son los derechos que se derivan para ellos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La formación de los trabajadores sobre la defensa de sus derechos es una parte medular de los sindicatos. Los dirigentes sindicales sólo pueden estar tranquilos  cuando los trabajadores sepan los caminos para hacer efectivos sus derechos.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

Huelgas huecas

José Dávalos*

Las huelgas las hacen los trabajadores, no gentes que andan buscando la forma de hacer dinero tramposamente anunciando huelgas sin que los verdaderos trabajadores estén enterados de esas maniobras. Esto equivale a una extorsión y puede hacerse la denuncia ante el Agente del  Ministerio Público.

Todavía su conducta es peor cuando con trabajadores ajenos a la construcción, por ejemplo, detienen el trabajo en una propiedad, impiden que los trabajadores sigan levantando un cuarto, una pared, una oficina. Esto equivale a un despojo y el propietario tiene abierto el camino de la denuncia ante la autoridad penal.

Son frecuentes las personas que preguntan qué hacer en estos casos, si los trabajadores, uno o tres o cinco están dedicados a realizar el trabajo para el que fueron contratados, pero nada tienen que ver con las personas que han ido a poner en las puertas del domicilio anuncios de que van a estallar una huelga.

Generalmente este problema lo desbaratan los dueños de la propiedad dando unos pesos a quienes están “emplazando a huelga”. Esta práctica es frecuente cerca de la Navidad, de la Semana Santa, de las vacaciones de verano; estos maleantes necesitan dinero para gastarlo en esos días de descanso.

Pero el propietario del predio o del edificio puede acudir a un abogado y hacer la denuncia de estos hechos ante la autoridad, la que siempre tendrá una respuesta jurídica que dar ante este tipo de arbitrariedades, que están absolutamente al margen y en contra del derecho. El derecho penal tiene respuestas muy claras ante estos hechos.

La Constitución y la Ley son el sustento del movimiento de los trabajadores que han querido resolver sus problemas dialogando con el patrón, pero el patrón se niega a atenderlos, por eso acuden a la huelga, que es el recurso extremo de los trabajadores. Huelga es la suspensión temporal del trabajo llevada a cabo por una coalición de trabajadores, dice el artículo 440 de la Ley Federal del Trabajo.

Los trabajadores presentan sus peticiones ante la Junta de Conciliación y Arbitraje para que las notifique al patrón. Los trabajadores anuncian que si para tal día y a tal hora el patrón no da respuesta a sus peticiones, ese día y a esa hora declararán la huelga. La Junta es el canal de comunicación entre los trabajadores y el patrón, la Junta los convoca para que se concilien, hasta donde es posible.

Los trabajadores organizados anuncian la huelga, y si no son atendidos la estallan.Lo demás son trampas que están en contra de la ley.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

Castro reconoce labor de grupo de enfermería

El director general del ISSSTE, Florentino Castro, subrayó que la labor de las más de 25 mil enfermeras y enfermeros del Instituto es clave en la calidez de los servicios por ser el sector más importante de contacto con los pacientes. (más…)

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