Cuando la lengua traiciona

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January 7, 2009

RAFAEL CARDONA

La reciente solicitud de extradición del gobierno ecuatoriano en contra de Lucía Morett, demuestra cómo los políticos deberían siempre fijarse muy bien en sus palabras antes de pronunciarlas.

El señor Washington Pesántez, Fiscal General del Ecuador, es una muestra de lo anterior: en mayo del año pasado decía muy orondo (a la emisora de radio por internet Ecuadorinmediato):

“… Morett y las otras dos colombianas rescatadas del sitio del ataque y que se encuentran asiladas en el Hospital Militar de Quito, pueden salir del país cuando lo deseen, porque, de momento, no hay ninguna orden de detención en su contra….

“…He tomado una versión (de las tres mujeres), que es una especie de declaración pre-procesal, una indagación previa; las tres personas no tienen en este momento ninguna medida cautelar y lo que existe es una investigación”, indicó Pesántez.

“Ellas pueden abandonar el país en cualquier momento, no tienen orden de detención, no tienen prisión preventiva, no tienen prohibición de salir del país. Esa es la situación procesal en este momento”, insistió Pesántez”.

Pero quienes podían salir del país cuando quisieran por no estar sometidas a indagatoria ninguna, hoy son sujetos de extradición. Obviamente las colombianas Doris Bohórquez y Martha Pérez –asiladas en Managua y protegidas por Daniel Ortega–, no serán tocadas ni con los pétalos de una gladiola.

Lucía Morett quien sabe.

Pero de vuelta a las declaraciones del fiscal ecuatoriano. Vea usted cómo cambia el clima en la política:

“Las mujeres, que salieron de Ecuador protegidas por el gobierno de Nicaragua, tienen orden de prisión” y desde “la semana antepasada se iniciaron los tramites de extradición”, declaró Pésantez a Ecuadoradio.

“La mexicana Lucía Morett y las colombianas fueron llamadas a juicio en diciembre por atentar contra la seguridad interna del Estado ecuatoriano, confirmó entonces a la AFP una fuente del tribunal que sigue el caso en la provincia amazónica de Sucumbíos. Las mujeres salieron de Ecuador hace varios meses bajo la protección del gobierno nicaragüense, tras recuperarse de las heridas que sufrieron en el ataque del 1 de marzo contra un campamento clandestino de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
En la acción murieron 25 personas entre ellas cuatro mexicanos, un ecuatoriano y el líder rebelde Raúl Reyes, y derivó en la ruptura de relaciones diplomáticas entre Bogotá y Quito por lo que fue considerado internacionalmente como una violación a la soberanía ecuatoriana”.

¿Atenderá México la petición de extradición?

No los hacen como antes

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December 17, 2008

Rafael Cardona

He visto con una mezcla de asombro y regocijo cómo un colega de nosotros los periodistas, Muntazer Al Zaidi, le lanzó con repetición de ráfaga sus dos zapatos al presidente George W. Bush a quien le gritaba “perro, perro”.

En el mundo islámico sabemos la gravedad de esas palabras dichas con ánimo de injuria, como también conocemos el valor simbólico y denigrante de usar el zapato en contra de alguien  ya sea en su variedad de sandalia, babucha, alpargata, escarpín, choclo, mocasín o bota Federica.

Como desplante durante una conferencia de prensa la actitud de  Al Zaidi me parece correcta, justa, envidiable; imitable, pero peligrosa. Si esa actitud se extiende los reporteros vamos a ir en adelante a las conferencias de prensa con botas mineras para sorrajarle un puntazo de acero a tantos miserables que como dice el senador Guillermo Tamborell, no tiene madre.

Pero en el fondo este asunto, al menos a mí, me llena de decepción. Yo hubiera preferido una granada (o una naranja, pues), es verdad.  Reducir la “Yijahd” a un simple golpe de suela o tacón, me parece poco para el genocidio innombrable de este pésimo presidente estadounidense cuya mala conducta histórica siempre se vio envuelta por su falsa aureola de idiota irremediable.

La verdad ni es tan idiota y por lo menos la prueba de reflejos y coordinación motriz la pasa con excelentes calificaciones. Ni siquiera Cristante tuvo esos reflejos cuando le detuvo el penal al pobre de Vela cuyo barco sigue hundido en los mares de la triste depresión por haber tirado el tepache cuando su equipo más necesitaba lo contrario.

No faltará quien diga de estas líneas, es una apología del terrorismo, pero ¿no podía haberle tirado siquiera con un objeto contundente? ¿No pudieron haber invitado a la conferencia a Cruzalta a ver si a este si lo despanzurra como por poco hace con el pobre Villaluz?

Ya sabemos cómo el Servicio Secreto cuida al presidente de Estados Unidos, pero nadie se ha merecido más los excesos de la guerra santa como este individuo cuyo fin ha sido simbólicamente triste pero pudo ser realmente justo.

A muchos les ha llamado la atención la lentitud de los agentes de seguridad. Estaban sorprendidos cuando el periodista lanzó grito y zapato, pero el segundo ya fue un ridículo. Lo detuvieron como si se quisiera meter a un elevador, no como sin hubiera atacado con proyectiles aromáticos al presidente de los Estados Unidos de América.

En verdad ya no hacen a la gente como antes.

Si ustedes me permiten…

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December 10, 2008

Rafael Cardona

Hace unos días fui invitado a una reunión de familiares y amigos de Francisco Cárdenas Cruz, el impulsor de este espacio cibernético. Fui con gusto y volví confortado.

Lo primero por el privilegio de haber conservado mi amistad y mi relación profesional con Cárdenas Cruz desde hace por lo menos 38 años. Y lo segundo por ver cómo un hombre puede a lo largo de su vida equilibrar los azarosos senderos de esta profesión con su conducta de padre de familia, esposo, amigo y periodista.

Conocí a “Pancho” cuando cubría la Cámara de Diputados y las cosas todavía se resolvían (o amenazaban con hacerlo) con el resplandor de las “pavorosas” 45 de los más bragados políticos del viejo sistema. Juntos vimos a Diego Fernández de Cevallos, con una silla, enfrentar a José María Martínez con una pistola.

Y vimos muchas cosas más. Madrugadas horribles en discusiones legislativas sin pies ni cabeza; informes, tomas de posesión; millones de discursos  y largas noches en la redacción de Excélsior. La última fue la previa a nuestra salida del periódico en un episodio de cuyo desenlace no nos vamos a ocupar ahora.

Ahora quiero hablar de un hombre con quien tengo una deuda interminable. Cuatro o cinco años fue mi jefe en las terribles mañanas de las “Ultimas Noticias” a cuya redacción yo debía llegar irremediablemente a las ocho de la mañana y me presentaba invariablemente después de las ocho de la mañana.

Vivíamos mis compañeros y yo en una etapa de la vida (y voy a citar a Efraín Huerta) cuando nos desgarraba el cuchillo cristal de los vinos baratos. La obra del día era el periódico y el congal la ocupación completa de la noche.

Hubo madrugadas terribles. Para evitar quedarnos dormidos y no ir a trabajar, preferíamos recibir la luz del día encima de la máquina de escribir. Era preferible irnos a dormir a la redacción y no correr el riesgo de la tardanza matutina, el castigo y otra suspensión.

Diría el nombre de mis otros compañeros si no fuera por su extraordinaria conversión a la vida de la gente bien y su actual apariencia de señores muy respetables. 

Pancho nos enseñó a cumplir, a trabajar a pesar de todo, a estar donde se debe estar a la hora exacta; a cuidar el texto, a escribir con limpieza. El ha hecho todo esto y más a lo largo de 50 años. Ha hecho un buen periodismo; exacto, preciso, sin alardes,  ni invenciones, ni “trascendidos”. Sólo hechos confirmados y primicias reales.

Y lo mejor, ha sido un hombre cabal y generoso del cual su familia y sus amigos se sienten orgullosos. Como yo.

Locución o comunicación

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December 3, 2008

RAFAEL CARDONA

El presidente Felipe Calderón celebra más allá de conmemorar; festeja, más lejos de reflexionar el segundo aniversario de su gobierno como si el cumplimento de la efemérides fuera en sí mismo un logro.  Y frente a tales arrebatos festivos, se suman  las cadenas radiofónicas y las organizaciones periodísticas siempre dispuestas al lagoteo.  El coro es estrepitoso y por tanto incomprensible.

Felipe, dicen los confianzudos, siempre ha venido de  atrás; lo emociona y excita la adversidad. Así nos lo ha confiado, lo cual no es garantía para ninguna cosa.

El gobierno llega a su segundo tercio diezmado, dividido y devaluado. Sus más recientes afanes, sus cambios en el equipo interno y sus golpes contra la parte adversa de su partido -lleno de rencorosos, mezquinos y envidiosos, como él mismo ha dicho–, parece  enfilarse una derrota  legislativa de dimensiones notables.

Ya solo faltan seis meses para saber si este pronóstico tiene o no alguna exactitud.

Mientras los días seguirán desfilando y cada uno de ellos traerá su diaria dosis de cadáveres en una interminable sucesión funeraria a la cual se denomina guerra contra la delincuencia organizada, cuya cuna parece estar en las oficinas policiacas según las evidencias más cercanas.

El mundo oscila entre el horror financiero y recesivo y la esperanza del nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama  quien trae a los economistas de la época dorada de Bill Clinton para mejorar un poco el panorama dejado por el cretino más notable de la historia americana, George W. Bush cuyo regreso al mundo de la botella parece ser un hecho.

Pero ebrio o sobrio, Bush ya dejó de estar. Hace mucho no se le toma en serio sino como una referencia de cómo no se hacen las cosas y cuán grandes pueden ser  los perjuicios de mentir y creerse las mentiras. Hoy se queja sobre los malos informes en torno de las armas químicas de Sadam, pero ni todo su arrepentimiento podrá devolverle la vida  nadie.

Era lo peor, no hay muestras de arrepentirse de nada. Ya ni Bejarano llega  a tales grados.

Esperamos todos el cambio en Washington como si de ello dependiera el nuestro.  Nada va a cambiar en verdad  por ese hecho. Ni la economía ni mucho menos la política.

Nuestra devaluación monetaria es apenas indicio de los males futuros. Si sufren los de  mayor capacidad, pagan las consecuencias los de menor capacidad, o como nos enseñó el filósofo de Güemes en su ejemplo de las gallinas de arriba y las de abajo.

El cheque en blanco

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November 26, 2008

RAFAEL CARDONA

Sólo una cosa supera en peligrosidad a un cheque en blanco: una firma en blanco.

Y eso precisamente acaba de hacer el Presidente de la República al comprometer a futuro su palabra a favor de su subordinado, el ingeniero Genaro García Luna, Secretario de Seguridad Pública quien ahora se pasea (más) ufano como el rey de los pavos reales. Si ya lo era, hoy ha adquirido un  certificado de inmunidad.

Y de la inmunidad  a  la impunidad, hay solo un paso. Hasta el día de hoy nadie ha sido probo por decreto presidencial. Y eso es un riesgo para el presidente.

A partir de hoy, lo quiera o no,  su prestigio corre parejas con el de García Luna, quien  más allá de los señalamientos interesados de las últimas semanas, no puede ser ni todo lo bueno, ni todo lo puro, ni todo lo honesto como para comprometer en un juicio irreflexivo en su favor, la palabra presente y futura del presidente.

Si se guardan las proporciones, yo sólo recuerdo una defensa tan encendida de un jefe policiaco en boca de José López Portillo quien  asumió la defensa de su amigo de toda la vida, Arturo Durazo, y la llevó hasta la capilla ardiente. A pesar del encarcelamiento de “El Negro”, López Portillo, en uno de los últimos actos públicos de su vida, lo fue a despedir y lo hizo con palabras de encomio por su desempeño en la corporación:

Ha sido el mejor jefe de policía de la ciudad, dijo más o menos el abatido can de Cuajimalpa.

Pero en aquel caso había una relación amistosa desde la temprana juventud. En este, las cosas parecen obedecer a otras motivaciones. O el presidente Calderón sabe de García Luna cosas desconocidas por todos los demás o el asunto es absolutamente al revés: García Luna sabe cosas de Calderón  desconocidas para el resto de los mexicanos y por eso se ha vuelto intocable, indispensable e imprescindible.

La teoría es sólo eso, pero a la luz de las evidencias y la profundidad y altura de la “Operación Limpieza”, resulta por lo menos imprudente extenderle una firma en la hoja en blanco.

No es recomendable para nadie, meter por otro las manos en el fuego. Y el presidente acaba de hacerlo. Ojalá salga bien librado.

Lecciones del avionazo

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November 19, 2008

RAFAEL CARDONA

No vamos a lograr unanimidad en la apreciación ni en las impresiones o creencias en torno de las causas del accidente del pasado cuatro de noviembre, reveladas con tanta acuciosidad por los gobiernos de Estados Unidos y México (en ese orden).

Quienes creen la teoría de la conspiración, del delito y el sabotaje criminal, la seguirán creyendo así sea Benedicto XVI en persona quien lea otras conclusiones.

Por otra parte los adeptos a la verdad oficial por persuasión o por conveniencia nunca van a cambiar su creencia.      

Pero unos y otros, de manera unánime, deben considerar esta expresión (no mía, por otra parte): el avionazo nos dejó a todos con una profunda sensación de ineptitud generalizada.

Es decir; este percance fatal nos llevó a la demostración palmaria de la ineptitud como extendida característica principal en la operación del gobierno.

Si todo podía fallar, todo falló.

Los errores de origen provienen de la idea misma de licitarlo todo;  privatizarlo  todo, someterlo todo a las leyes del mercado. Olvidarse del Estado, primero y del gobierno, después.

Pero falló la selección de la empresa ganadora del contrato de servicios aeronáuticos (no sabemos si legítimamente); fue negligente la selección de los pilotos;  se equivocaron  los radionavegantes al no advertir oportunamente a quienes venían detrás de la proximidad del enorme avión en la propagación de una estela turbulante y ordenarle salir de la zona afectada (si en verdad la hubo) ; poco útiles fueron los de la dirección  de aeronáutica incapaces para analizar las evidencias en el sitio del desastre  pero prestos a soltar licencias de piloto como si fueran programas de cine; fallaron los servicios de inteligencia (Cisen, Defensa Nacional, EMP) los cuales no investigaron a los pilotos ni sus antecedentes y, en fin; todo fue un galimatías cuya cereza en el pastel fue la ceremonia fúnebre donde todos, por el hecho de morir, hasta quienes causaron la muerte de los demás, fueron llamados ejemplares funcionarios y auxiliares del gobierno.

Nadie lo dice en el gobierno públicamente pero hay en toda la estructura superior del calderonismo un amargo sabor de boca: el accidente, además de las pérdidas humanas irreparables dejó otra pérdida: el olvidado prestigio del gobierno.

Por eso ya ni hablar de la credibilidad. Tony Garza, el embajador de Estados Unidos  se encargo de probar su inexistencia. Al sacar las castañas del fuego, sólo hizo un pequeño servicio al gobierno mexicano, asumir él la credibilidad perdida en los funcionarios mexicanos.

Pero ni así.

El fuego amigo

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November 12, 2008

Rafael Cardona

Pocas expresiones son tan equívocas en el mundo como esa del fuego amigo. Proviene del lenguaje militar y define los errores de dirección de la artillería o los ataques aéreos. Un señor se equivoca y manda el fuego contra las tropas de avanzada cuando cree estar atacando a los enemigos.

Por extensión cuando los ataques contra un político provienen de sus propios compañeros de partido, de equipo, de gabinete o de gobierno, se le ha dado en llamar “fuego amigo”. Y la verdad tiene mucho de lo primero y muy poco de lo segundo.

Hoy nos venimos a enterar, después de la desgracia, de varias cosas. La primera: JC Mouriño fue calumniado (discurso presidencial en el Campo Marte), pero también fue objeto de ruindades y envidias dentro del Partido Acción Nacional (discurso presidencial en la sede panista). Lo primero, el asunto de las calumnias, no necesita explicación. Calderón  se refería a la exhibición de los contratos ya célebres de la familia Mouriño y Petróleos Mexicanos y el Seguro Social cuando el extinto político campechano estaba dentro de las áreas donde su influencia era notoria, la quisiera usar o no.

De lo segundo no hay tantos detalles, excepto la insistencia con la cual se machaba desde dentro su salida del gabinete. Ahora se dice, “El Yunque” lo martillaba.

Sean cuales sean las verdaderas razones, el caso real es la reprimenda presidencial a quienes insisten en los caminos de discordia interna, culpables a la larga de la ineficacia del PAN y su constante derrota en los procesos electorales. El caso de Hidalgo es el más cercano.

La única interrogante es si un rapapolvo a la mitad del duelo será suficiente para calmar las avalanchas  de odio dentro del PAN. A mi no me lo parece. Quienes han hablado con Manuel Espino, el ex presidente nacional de ese partido, ausente de la ceremonia panista del domingo por la simple razón de no haber sido invitado, comentan su opinión favorable en torno de Fernando Gómez Mont no tanto por sus méritos sino por haber impedido la llegada a tan alto cargo de otro de los jóvenes del “kinder”, como le llaman al círculo de amigos de Calderón.

La insistente versión  es la necesidad de desbaratar ese grupo cuya operación constante ha cercado al presidente es la razón de la acrimonia presidencial. Sin embargo no decidió por ninguno de ellos para reemplazar a quien en su emoción personal es irremplazable, su amigo leal, JC Mouriño.

Muchos panistas ven conveniente a Gómez Mont no por representar a la cepa tradicional del partido, sino ser un hombre alejado de las frivolidades y la cancha de futbol.

 

Foro del Bicentenario

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November 5, 2008

RAFAEL CARDONA

Durante varios días de la semana pasada la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística desarrolló en la Cámara de Diputados del estado de México, un foro sobre los problemas sociales y políticos mexicanos, desde la estructura municipal hasta las predicciones sobre nuestro futuro.

Todo esto como parte de los festejos del Bicentenario. Le agradezco a dicha sociedad la invitación para participar y a mi compañero Francisco de la Sota su puntual relato de las cosas ahí ocurridas en la sesión del viernes, donde compartí el espacio con Julio Zamora Bátiz, presidente nacional de la SMGE; Hernán García Salgado, presidente del capítulo Edomex; y José Elías Romero Apis.

“…Romero Apis, quien recordó –para quienes lo han olvidado por la inercia de nuestro sistema- que en México votamos por los que queremos que nos gobiernen, no por los que están mejor preparados para hacerlo.

“Nuestro sistema privilegia la preferencia sobre la excelencia, señaló. Y fue más allá al indicar que después de las elecciones, en realidad vivimos un bipartidismo: los que están a favor del gobierno y los que están en su contra.

“Cuestionado sobre las ventajas o desventajas de contar con varios partidos políticos, Romero Apis fue contundente: ‘creo sinceramente que México algo le debe al PRI, algo le debe al PAN, algo le debe al PRD, pero todavía no encuentro que le debe a los otros partidos’.

“… el reconocido periodista Rafael Cardona, se preguntó por qué si nuestro país se ’salva’ cada 6 años, no ha terminado de salvarse.

“Puso de relieve que ‘el gobierno mexicano no es una democracia participativa, es una complicidad democrática’, ya que las autoridades toleran a partidos políticos y éstos respaldan a la administración pública, cuando conviene a ambas partes.

“Esta situación parte del error de haber considerado a los partidos como entidades de interés público, lo que obliga al Estado a subsidiarlos. Paradójicamente, destacó, entre más democracia tenemos, menos eficacia del sector oficial obtenemos.

“Finalmente comentó lo absurdo que resulta que el Presidente de la República no pueda acudir a la Cámara de Diputados ni a presentar su informe de gobierno, pero quien se ostenta como oposición y se expresa a gritos en las calles, sea recibido en la Legislatura. Y sentenció: ‘No es posible que hayamos hecho de la ilegalidad una asignatura política. Primero la legalidad y después la democracia’.

‘Nos urge una nueva revolución que ojala ahora sea pacífica y que con el esfuerzo de todos nos ayude a superar las carencias’, dijo Julio Zamora Bátiz, quien sintetizó sin piedad los últimos 20 años como una historia de fracasos.

La Cámara inerme

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October 29, 2008

RAFAEL CARDONA

Pocas cosas tan ridículas han ocurrido en este país tan proclive a conductas entre la irrealidad y el absurdo.

AM López se paseó por la ciudad, obligó a una desmesurada movilización de policías con instrucciones de no tocar a nadie ni con el pétalo de una macana; desafió al gobierno de la ciudad cuya dependencia Ebrard no puede dar por concluida y de paso jugó con la mesa directiva de la Cámara de Diputados, como “juega el gato maula con el misero ratón”, según nos enseñaron la milonga y el lunfardo.

El cálculo por el cual César Duarte y los coordinadores parlamentarios decidieron abrir San Lázaro a un ciudadano enojado, fue tan equívoco como infantil: llegamos a un acuerdo para darle oportunidad de leer sus posicionamientos y después seguir con la sesión. A cambio de eso fue garantizada la tranquilidad.

Todo eso fue tan falso como una moneda de tres pesos. O como la palabra del Peje. Valen lo mismo.

Pero algo ha quedado dañado para siempre. La Cámara de Diputados ha probado un pésimo olfato y una peor memoria. ¿Alguien le puede creer a López? Ni Roberto Madrazo. ¿De veras creyeron en la apasionada defensa del petróleo cuya invocación no fue sino un pretexto para posicionarse de nuevo en el cártel electoral?

Si se tomaron en serio esto del petróleo cayeron en la misma trampa como podrían caer en la siguiente: la defensa de la economía popular. López ha probado una vez más su verdadera estatura política, no viene siendo tan grande, el problema es la vecindad de tanto enano.

El coordinador de una de las bancadas me dijo después del ridículo secuestro de la señal de la TV del Congreso: nosotros habíamos quedado en quince minutos y él se tomó 45. Al menos no fuimos nosotros quienes rompimos el acuerdo.

Pues con ese valiente consuelo se cometen todos los delitos en este país. El acatamiento de la ley es el pacto previo de todos los ciudadanos; quien lo rompe es sujeto de sanciones, pero en política no hay sanciones, hay avances y retrocesos. AM ha avanzado, los demás se quedaron viendo cómo los rebasaba por la derecha, por la izquierda y por en medio.

Conmovedora y patética la explicación de Héctor Larios, coordinador del PAN: vino a negociar con una de las instituciones a las cuales había mandado al diablo. No, señor Larios, no fue a negociar nada, fue a usar la Cámara como escaparate para lucirse con los “Adelitos y las Juanitas”.
Y la Mesa Directiva le abrió las puertas y algo más…

Histórico