Una Leyenda Dice Adiós: Andrés Guardado se Despide del Real Betis

En un momento emotivo que quedará grabado en la memoria de los aficionados, Andrés Guardado, el talentoso mediocampista mexicano, se despidió del Real Betis, el club que lo acogió y lo vio brillar durante seis años y medio. El estadio Benito Villamarín fue el escenario de su conmovedora despedida, donde sus hijos lo acompañaron en un pasillo de honor formado por compañeros y adversarios, justo antes de enfrentarse al poderoso Barcelona.

Un Adiós Europeo y Retorno a México

El jueves previo al partido, Guardado y el Betis llegaron a un acuerdo para finalizar su vínculo, un movimiento que también marcó su regreso al fútbol mexicano con el Club León. Esta transición cierra un extenso capítulo de 17 años de carrera en el Viejo Continente, donde el «Principito», como cariñosamente se le conoce, dejó una huella imborrable.

Un Homenaje a la Altura de su Legado

El emotivo homenaje no podría haber tenido un marco mejor: más de 50 mil hinchas llenaron las gradas y con voz unísona adaptaron la melodía de «Cielito Lindo» para honrar a Guardado, un cántico que resonó varias veces durante el encuentro. La presencia de figuras destacadas como el presidente del club, Ángel Haro, y leyendas como Joaquín Sánchez y Rafael Gordillo, aportó aún más significado a la despedida.

El Pase de la Capitanía

Además de los aplausos y las ovaciones, hubo un gesto simbólico que marcó un cambio de era: Guardado entregó su brazalete de capitán a Nabil Fekir, quien asume el rol de líder y primer capitán del equipo verdiblanco.

Un Récord Digno de Orgullo

A los 18 minutos del partido, que finalmente se saldó con un resultado adverso para el Betis de 2-4, la afición volvió a entonar el ya icónico «Cielito Lindo» en honor al mexicano. Guardado se va no solo como un ídolo, sino también como un jugador histórico, habiendo disputado 218 partidos, lo que lo coloca como el 25° jugador con más apariciones en la historia del club y, notablemente, el extranjero número uno en esta estadística.

El adiós de Guardado al Real Betis no es solo el cierre de una etapa deportiva, sino el final de una relación llena de respeto, afecto y logros memorables. Su legado trasciende los números y se instala en el corazón de una afición que lo recordará siempre como uno de sus más grandes jugadores.

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